Una semana después del ataque en el Hot Melody, 11:00 de la noche
"I can take the rain on the roof of this empty house That don’t bother me I can take a few tears now and then and just let them out I’m not afraid to cry every once in a while Even though going on with you gone still upsets me There are days every now and again I pretend I’m ok But that’s not what gets me
What hurts the most Was being so close And having so much to say And watching you walk away And never knowing What could have been And not seeing that loving you Is what I was tryin’ to do
It’s hard to deal with the pain of losing you everywhere I go But I’m doin’ It It’s hard to force that smile when I see our old friends and I’m alone Still Harder Getting up, getting dressed, livin’ with this regret But I know if I could do it over I would trade give away all the words that I saved in my heart That I left unspoken
What hurts the most Is being so close And having so much to say And watching you walk away And never knowing What could have been And not seeing that loving you Is what I was trying to do"
Esa noche canté más orgullosa que cualquier otra, la re-inauguración del local había sido un éxito y Sean y yo habíamos puesto todo nuestro empeño en ella. Habían venido muchísimos clientes esa noche y me sentía orgullosa de formar parte de ese local. Disfruté mucho cantando esa canción y creo que se me notó en el escenario, porque estuve soberbia.
Al bajar del escenario busqué a Alda con la mirada, pero no había venido, aquello me sorprendió porque me había dicho que sí que vendría a verme esa noche. Después de que Sean me felicitara por la maravillosa actuación que hice, se acercaron unos vampiros a pedirme unos autografos, mientras los firmaba oí que una voz conocida me llamaba. -Eh Elisabeth, acércate.-dijo no con muy buenos modales. Yo le miré con suficiencia. -¿Qué quieres Clark?-espeté. -Vamos, ¿así le hablas al hombre que te ha dado más placer en toda tu vida? Arqueé una ceja mientras me acercaba a él. -¿A qué has venido?-pregunté. Cuando estuve lo suficientemente cerca el me rodeó en sus brazos y me apretó contra él haciéndome sentarme sobre él y empezó a besuquearme. -Te deseo Elisabeth…-susurró en mi oído. Yo me levanté con brusquedad, Clark y yo habíamos mantenido una especie de relación hacía mas de 40 años, un estúpido rollo sexual que (para que negarlo) había estado bastante bien (muy bien en realidad). Clark era un vampiro tremendamente atractivo y con una voz muy sexy que realmente me volvía loca, sin embargo mis sentimientos por Johann jugaban un papel importante en mi vida en ese momento. -Venga Elisabeth…-dijo agarrándome de la muñeca.-Sé que tu también me deseas, te lo veo en los ojos.-sonrió.
Aún no he cenado…
-Tú ganas Clark… sígueme.-le dije con voz melosa caminando hacia mi camerino. El vampiro me siguió rápidamente y en cuanto cerramos la puerta del camerino se abalanzó sobre mí besándome por todo el cuerpo. Yo me dejé hacer, y aunque por una parte sentía el placer de corresponderle, mi corazón no me dejaba así que fingí corresponderle y besé su cuello, sus labios y su pecho, arañé su espalda y di algún gemido fingido para que la pasión no le dejase pensar con claridad. Cuando Clark estaba apunto de sacar su cosita rosa a relucir me aferré a su cuello y lo mordí. Él emitió un chillido de dolor e intentó zafarse de mi, pero yo estaba colocada sobre el y lo tenia inmovilizado. Succioné con agresividad su sangre hasta quedarme bien saciada y luego le solté.
Clark me empujó con brusquedad y se llevó la mano al cuello con una mezcla de rabia e incomprensión. -Maldita arpía ¿como te has atrevido a hacerme esto?-gritó. -Lo lamento, pero aún no había cenado.-dije relamiéndome los labios mientras un hilillo de sangre me resbalaba por la comisura de la boca. -Hija de puta, pagarás por esto.-amenazó. Yo me encaré con él y lo fulminé con la mirada. -¿Me estas amenazando? -Tsk, no vales la pena Elisabeth, estas acabada, tú y esa amiga tuya inútil con la que vives. -¡Ni se te ocurra volver a meterte con Alda!-dije agarrándole del cuello de la camisa. -¿Por qué? Está en boca de todos estos días. -¿De qué coño estas hablando?-dije malhumorada soltándole. -Vaya.. Pensaba que ella no tenía secretos para ti, pero ya veo que te esconde cosas. -¡Cállate!-espeté. -Alda es la encargada de proteger el libro más importante de los vampiros, el libro que contiene todos los clanes y familias de sangre vampírica, y lo ha perdido.-siguió hablando Clark. -¿Cómo?-dije anonadada. -Jajajaj no te lo ha contado ¿eh? Parece que esa amiguita tuya no confia demasiado en ti, ¿no crees? De repente un puñal apuntaba a su cuello y mis labios pegados a los suyos susurraron con todo el odio que pude. -Tú no sabes nada de mí, y como le cuentes a alguien algo de esta conversación o de lo que ha pasado en esta habitación… te arrepentirás.-amenacé. -Está bien está bien Elisabeth. No hablaré lo juro.-dijo aterrado. Yo le solté y escupí parte de su sangre en su cara. -Tu sangre está asquerosa.-espeté antes de marcharme. Corrí por las calles hacia casa rápidamente, ¿de veras Alda estaba ocultándome algo? Yo creía que ella nunca me ocultaba nada… Tenía que hablar con ella y preguntarle si lo que me había dicho Clark era cierto.
Ella estaba apoyada sobre la pared en un rincón cercano a la ventana. La luz de la luna iluminaba su rostro, que tenía una expresión seria y adulta, muy diferente a la que solía mostrarme. En vez de entrar por la puerta, alcé el vuelo, me colé por la ventana y me planté frente a ella. -Tenemos que hablar Alda. Rápidamente, su rostro hizo una mueca infantil. -¡Me has asustado!-me reprochó. Yo me moví nerviosa de un lado a otro de la habitación, sin saber que decir. -¿Eli? ¿Elisabeth? ¿Estás bien? -No..-dije parándome y clavando mis ojos en ella.-Dime algo Alda… ¿es cierto? -¿El qué? -sostuvo mi mirada con tranquilidad. -Lo del…-dudé un momento.-Lo del libro de los clanes de los vampiros.-Dije aun con mi mirada clavada en la suya- ¿Es cierto que tú eras la encargada de guardarlo y que lo has perdido? Alda permaneció en silencio, sin dejar de mirarme. Yo agaché la cabeza y me senté en una butaca. -En parte no es cierto-susurró Alda-.No lo "perdí", lo presté.
…¡¡¿¿Cómo??!!...
La miré sin comprenderla. -¿Por qué? ¿a quien? ¿Con que propósito?-hice una pausa y hice la pregunta que mas me costaba de todas.- Alda… ¿Por qué no me lo habías contado? Creía que éramos amigas… como hermanas… -No pensé que llegaría a tanto...-susurró la vampira, agachando la cabeza-.Yo creía que el chico iba a usarlo para cobrarse su venganza, y ya está. ¿Cómo iba yo a saber que Ylka iba a entrometerse? -No me digas que encima se lo prestaste a un humano…-dije entrecerrando los ojos y derrumbándome por momentos. -¡Pero era un buen chico...! -¿En que estabas pensando Alda? ¿Quieres que nos maten a todos?- le reproché.-Ese chico tiene una información que puede acabar con todos nosotros y si encima esta asociado con esa cazavampiros…-me tapé la cara con las manos.-No te entiendo Alda, de verdad que no te entiendo. -Mi antiguo maestro...-musitó Alda-.Era...implacable. Yo...le temía. Y ese chico vino pidiéndome ayuda...Y a mí me habría gustado que alguien hubiese hecho algo por mí en mi situación...Lo siento-balbuceó. -Me duele más el hecho de haberme dado cuenta de que no confías en mi Alda…-confesé. -¡No es eso!-exclamó, mirándome enfadada-¡Es sólo que tú estás muy atareada con Johann últimamente! ¡Y no ganamos para sustos! ¡Simplemente no me acordé! -Atareada con Johann...-repetí en un susurro.-hay cosas más importantes en mi vida que Johann… Tú, por ejemplo. ¿En todos los años que llevamos viviendo juntas.. Nunca has tenido tiempo para decirme que eras la encargada de guardar algo tan importante?-negué con la cabeza.-En fin da igual, pero ve con cuidado Alda, porque van a por ti. Los vampiros están bastante nerviosos con este tema del libro.-dije levantándome dispuesta a irme. -No te preocupes...No volveré hasta que no lo encuentre...Y así no te meteré en líos-dijo tristemente mi amiga.
Me giré y la miré, casi se me escapaban las lágrimas, pero logré contenerlas. -¿No te das cuenta que lo que me preocupa es que te hagan daño a ti? Que mas me da que me metas en líos, ya los solucionaremos. ¿Pero que ocurrirá si los vampiros te hacen daño? Eso es lo que me preocupa Alda. -Te prometo que...no lo volveré a hacer-murmuró ella, cabizbaja. -¿Quieres recuperarlo?-pregunté suavizando mi tono de voz. Alda asintió. -¿Quieres que te ayude?-volví a preguntar. Movimiento de cabeza afirmativo de mi amiga. -Aunque...yo solita puedo-objetó. -No te he preguntado si necesitas ayuda, sino si la quieres, no es lo mismo.-aclaré. -¡No seas mala conmigo!-se quejó-¡Claro que quiero ayuda! Pero, si todo va bien, el chico me devolverá el libro sin problemas...Si todo va bien... Suspiré. -Anda dame un abrazo tontorrona.-dije abriendo los brazos. La vampira me abrazó enseguida. -Gracias-murmuró, conmovida. -No hay de qué.-dije abrazándola yo también.-Somos amigas.. ¿no? -¡Como hermanas!
**OUT** Ais casi me pongo a llorar con el finaaaal como te kiero Aldaa y a la chika ke te lleva tamvien la kiero mucho ;) en fin Kao gracias por la ayuda, como siempre, es un placer rolear contigo y alos demas espero que os guste n.n *OUT*