x-Personajes-x

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

x-Historia-x

x-Únete-x

x-Dudas-x

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

24.12.08

 

Lo primero que vi al despertar fue una luz muy brillante, por lo que entrecerré los ojos. Cuando me acostumbré a la luz, vi a un hombre justo al lado de mi. Sentía que mi cabeza estaba “vacía”. A pesar de que era capaz de comprender qué era cada cosa, que sabía hablar y que no tenía problemas conceptuales… Sólo recordaba mi nombre. Nada más. Nada de mi pasado.
Los ojos verdes de aquel hombre estuvieron fijos en mi y…


****

Aquella noche dormí plácidamente, a pesar de que no paré de pensar en Sieth nada más apartarme de él. ¿Me conocía? ¿Me quería? Aquella foto… La recordé nada más despertar y me coloqué la mano derecha en el rostro, algo sonrojada. No recordaba nada en absoluto. Pero sentía que podía confiar en él, que debía hacerlo. … Era extraño, sin duda…
Me duché y me vestí con rapidez: Una minifalda escocesa y una blusa blanca. Realmente fue lo primero que tomé ya que llegaba tarde. Cuando entré, vi que los ordenadores ya funcionaban. Sonreí. Al fin un técnico que funcionaba. Kohler era magnífico.
-Ceres.-me llamó una compañera.
-¿Hm?-pregunté, mientras me detenía en mi camino hacia mi despacho.
-¿Podrías hacerme un favor?
-¿Un favor…?

Se me acercó con ojos brillantes y me di cuenta de que posiblemente sería algo “gordo”, iba a pedirme un gran favor. Me abrazó con fuerza y sonrió, mientras preguntaba:
-¿Podrías ir tú a informar al vicedecano de que ya arreglamos lo de los ordenadores?
-¿Y- yo…? ¿Pero de eso no te encargabas tú?

Me miró fijamente, con mueca agradable. Suspiré y continué mirándola, esperando que me diese al menos una excusa.
-… Es que…-murmuró, con tono confidencial.- Hoy he quedado y si voy no podré salir cuando quiero.
-Pero eso…
-Por favor, Ceres…
-Pero…
-Cereeeeeeeeeeeeeeeeeees…


Fui. Al final fui yo. Comencé a caminar por los pasillos de la cede central de la universidad, mientras me colocaba bien el pelo. No sabía quien era el vicedecano. Jamás le había visto. Pero supongo que siempre hay una primera vez…
Al llegar a su despacho, la secretaria me ignoró hasta que carraspeé y entonces me miró. Sonreí suavemente y dije:
-Soy del departamento de actividades extraescolares. Vengo a informar al señor vicedecano.
-¿Tenías cita?
-Creo… que sí.
Miró en sus papeles y luego señaló a una silla, como indicándome que esperase. Asentí y me senté, mientras continuaba con la cabeza gacha mirándola de reojo. Seguramente no está tan ocupado y me tenía allí perdiendo el tiempo… Tras una hora y media, me dejó pasar. Toqué a la puerta, recibí respuesta y entré.
-Buenos días. Soy…-Dije, con tono agradable. Pero al levantar la mirada, lo vi.
-Bueno días.- respondió.

Estaba ojeando unos papeles en su mesa, cuando levantó la mirada para verme.
-¿Ceres?-
-Sieth.-Murmuré, mirándole.- Tú eres el...
-Si, soy el vicedecano, y tú eres...
-Soy del departamento de actividades extraescolares.-Contesté, quedándome junto a la puerta.- Venía a informar que el problema informático ya está solucionado.
-Me alegra saberlo, estaba empezando a preocuparme, por culpa de esa inactividad con los ordenadores hay mucho trabajo atrasado.- dijo mientras cogía el teléfono.
-Celya, comunica a todos los departamentos que el problema informático ha sido solucionado, que comiencen todos a trabajar inmediatamente, quiero que esta semana volvamos a estar al día.- colgó el teléfono, y volvió a mirarme.
-Y pensar que te tenía tan cerca...- susurró apoyando ambas manos sobre la mesa, observándome con atención.
-El mundo es un pañuelo.-comenté, creo que me ruboricé por su mirada.
-Supongo que si... ¿aceptarás que te invite a desayunar?- preguntó de repente.
-Ah...-musité, me tomó por sorpresa. Luego sonreí.- c... claro.

Sieth se levantó de la silla y cogió su chaqueta, luego caminó hasta mi, y me tomó por la cintura, invitándome a salir de su despacho.
-Celya, voy a salir un momento, te dejo a cargo de todo, y por cierto, comunica a todos que quiero que esta misma semana esté todo en orden de nuevo, el problema informático ha sido solucionado.-

Celya me miró fijamente por un momento y yo avancé con rapidez hacia la salida, quedando muy por delante de Sieth. Poco después, la chica asintió y se despidió de él. Caminé con la cabeza agachada por un momento, luego luego llevé mis ojos hacia él. Realmente era muy extraño todo. Él me conocía. Yo no le recordaba. Y él era practicamente mi jefe, a pesar de que nunca le había visto.
-Todo es un muy raro.-Comenté, mientras miraba hacia delante.
-¿Qué es tan raro?- parecía no entenderme
-Pues...-Respondí, miré hacia arriba y me coloque el dedo indice en los labios, pensativa.- Tú me conoces, yo... bueno, no recuerdo nada. Y encima eres el vicedecano, has estado "cerca" desde que vine a trabajar aquí.
-Si, es un poco irónico, pero si te soy sincero, no conozco a muchos de los trabajadores de este centro, es demasiado grande, y tampoco llevo mucho tiempo ejerciendo en este centro.- me explicó mientras continuabamos caminando.
-Ah...-musité.- Yo sólo conozco a algunos de mi departamento, y a unos pocos profesores, y a unos pocos alumnos y ... ... en realida conozco a mucha gente excepto a los cargos administrativos.-luego le sonreí.
-tenías que haber empezado por ahí.- ironizó. -Así te hubiera encontrado más rapido...-
-Ya.-respondí, luego me encogí de hombros.- Pero cuando llegué aquí yo... no estaba muy bien.

Por aquella época no paraba de sentirme vacía, perdida y sola. Aunque aparentemente sonreía, en realidad sentía una tristeza que era incapaz de explicar. Poco a poco, fui conociendo a gente y me fui sintiendo cada vez mejor. Johann era el que más me ayudó y ahora él... Entrecerré los ojos mientras continuaba mirando hacia delante.
-¿Te ocurre algo?- parecía haberse dado cuenta del motivo de mi silencio.
-No.-negué.- Sólo que aquella época era bastante desagradable.
-Entiendo... dime Ceres, ¿te has devolvido bien después de lo ocurrido?-
-Al principio prefería estar transformada a estar como humana. Es bastante extraño no recordar a nada ni a nadie, es bastante extraño que nadie esté próximo...-comencé a responder- ... pero poco a poco, cada vez me gustaba más estar como humana, tenía un trabajo, amigos... tenía una vida normal.
-Ojalá nunca hubiera ocurrido...- susurró él como para sí.
-Pero...-le miré, parecía triste así que le tomé del brazo para que me mirase. Le sonreí.- No hay que pensar en eso, ¿de acuerdo? Debes sonreir mucho...
-A veces actúas como antes... a pesar de no tener recuerdos, parece que sigues siendo tú...- murmuró mirándome con dulzura.
-Eso me alegra.-dije, sonriendo todavía.- Así tú te sentirás bien y... puede que yo recuerde, de alguna manera, algún día todo lo referente a mi pasado.
-Espero que si.-

Cuando llegaos a la cafetería nos acercamos la barra y uno de los camareros me saludó, para luego comenzar a hablar conmigo. Durante todo el rato, no paraba de decir lo guapa que estaba, lo simpática que era y que si podíamos quedar algún día. A pesar de que Sieth estaba detrás de mí, Josh parecía no darse cuenta de mi presencia. Sonreí suavemente, mientras continuaba hablando con el chico.
Sieth se acercó por detrás de mi, y me tomó por la cintura, colocando su cabeza muy cerca de la mía. Carraspeó sonoramente, y captó entonces la atención del camarero. -Perdona Josh, ¿podrías ponernos unos batidos y algo para comer?- interrumpió Sieth hablándole bastante serio.
Éste me miró directamente, luego asintió y se marchó. Giré suavemente la cabeza, todo lo que podía hasta mirar a Sieth y coloqué mi mano sobre una de las suyas. Estaba serio aún y, aunque no lo conocía de mucho, me resultaba extraño.
-¿Estás bien?-le pregunté.
-Sí...- dijo cambiando completamente su expresión, sonriéndome.
-Te has puesto muy serio.-Comenté, mirándole a los ojos. Lo tenía muy cerca y en cierta manera me ponía nerviosa.
-Si te soy sincero... estoy algo molesto, no soporto ver cómo te coquetean... si, estoy celoso.- me susurró mirándome también.

Me ruboricé, pero luego desvié la mirada mientras sonreía. Continuaba pegado a mi, continuaba muy cerca. Pero yo no era capaz de apartarlo. Quizá mi cuerpo sí que le recordaba.
-Josh no me interesa.-comenté.- Así que no tienes porqué estar celoso..
-Me alegra escuchar eso... pero dime Ceres, en todo este tiempo... ¿no hay nadie que haya entrado en tu vida?-
-... creo que no.-respondí, aún sin mirarle.- ... me resulta dificil sentir ese tipo de cosas... ¿Y en tu vida? ¿Hay "alguien", Sieth?
-Si... hay alguien.- asintió desviando la mirada.
-ah.-murmuré, aún sin mirarle.

Sentí su respiración muy cerca, podía escucharla perfectamente. De repente noté que sus labios rozaban mi oreja levemente, y no pude evitar estremecerme.
-Eres tú, Ceres.-

Mi respiración se alteró un poco y no pude evitar sonrojarme, llevé mirada hasta él y le observé fijamente. Después de 6 años, aún él... a pesar de que no le recordaba. No podía creerlo. Sin embargo, en este momento alguien carraspeó y al mirar vi a Josh, ya nos había traido lo que Sieth había pedido.
-Aquí teneis.-dijo el camarero.
-Gracias.- respondió secamente Sieth cogiendo las cosas.
-Sentémonos.-

Comenzó a caminar hacia una de las mesas y yo me quedé quieta, mientras le observaba caminar. Me había descolocado completamente su comportamiento. Nunca me había sentido así, al menos que yo recordase. Poco después, me senté en la mesa justo delante de él. Ahora mi repiración era normal y no estaba roja. Bebí un poco de mi batido y miré a mi alrededor.
-¿Te gusta tu trabajo?- me preguntó de repente.
-Ah... pues...-murmuré, luego asentí con la cabeza.- Sí, es bastante divertido. ¿Y a tí el tuyo?
-Sí, si te soy sincero, cualquier trabajo en el que se haga poco y se cobre mucho, es un buen trabajo.- sonrió divertido, bebiendo un poco de su batido.
-Claro.-Asentí, luego me reí.- Ese tipo de trabajos son los mejores.
-Oye, Ceres, ¿puedo preguntarte algo? algo... confindencial.-
-Hm...-Permanecí pensativa, por un momento, luego le miré.- Poder, puedes. Ya si respondo es otra cosa.-luego piqué un ojo.
-¿Perteneces a la exortampire?- preguntó con un tono de voz que sólo yo pude escuchar.

Abrí la boca, sorprendida. Tras eso, me coloqué la mano derecha en el rostro y miré hacia otro lado. No podía desvelar ese secreto a nadie y aún más siendo un experimento secreto en la organización. Pero aún así... Sieth... Estuve en silencio durante un rato, pero aunque no podía decirlo con palabras al final acabé asintiendo con la cabeza.
-Lo suponía.- me aclaró. -Te agradezco tu confianza, sé que es algo que no debes revelarle a nadie.-
-Creo que me fío en exceso de tí.-comenté, extrañada por mi comportamiento y dejé de mirarle.
-Yo creo que deberías confiar aún más.- comentó sin dejar de mirarme.
-No puedo confiar más.-respondí.- Actualmente confío plenamente en tí.
-Me alegra saberlo.- me confesó. -De verdad espero que recuperes tus recuerdos, y así puedas verme de otra forma.-
-Yo también lo esperó.-murmuré, luego tomé otro poco de mi bebida.- Pero realmente es como si no hubiese nada en mi cabeza.
-Tal vez nunca llegues a recuperar tus recuerdos...-

Le miré a los ojos, luegoagaché la cabeza mientras sonreía. Quizá eso era lo más probable, quizá no volvía a poder saber quien era antes de lo que supuetamente ocurrió. Si eso sucediese, nunca recordaría a Sieth como debería, no al menos por los recuerdos pasados.
-eso no se sabe.-musité.
-En todo caso... supongo que siempre seré para ti, "aquel que supuestamente, fue tu novio".- sonrió tristemente.
-Sieth, no hables así.-rogué, finalmente.
-Lo siento, será mejor que volvamos.- continuó.

Se puso en pie, como para marcharse pero yo me quedé en mi lugar. Me miró, extrañado y yo fijé mis ojos en los suyos. Tomé una de sus manos suavemetne y murmuré:
-Los recupere o no, podemos crear recuerdos nuevos y me puedes contar cosas del pasado.

Sieth colocó una mano sobre mi rostro y apartó un mechón de mi pelo suavemente.
-Creo que cada vez me siento más atraído por ti.- contestó sonriéndome.
-No digas tonterías.-musité, mientras me colocaba en pie justo delante de él.
-No lo son...- susurró, cada vez le notaba más cerca de mi...
-Sieth...-Murmuré, mientras lo observaba acercarse.

Pude ver cómo cerraba los ojos lentamente, y ya no podía verle, estaba demasiado cerca... Noté entonces el roce de sus labios con los míos, y como su mano se deslizaba por detrás de mi cabeza, para acercarme más a él.
Me besó suavemente, con ternura, como si temiese realmente hacerme daño. Me tomó por sorpresa, pero luego cerré levemente los ojos y me aferró a él. Sin embargo, cuando me di cuenta de lo que realmente ocurría me sonrojé y le aparté suavemente, mientras agachaba la cabeza y la apoyaba en su pecho.
Escuché una pequeña risa, y luego noté cómo Sieth colocaba una mano sobre mi cabeza.
-Reaccionaste igual la primera vez que te besé...-

Levanté la cabeza, completamente sonrojada y luego le miré fijamente. No sabía que decir, qué hacer. Realmente me sentía muy extraña. Sieth me sonrió de nuevo, y me tomó de la mano.
-Vamos, debemos volver ya.- comentó comenzado a caminar.

Asentí con la cabeza mientras me dejaba llevar por él. Agaché la cabeza un poco y respiré hondo. Notaba que aún estaba sonrojada, pero no podía explicar cómo era capaz de dejarlo actuar así, conmigo. Pero es que Sieth.... quizá si que hay algo en mi todavia que lo recuerda.
-¿Estás bien?- me preguntó mirando hacia atrás, apretando ligeramente mi mano.
-Sí.-asentí con la cabeza, aún avergonzada.- Es que me tomaste por sorpresa...
-Discúlpame, fui muy impulsivo.-
-Un poco.-murmuré, luego le miré fijamente.- ... pero tú eres así. ¿no?
-Si.- asintió llevándose una mano a la cabeza.
-Pues entonces da igual.

Avancé un poco más que él y ahora quien arrastraba al otro era yo, luego le miré y le sonreí. Yo simplemente no tenía recuerdos. Pero él sí que los tenía y no podía comportarse igual conmigo. Debía ser duro y tenía que estar pasandolo mal.
Por el camino, hubo un punto en el que dejé de sujetarle y le miré, mientras decía:
-Quiero que me cuentes cosas de tí, Sieth.
-Pues... tendría que empezar por mi infancia, supongo...- murmuró, estaba pensativo. -Mis padres murieron cuando era muy pequeño, y fui adoptado casi inmediatamente. Fue entonces cuando comencé a vivir muy cerca de ti. Desde pequeños jugábamos juntos, eramos inseparables... pero a medida que fuimos creciendo, nos fuimos distanciando. Luego, hace ya... unos 9 años, volvimos a encontrarnos, y así fue cómo empezamos a salir.- Sieth continuaba caminando, parecía distraído, y llevaba las manos en los bolsillos. -Íbamos al mismo instituto, teníamos un grupo de amigos, pero algunos de ellos estaban celosos de mi, estaban enamorados de ti, y no podía sorportar vernos juntos. Sólo quedaron Kate y Ryo, pero ellos también desaparecieron tras algunos meses... todo fue obra de los malditos vampiros.- musitó con rabia.
-Ultimamente la situación es peligrosa.-murmuré.
-Si... la ciudad está plagada, ya no hay seguridad en estas calles.-
-Poco a poco las cosas se irán restaurando. Yo me encargaré de ello.
-Yo también haré una pequeña limpieza por mi cuenta.-
-Ayer querías matarme, ¿verdad?-pregunté, de pronto mientras entrelazaba mis manos.- Cuando no sabías quien era.

Sieth asintió ligeramente con un movimiento de cabeza. -Así es.-
-Lo sabía. Te detecté desde que empezaste a seguirme.-entrecerré los ojos.
-Oye Ceres, ven un momento, quiero enseñarte algo que con tus antigüos recuerdos, te encantaba hacer.- murmuró cogiendome de la mano nuevamente.
Caminamos hasta un lugar apartado de la universidad. En aquel sitio no había nadie, y pude darme cuenta de que tenía unas preciosas vistas al mar.
-Este sitio, te gustaba mucho.-

Me quedé mirando aquel paisaje fijamente, me encantaba, realmente me encantaba. Las vistas, el olor que había en aquel lugar... todo...
-Es...-intenté decir.- es maravilloso, Sieth....
-Sabía que te gustaría.- susurró.

Se colocó detrás de mi, y me tomço por la cintura como lo había hecho horas antes. de repente, sentí que mis pies dejaban de tener contacto con el suelo. ¿Estaba... volando?
Miré hacia abajo, sorprendia, luego alcé la cabeza para mirarlo. Me gustaba mucho aquella sensación, respiré ondo y apoyé mi nuca en el pecho de Sieth.
-¿Vuelas?-murmuré.
-Si, esto era lo que realmente quería mostrarte, desde que supiste de mi habilidad, siempre me pedías que te cogiera y sobrevolara contigo.-
-Me gusta mucho estar así, en el aire, aquí... contigo.-le miré a los ojos, fijamente.
-Solías decirme exactamente lo mismo... Ceres...- susurró apoyando su barbilla en mi hombro.

Ladeé un poco la cabeza y la apoyé suavemente con la de él, mientras entrecerraba los ojos y rozaba sus manos con las que me sujetaba fuertemente. Mi respiración estaba acelerada, notaba como mi corazón iba cada vez más rápida, como estaba ligeramente sonrojada. Nunca, desde que yo podía recordar,me había sentido así y me resultaba extraño. Extraño porque encima era alguien a quien no conocía, pero yo notaba que... siempre habíamos estado juntos.
Cerré los ojos por un momento, y cuando los abrí, pude ver que nos encontrábamos en la orilla de aquel mar que podía ver desde arriba.
-Aún recuerdo cuando de pequeños, veníamos a jugar a esta playa.- comentó Sieth sonriente.
-¿En serio?-Pregunté, mirándole a los ojos.- me encanta el sitio.
-¿Ves esa rosa de allí? En ella solíamos sentarnos para ver las estrellas, también veníamos aquí al alba, o cuando nos sentíamos tristes... era nuestro lugar de encuentro.-

De pronto, pude ver la imagen de un niño. Fue como un flash. Pero acto seguido todo se hizo oscuro y oí risas, noté dolor, olía a sangre. Todo cada vez se intensificaba, por lo que me llevé las manos a la cabeza y me encogí, protestando ligeramente. No sé muy bien cuanto tiempo pasó, pero abrí poco a poco los ojos y con dificultad. Mi respiración estaba agitada. Risas. Dolor. Sangre. Cerré fuertemente los ojos, de nuevo.
-¡¡Ceres!!- escuché que alguien me llamaba.

Abrí los ojos con dificultad, y vi a Sieth mirándome preocupado.
-Sieth...-musité.
-¿Te encuentras bien?-
-Sí.-asentí.- Pero... de pronto me mareé...
-Me he llevado un buen susto, tienes que descansar, puedes quedarte aquí el tiempo que quieras.- murmuró.

Miré a mi alrededor y me di cuenta de que no me encontraba en el mismo lugar. Estaba en... ¿su piso?
-¿Dónde estamos?-pregunté, aún mirando el lugar mientras me llevaba la mano a la cabeza.
-Estás en mi casa, no sabía qué hacer cuando te desmayaste de repente, y te traje aquí inmediatamente.-
-Muchas gracias.-Dije, luego intenté sentarme pero volví a marearme y me tuve que quedar acostada.- ... vaya mareo más tonto...

Sieth estaba sentado junto a mi, y no dejaba de acariciar mi pelo.
-Será mejor que estés recostada un buen rato, voy a prepararte un té, te sentará bien.- comentó levantándose de la cama donde me encontraba.
-Quédate.-susurré, tomándole de la mano.

Sieth se sorprendió e inmediatamente reflejó una sonrisa en su rostro. Volvió a sentarse junto a mi, y entrelazó su mano con la mía.
-No has cambiado nada...-
-Me alegra oirte decir eso.-musité.- ¿sabes? creo que recordé algo antes de marearme... pero... lo he vuelto a olvidar.
-No te esfuerces Ceres, si recordar te provoca estos mareos, prefiero que no recuerdes nada...- comentó preocupado.
-Pero a lo mejor, si hago un esfuerzo...-dije en voz baja.
-Ceres, no lo hagas, no antepongas ese tema a tu salud. Quiero que estés bien, ¿de acuerdo?-
-Pero yo también quiero que tú estes bien y si no recuerdo...
-Olvida eso. Si puedo estar contigo, no importa que no me recuerdes, fuiste tu quien me dijo que haríamos nuevos recuerdos ¿no?- sonrió tomándome la otra mano también.
-S... sí.-asentí, mientras le miraba. Lentamente, mis ojos comenzaron a cerrarse.- creo que.... tengo... sueño....

Finalmente todo se hizo oscuro...
Mi cuerpo estaba cansado y justo en ese momento consiguió tranquilidad, paz... me había dormido profundamente.



Lau maldijo la ciudad a las 4:25 p. m.