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11.10.08

 

Ginebra... una vampiresa de cuidado, mi próxima víctima...
A pesar de que conseguía excitarme, como en todas las ocasiones similares que se me presentaban, yo era quien controlaba la situación, fuera la que fuese.

Ya era de noche, y sólo las luces de las calles iluminaban la ciudad. No había luna, ni se veían estrellas. Era una noche perfecta.
Me adentré en la ciudad por las calles menos iluminadas, y observé cada paso de aquella persona que me resultara sospechosa. No me dedicaba a matar vampiros muy a menudo, pero de vez en cuando debía hacerlo.
Las calles de Matanpire están plagadas de esos monstruos...
De repente sentí la presencia de uno de ellos. Sabía que se encontraba cerca. Seguí aquellos pasos sigilosamente, y decidí dejarme ver antes de acabar con aquel sujeto.
Se trataba de una chica, muy joven, apenas podía verle el rostro, que estaba ocultado por las sombras. Me acerqué a ella, y me dí cuenta que sabía lo que me proponía.
Sin embargo, no hizo lo que me esperaba. Se quedó mirándome, desde la oscuridad. Parecía no estar dispuesta a hacer ningún movimiento, era como si no quisiera pelear.
Me acerqué aún más y me quedé completamente inmóvil. No podía moverme. Era...
-¿Ceres?- susurré, sin dar crédito a lo que veía.
Me miró a los ojos, pero no era como siempre. Ladeó ligeramente la cabeza, aún observándome.
-Ese es mi nombre.-Dijo, con voz tranquila. Con su mano derecha quitó un mechón de pelo que le tapaba el ojo.-¿Te conozco?-
-¡Ceres!- dije tomándola por ambos hombros. -¡Soy yo, Sieth!- exclamé aturdido.
Me miró, algo reacia. Al parecer mi comportamiento la incomodaba. Poco a poco, colocó una de sus manos sobre una de las mías y me miró a los ojos.
-Sieth.-Respondió.- ... Nunca había oído ese nombre.
Di un paso atrás, confuso, y fijé la mirada en el suelo. Agité la cabeza varias veces, y me llevé una mano al pelo, revolviéndomelo. No podía entenderlo...
-Ceres... ¿es una broma verdad?- musité sin mirarla.
-No.-Negó con la cabeza mientras me miraba.- Nunca te había visto antes.
-Pero... no puede ser...- farfullé.
-Posiblemente te has equivocado de persona.-Contestó, luego sonrió un poco.
Levanté la cabeza, y fijé la mirada en su sonrisa... no había duda, era Ceres, mi Ceres... Sin pensarlo, me abalancé hacia ella, y la abracé.
Cuando notó mi abrazo por un momento retrocedió para alejarse, sin embargo poco después yo la estaba estrechando entre mis brazos. Era mucho más baja que yo, delgada, se podría decir que era muy pequeña y que podía sujetarla sin problemas. Poco a poco, levantó su mirada hasta que me observó. Había confusión en sus ojos. Pero a pesar de todo, parecía tranquila.
-Sieth...-murmuró.- ¿Qué te ocurre?-
-Te he echado de menos... Ceres.- susurré, aferrándola aún más a mi.
-Pero...-dijo.- Yo no te conozco, no has podido echarme de menos.
-No sabes lo que dices... tú eras todo para mi Ceres... no entiendo por qué no puedes recordarme.- le indiqué separándome de ella y tomándola por el rostro para mirarla a los ojos.
-Lo siento.-entrecerró los ojos, luego tocó suavemente mi mano que estaba en su cara.- ... Pero no tengo ningún recuerdo sobre ti...
-Comprendo...- dije apartando mis manos de ella, luego di un paso atrás. -No sé qué te ha ocurrido, pero lo averiguaré, ahora que te he encontrado, no puedo renunciar a ti.- sentencié.
-¿Por qué harías eso?-Su mirada estaba algo turbia.- Aunque fuese verdad que me conociste, posiblemente no sea la misma.
-Lo haría porque te quiero.- le confesé sin más. -Y no me importa que hayas cambiado, sigues siendo tú misma.-
-Sieth...-apartó la mirada de mi, llevándose una mano a la cabeza.- ... Puede que sea mentira lo que dices o puede ser verdad... pero... aún así... ...-
-Sólo tienes que acompañarme a mi piso, allí tengo pruebas de que lo que digo es cierto. Y en cuanto a ti ahora... ¿qué intentas decirme?-
-Te esperaré aquí.-agachó la cabeza.- tráeme estas pruebas.
La miré algo ofendido, y suspiré, no podía enfadarme, después de todo, ella no me recordaba... por lo que tampoco confiaba en mi.
-Está bien, lo haré.- afirmé. -No tardaré.-
-De acuerdo.-sonrió suavemente, luego juntó sus manos y miró hacia un lado. Era algo que solía hacer a menudo cuando estaba ansiosa.
Desaparecí de allí y caminé hasta mi piso, que se encontraba bastante cerca del lugar. Cogí un álbum de fotos que guardaba en mi mesa de noche, y volví al lugar donde Ceres estaba esperándome.
Abrí el álbum de fotos, y busqué aquellas páginas donde hubieran fotos nuestras.
Estuvo contemplando las fotos como si se tratasen de una fantasía, como un "cuento" del que ella fuese la protagonista. Poco a poco, giró el rostro hasta mirarme.
-¿Es real, Sieth?-
Agaché la cabeza, ocultando mi rostro por mis cabellos, y suspiré significativamente.
-Claro que lo son, ¿qué tipo de persona crees que soy?- pregunté ofendido.
-Pe... perdón.-Musitó, mientras me miraba.-Pero es que... es extraño que alguien.... venga a decirme que me conocía sin yo recordarle...-
Ella continuó mirando cada una de las fotos. Habían algunas en las que se encontraba con mucha gente, amigos. Siguió mirando cada página del álbum hasta que llegó a una donde sólo estábamos nosotros, y se detuvo a mirar una en la que estábamos besándonos.
Cerró el álbum de golpe, con la cabeza gacha y me lo tendió, en silencio. Aparentaba confusa, muy confusa.
Cogí el álbum, y puse una mano sobre su cabeza.
-No pretendo que recuerdes todo en un sólo día, pero por lo menos espero que me permitas estar a tu lado, intentar ayudarte a encontrar respuestas a todo esto...- comenté acercándome un poco a ella.
-No recuerdo nada de antes de cinco años atrás.-Dijo, permitiendo que mantuviese mi mano en su cabeza.
-Hmmm, no consigo entender qué pudo pasar... un día desapareciste, sin decir nada, y desde ese día, hace ya casi 6 años, no supe nada más de ti.-
-Yo tampoco lo sé.-musitó, se llevó una mano a la cabeza y miró hacia otro lado.- ... es... como si hubiesen quitado cada uno de mis recuerdos a la fuerza.
Tomé su barbilla con suavidad, y levanté su cabeza. Sus ojos se fijaron en los míos.
-Lo descubriremos juntos Ceres, si tu me lo permites.-
-Siempre quise saber lo que pasó.-murmuró, aunque me observaba a los ojos se que por un momento mi mirada la intimidaba un poco. Al principio, cuando la conocí, también fue así.
Sonreí, y le di un pequeño beso en la mejilla.
-Será mejor que nos vayamos, esta zona no es muy segura, y ya es muy tarde.- murmuré deslizando mi mano por sus cabellos, acariciándolos.
-Sí.-asintió, comenzamos a caminar lentamente.
Desde hacía rato, había sentido una extraña sensación en ella que me recordaba a la de los vampiros... no era capaz de interpretarla, pero no me gustaba sentir aquello...
-¿Quieres que te acompañe a casa?-
-Pues...-se mantuvo pensativa, luego me miró por un momento mientras se encogía de hombros.- Podrías contarme más sobre lo que yo no recuerdo...-
Sonreí tras escucharla, y comencé a explicarle algunas cosas de su pasado.
-Hace 6 años, vivías conmigo, en el piso en el que aún estoy. Nos conocimos hace muchos años, a través de uno de mis mejores amigos, y comenzamos a salir al poco tiempo. Tu familia se mudó hacia las afueras cuando tú desapareciste; no he sabido nada más de ellos...-
-Familia...-musitó, luego me miró.- ¿Cómo son?-
-Tenías una hermana pequeña, que te adoraba, siempre quería estar contigo, más que con su propia madre. Tenía unos... 11 años. En cuanto a tus padres, siempre estuvieron algo más apegados a su hija menor, por eso, tú estabas algo resentida con ellos, y les veías muy poco. Ellos eran empresarios, estaban afiliados a grandes empresas y tenían negocios en toda la ciudad, estaban muy bien adinerados, pero a ti eso no te importaba. Tú... nada, olvídalo.-
-¿Yo...?-preguntó, tomándome suavemente del brazo mientras me miraba.
La miré con los ojos entrecerrados, y volví desviar la mirada hacia el frente.
-Decías que estando conmigo, no te importaba nada más.- dije en un tono muy bajo.
-Debía de sentirme muy bien a tu lado.-musitó, aún sujetándome el brazo.- Debes ser alguien genial...-
-Ojalá tus padres hubieran pensado lo mismo... la verdad es que me culparon de tu desaparición. Siempre estuvieron en mi contra, para tus padres yo era el culpable de que tu te hubieras alejado de ellos.-
-¿Cómo pudieron pensar algo así?-preguntó, pero en ese momento se dio cuenta de que me estaba sujetando y me soltó.- Eso es muy injusto por su parte.
-No, creo que en cierto modo tenían razón.- dije mirándome el brazo que acababa de soltarme. -Cuando nos conocimos, empezaste a tener muchos problemas con ellos, y yo era el motivo la mayoría de las veces.-
-¿Qué era lo que ocurría?-preguntó, luego ladeó un poco la cabeza y desvió la mirada.- ¿Por qué habían tantos problemas?
-Ellos nunca aceptaron que estuvieras conmigo porque... aún no te lo he dicho, pero yo... no soy humano.- le indiqué mirándola fijamente, esperando su reacción.
-¿Mutante?-preguntó, con curiosidad.
-Si.- afirmé.
-¿Y yo era humana?-preguntó, pensativa. Fue entonces cuando me miró directamente a los ojos.
Coloqué una mano sobre uno de sus hombros y me puse delante suya. La miré a los ojos e hice una mueca.
-¿Acaso ahora no?- pregunté, temía confirmar mis sospechas.
-No.-respondió, luego entrecerró los ojos.- No soy "nada" común.
La miré fijamente, llevaba un abrigo muy largo por cuya abertura inferior podía verse un vestido negro que llevaba, con unas botas. Sentí que se estremeció en ese momento, al responderme. Agachó la cabeza lentamente, en ese instante.
-¿Puedes aclararme entonces, qué eres?- musité acercándome a su oído.
-Un experimento.-susurró, apartando un poco su rostro del mío y sin mirarme.
Al escucharla la solté de repente, caminé hacia atrás varios pasos. Fijé la mirada en el suelo y cerré los puños con fuerza.
¿Un experimento? ¿Pero qué coño...?
-¿Puedes ser más concreta?- farfullé sin moverme.
-Un vampiro artificial.-Respondió, sin más. Su rostro estaba girado hacia un lado, tenía los ojos entrecerrados y el viento movía un poco su cabello.
-Pues sí que eres rara.- musité empezando a acercarme a ella.
Una vampiresa... la raza a la que más odiaba... pero no, a ella no podía odiarla, ella era...
-Entonces no tengo nada que temer, supongo.- dije sonriendo ligeramente, ya frente a ella.
-Aparentemente...-comenzó a explicar, aún en la misma posición.- Soy una humana. Pero... cuando detecto a un vampiro, siento lo mismo que sus victimas y entonces... me transformo. Para matarles.
Realmente continuaba siendo la Ceres que yo conocía. Por sus gestos, vi que estaba algo incómoda pues posiblemente estaba "hablando más de lo que debía" pero tal vez sentía que podía confiar en mi. Quizá sólo un poco, sabía que yo estaba de su lado y que quería ayudarla solamente. Por eso, me contaba todo eso, ya que Ceres era muy reservada y, en aquel momento, se estaba sorprendiendo a sí misma.
-Sí, conozco las características y las reacciones de un vampiro artificial.- asentí mientras me explicaba. -La verdad es que... necesito disculparme contigo Ceres, me siento responsable de lo que te ha pasado, no te protegí lo suficiente.- susurré desviando la mirada.
-No digas eso.-respondió, luego me miró.- No tienes que sentirte responsable por nada, estoy segura. Pasase lo que pasase. Tú seguro que hiciste todo lo posible o más. No te sientas culpable. Nunca.-
-¿Cómo puedes estar tan segura? apenas me conoces, ahora es como si acabaras de conocerme.-
-Lo sé.-Dijo, luego agachó la cabeza y dejé de poder ver sus ojos.- Pero... tal y como hablas... me da esa sensación.-
-Haces bien Ceres, puedes confiar en mi.- le dije mientras agarraba su rostro, y le hacía levantar la mirada. -Será mejor que sigamos, cada vez se hace más tarde.-
Ceres y yo continuamos caminando, y seguimos hablando sobre el mismo tema, su pasado, nuestro pasado.
Sólo pasaron unos minutos, y llegamos por fin a su piso.
-Muchas gracias por acompañarme.-murmuró, al llegar.
-No me lo agradezcas, ha sido todo un placer para mi.- el sonreí, con aquella sonrisa que ella solía decirme que le gustaba, y que además, en ocasiones, le hacía ruborizarse.
De nuevo creo que lo hizo, se sonrojó levemente pero fue capaz de disimular y luego me sonrió suavemente. Tenía la sensación de que no se quería apartar de mi, que quería continuar hablando. Estuvo mirándome por un momento, pero luego retrocedió y continuó sonriendo.
-Espero verte pronto.-murmuró.
-Yo también, buenas noches Ceres.- sonreí de nuevo.
Y como un acto reflejo, guiado por los recuerdos del pasado, me acerqué para besarla, y cuando estuve a punto de hacerlo, me di cuenta de lo que hacía, desvié mis labios, y le di un pequeño beso en la mejilla.
Se encogió un poco, pero permitió que le besase. Sin embargo, un poco antes de separarme levantó sus brazos y me abrazó. Pero rápidamente me soltó, se giró y comenzó a caminar hacia su piso.
-Buenas noches, Sieth...-le oí decir, muy bajito.
Me había quedado inmóvil tras su reacción, pero luego sonreí, e hice un gesto con la mano, mirándola marcharse hasta perderla de vista... Por fin... Por fin te he encontrado.

*OUT* Aqui esta mi post! xD espero que guste!! gracias Ceres! *OUT*



Anónimo maldijo la ciudad a las 12:22 a. m.