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6.10.08

 

Estúpido Kurt...

“Verás preciosa... creo que deberías acudir a la reunión de hoy, a las 8.00 p.m. en el edificio Speil, 2º planta, tercera puerta a la izquierda. Una vez llegues ahí, verás por dónde tienes que meterte, si eres lista...”

¿Pero qué se ha creído ese estúpido para hablarme así? Gilipollas...


Maldito día...
Salí de mi piso de madrugada, no tenía ganas de pasarme toda la noche allí, sentía la necesidad de hacer algo divertido, el día no podía terminar así.
Me paseé por las calles por las que solía caminar, y vi varios callejones ocupados por algunos de ellos... de repente me detuve delante de un portal. Podía sentirle... él... hacía ya tanto tiempo...
Me colé por su ventana, que estaba entreabierta, y me pegué a la pared, alguien se acercaba.
Le vi, pude ver cómo se adentraba en la habitación en la que yo estaba. Muy alto, cuerpo fuerte, cabello plateado. Entró con una mano en su cuello, en medio de la oscuridad, y por un momento creí que no me había sentido.
Permanecí inmóvil, mirándole. Me sentía extraña, ya no tenía la misma sensación de hacía años... él era distinto, pero seguía atrayéndome de la misma manera.
Me di cuenta entonces de que era incapaz de moverse, me miraba fijamente y, finalmente, dio un paso hacia mi.
-Ha pasado mucho tiempo.- musité saliendo de la oscuridad, dejándome entrever por una estela de luz que entraba por la ventana.
Tenía los ojos muy abiertos y el cuerpo tenso, de golpe dió otro paso pero noté que era incapaz de moverse del todo. Su respiración cada vez era más rápida, su mirada cada vez parecía temblar más.
-Tú...-farfulló.
-Veo que te alegras tanto como yo de vernos de nuevo...- ironicé llevando una mano a su rostro, acariciándolo.
-No me toques.-espetó, a pesar de sus palabras no hizo ni el más mínimo gesto para que me apartase.
Sonreí, no podía evitar hacerlo además de una manera triunfante. Aunque no quisiera, sucumbía ante mi.
-No digas eso... Zero, tú, me perteneces.- le susurré al oído.
-No digas tonterías.-gruñió, a pesar de que su tono de voz era áspero y algo duro, continuaba sin presentar resistencia física.
-No es una tontería.- aclaré. -Es así, desde aquel día, eres mío.-
-¿A qué has venido?-su respiración se aceleró, mientras clavaba sus ojos en mi inquisitivamente.- Podría... ... matarte.
No pude evitar reír al escucharle.
-¿Matarme?- repetí con un tono irónico. -No puedes hacerme daño.- continué diciendo, acercándome aún más a él.
Podía notar su respiración, bastante agitada, y el brillo de sus ojos, que no dejaban de mirarme.
Giró el rostro, apretando los dientes mientras evitaba mirarme. Su cuerpo no me rechazaba en absoluto.
-Lo haré.-sentenció.
-Adelante.- le desafié divertida, obligándole a mirarme, sujetando su barbilla y girándola suavemente hacia a mi.
Hizo un movimiento rápido y su pistola de pronto estaba apoyada en mi cabeza, su respiración cada vez era más agitada hasta que de pronto cerró los ojos. Su mano tembló y de golpe, cayó al suelo de rodillas.
Me dejé caer junto a el y apoyé una mano sobre su cabeza.
-Zero... es inútil, son lazos muy fuertes los que nos unen, mi sangre corre por tus venas.- musité quitándole la pistola.
-¡Dame esa pistola!-Gritó, haciendo tal movimiento que dejó su cara justo delante de la mía.
Coloqué ambas manos sujetando su rostro, y cuando fijó sus ojos en los míos, le besé.
Cuando me separé suavemente de él, me estaba mirando a los ojos con rabia. Su mirada estaba cargada de impotencia.
-¿Por qué has venido?-gruñó.
-Sentí tu presencia, y no podía evitar venir. Quería saber cómo estabas... y ya veo que muy bien.- respondí sonriendo, aprovechando la ocasión para mostrarle mis colmillos, aquellos que habían mordido su precioso cuello tiempo atrás.
-Te mataré.-masculló, cerrando los ojos fuertemente. Algo le dolía.
-¿Te sientes mal, Zero? ¿Necesitas... alimento?-
-Nunca me alimentaría.-Gruñió.- ¡¡¡NUNCA MÁS!!!
-Sí que lo harás.- me insinué, colocando mi pelo a un pelo, dejándole a simple vista, mi cuello.
Giró el cuello, entrecerrando los ojos, negándose.
-No niegues tu propio ser, el instinto de tu naturaleza, no durarás mucho si continúas así.- sentencié tumbándome delante suya, aún dejándole ver mi cuello.
Agachó la cabeza, con la respiración muy rápida y aún con los ojos cerrados. Negó una, dos veces y noté como comenzaba a temblar.
-¡¡Jamás!!-Chilló.
Al ver su negativa, decidí provocarle, obligarle a hacerlo. Acerqué un dedo a mi cuello, y lo corté ligeramente, haciendo brotar unas gotas de mi sangre. Luego avancé hasta él, y coloqué mi cuello cerca de sus labios.
-Hazlo.- susurré.
Retrocedió torpemente, aún con los ojos cerrados pero podía oler la sangre, yo sé que podía olerla. Mordió levemente su labio inferior y negó con la cabeza bruscamente.
Me acerqué a él a gatas, y acerqué uno de mis dedos a mi cuello, mojándolo de sangre. Luego lo pasé por sus labios, rápidamente, sin que le diera tiempo a evitarlo.
Abrí bruscamente los ojos, ahora de un color rojo casi como mi sangre. Se relamió los labios por un momento, pero al darse cuenta de lo que había hecho negó con la cabeza.
-¡Ya basta!-Ordenó, furioso.
-No lo haré, necesitas mi sangre... si la bebes, te harás aún más fuerte y resistente contra ese instinto que te está matando... vamos Zero, no te niegues más y prueba mi sangre.-
-Nunca beberé sangre.-gruñó, apartándose de mi. Aún quedaba sangre en sus labios, por lo que de vez en cuando abría la boca pero luego la cerraba bruscamente.
Hice una mueca y sonreí, enseñando de nuevo mis afilados colmillos en todo su esplendor.
-Muy bien, entonces devuélvemela.- diciendo esto, le besé de nuevo, y succioné la sangre que quedaba en sus labios.
Acto seguido me separé, y me puse en pie.
Se limpió la boca con la manga de su camisa y me miró, fijamente. No podía levantarse, pero en sus ojos había una rabia que no era capaz de describir fácilmente.
-¡NO VUELVAS!-Gritó.
-Nos volveremos a ver Zero, pero creo que la próxima vez no seré yo quien vaya en tu busca...- inquirí, dirigiéndome a su ventana para salir de allí. -Ya has probado mi sangre, sabrás dónde encontrarme.-
Y diciendo esto salté a la calle, y desaparecí adentrándome en la oscuridad que invadía la ciudad.

Hasta pronto... Zero.


*OUT* Aqui ta mi post de Ginebra, que hacia tanto que no aparecia, gracias a mi flufli!! *-* *OUT*



Yuna maldijo la ciudad a las 4:14 p. m.