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26.9.08

 

Aún continuaba allí... en la casa de Serus, atada a la cama, si poder defenderme... yo, una caza-vampiros...
Serus era un vampiro, pero... por alguna razón yo no podía evitar sentirme atraída por él.
Fuera como fuese tenía que irme de allí. Lo pensé con detenimiento, no era fácil engañarle, pero lo intenté y por un momento pensé que lo había conseguido. Me hice la dormida, y él me desató, entonces aproveché para huir, pero él era mucho más rápido que yo y consiguió alcanzarme, inmovilizándome.
Comenzamos a discutir, y arrastrada por un impulso le besé. Luego sonreí, de una manera que hasta a mi me resultó extraña. Él me miró fijamente, sin decir nada, no se esperaba aquel beso...
Yo seguía con la vista fija en otro lado, pero a veces de reojo le miraba, porque me observaba fijamente. Entonces Serus se fue acercando a mí, y se me empezó a acelerar el corazón... Me puse nerviosa, pero no podía hacer nada contra él. Entonces no lo resistí más y giré la cabeza para mirarle, quería mirarle... Tenía algo, no sabía qué era, me atraía mucho, así que por un momento dejé de pensar en que era un vampiro, y me quedé aturdida mientras le miraba.
-Tienes unos ojos preciosos... - Farfulló, mientras sus manos empezaban a tocarme la cintura. Me estremeció, aunque me gustaba, lo hacía suavemente, era distinto... Entonces sus manos empezaron a subir por mi vientre, y cuando alcanzó mis pechos, no pude evitar soltar un gemido de placer, y él se sorprendió, no sabía muy bien si le iba a gustar la idea.
Entrecerré los ojos, y cogí sus manos con suavidad, entrelazándo mis manos con las suyas.
-Serus no...- susurré cerrando los ojos.
Él se acercó aún más a mí... Yo estaba muy nerviosa, pero el apoyó su frente con la mía, y rozó mis labios con los suyos... Me tranquilicé mucho...
-No entiendo porque me dices eso... El gemido de antes no me insinuó lo mismo... - Me susurró en el oído.
-Eres un vampiro, y yo una caza-vampiros. Esto no puede ser.- musité con un tono algo distante.
-Sé que te gustaría hacerlo... Así que no me vengas con esas... - Me dijo con ternura, y a la vez con firmeza. Entonces puso sus manos contra las mías sobre el suelo, y bajó su cabeza mientras me besaba el cuello... Dejó ver sus colmillos, como yendo a morderme, pero yo estaba imbuida por una sensación cálida, algo que no había sentido nunca, me sentía confusa, y a la vez segura... Sabía, en el fondo, que el no sería capaz de morderme...
Me dejé llevar por un momento, olvidando nuestra situación, y dejé de intentar soltarme. Noté cómo entonces liberaba mis manos. Rodeé su cuello, y le aferré a mi. Realmente lo deseaba, pero de nuevo volvió aquel sentimiento de culpabilidad a mi cabeza. Él no era humano, y además, su raza siempre había sido mi enemiga. ¿Por qué con el debía ser distinto?
Aún con estos pensamientos no le detuve...
Me cogió en brazos y me llevó a su habitación, sin decir nada. Me dejó caer suavemente en su cama, y se puso encima de mí, cogiéndome las piernas y abriéndomelas lentamente.
-Serus, no... Qué vergüenza... - Musité mirando hacia otro lado, ruborizándome.
-No sé porqué tienes que avergonzarte - Dijo, mientras me quitaba la camiseta.
A pesar de todo, no le detuve.
Poco después me encontraba en ropa interior, no podía dejar de sentir vergüenza, y me era imposible mirarle.
Cuando me di cuenta, él ya estaba desnudo, me cogió por el mentón y me giró la cara lentamente. Yo no podía mirarle a la cara, así que desplacé mis pupilas a un lado.
-¿Por qué no quieres mirarme? - Inquirió.
-Me da mucha vergüenza... - Susurré, entrecortada.
Había llegado la hora. Y lo sabía, pero no me daba cuenta de todo lo que me iba a gustar. Se puso entre mis piernas, abriéndomelas, y deslizó mis bragas hacia abajo, quitándomelas. Me ruboricé, y empecé a sentir sus dedos tocándome... Cerré los ojos con fuerza, y me estremecí levemente, aunque me costara negarlo, le deseaba... Deseaba que siguiera, que no parara nunca.
-¿Te das cuenta de lo excitada que estás? - Me dijo con una sonrisa.
Yo también sonreí, y por un momento fui capaz de mirarle. Le hice hacia mi, pegándole todo lo que pude a mi cuerpo, y coloqué mis piernas sobre su espalda.
Me miró algo atónito, no se esperaba que reaccionara así, ni siquiera yo lo esperaba, había perdido la cordura, y ahora sólo deseaba que me hiciera suya.
Podía notar el calor que desprendía su cuerpo. Estaba muy cómoda en ese instante, sin pensar en quién era realmente, y cuál era mi deber... Fue entonces cuando lo sentí... Me cogió un poco de sorpresa, pero al poco empecé a sentir cómo me penetraba... Y también lo muchísimo que me estaba gustando.
Clavé mis uñas en su espalda, y noté como gruñó ligeramente, mostrando nuevamente sus colmillos. Hice la cabeza hacia atrás, y cerré los ojos, notando cómo el ritmo cada vez era más rápido. Su pelo rozaba mi cara, y sus ojos habían cambiado de color. Ahora eran... ¿rojos? Ahora me miraba de forma diferente.
Lo sentí algo raro, estaba extraño...Pero aún así, el ritmo aumentaba paulatinamente, y a mí me gustaba cada vez más... No podía pensar en nada más, el placer nublaba mis pensamientos.
De repente noté que se acercaba a mi cuello, y apartaba mi pelo de éste. Comenzó a besarlo, y sin esperarlo, sentí que clavaba ligeramente sus colmillos.
-¡¿Qué... haces?!- pregunté entre jadeos.
No me contestó, noté que los clavaba aún más y seguidamente comenzó a beber mi sangre. Sentí cómo succionaba mi sangre, aquella sensación mezclada con el placer que me estaba haciendo sentir era muy extraña, pero no quería que se detuviera... a pesar de que comencé a perder fuerzas...
De repente se le empezaron a cambiar de color los ojos, volviendo a su color original, y dejó de morderme. Entonces paró.
-Lo... siento. - Dijo con voz entrecortada.
Me sentía agotada... apenas podía mantener mi mirada fija en él. Toqué mi cuello, y miré mi mano, estaba llena de sangre... de mi sangre.
-¿Por qué lo has hecho?- dije en un hilo de voz.
-Lo necesitaba... - Dijo mientras se acercaba a mi. Yo me retiré x instinto, y él se paró. Volvió a acercarse a mí, más lentamente, y yo me relajé... Me rodeó con sus brazos, y me apretó contra él, y volvió a disculparse...
-Tengo que... irme.- dije secamente, apartándole de mi.
Me levanté, me vestí, y me limpié con agua la sangre que aún salía de mi cuello.
Al entrar en el baño, evité mirarme en el espejo, prefería no verme las marcas de sus colmillos en mi cuello. Salí, y cogí mi bolso, luego me dirigí hacia la puerta.
Allí estaba él, apoyado, también vestido. Tenía la cabeza gacha y sus cabellos cubrían su rostro.
Tomé el pomo de la puerta, y la abrí, él la cerró de golpe.
Le miré y aún permanecía en la misma posición.
-Déjame curarte.- musitó.
Me cogió por la cintura, y me hizo hacia él, inmediatamente llevó mi cuello hacia su boca, y lo besó, pero de una manera algo extraña. Sentía como el dolor desaparecía muy lentamente. Tras varios segundos, se apartó de mi, y me abrió la puerta.
-Será mejor que no volvamos a vernos.- sentenció.
-Sí... será mejor.- afirmé saliendo de allí.
Realmente no decía lo que sentía. Él me había mordido... había sido suya... ¿qué me está pasando? He traicionado mis principios, he traicionado mi lealtad en Exortampire.
Sea como sea, no debo volver a verle, o me veré obligada entonces, a matarle... y... realmente... no sé si seré capaz...


*OUT* Gracias a Blooder por rolear!! a ver si esto se reactiva!! kiss!! ^^ *OUT*



Shana maldijo la ciudad a las 5:32 p. m.