x-Personajes-x

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

x-Historia-x

x-Únete-x

x-Dudas-x

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

22.8.08

 

Tenía mis manos aún sobre los hombros del señor Kohler y mientras lo arrastraba algo lejos del ordenador, lo noté. Era un vampiro. No me había dado cuenta durante todo aquel rato, cosa que era extraña ya que yo podía identificarlos sólo mirándoles.
-Zero Kohler.-susurré, estaba comenzando a transformarme.- Vampiro. Prioridad 4. Nivel de dificultad… baja.

Terminé de transformarme, mi cabello se volvió blanco y mi cuerpo volvió a ser el de una vampiresa. Sin embargo, cuando me dispuse a atacarlo él me había colocado una pistola plateada en la cara y mis manos estaban cerca de su cuello.
-Vaya.-Comentó.- Con que la señorita Ceres es una vampira.
-Silencio, monstruo.-Espeté, acto seguido pateé la silla alejándolo de mi.

Se levantó mientras era desplazado y continuó apuntándome. Extendí mi brazo y tomé mi arma, señalándolo con ella. Aún en aquel estado, sólo percibí un pequeño recuerdo, un pequeño dolor, de alguien al que él ha mordido. Pero aquella persona parecía satisfecha, en vez de aterrada.
-¿A cuantos has mordido y matado en tu vida?-pregunté.

Él entrecerró los ojos, aún apuntándome. Sus ojos ahora eran de un color granate bastante especial, parecía como si el color saliese directamente de la pupila. Disparó. Coloqué mi arma delante y la bala cayó bruscamente al suelo, tras impactar en ésta. Del lugar en el que impactó salió un pequeño humo, como si hubiese estado apunto realmente de atravesarlo.
-Una.-Respondió, su mirada se volvió dura en ese momento. Noté que le hice recordar algo desagradable.
-Ha de ser mentira.-Contesté, luego me lancé hacia él.- Un vampiro, siempre es un vampiro.

Cuando estuve apunto de alcanzarlo me miró fijamente, luego sonrió levemente y me esquivó, colocándose justo detrás. De nuevo, el arma estaba en mi cabeza. Le miré de reojo.
-Puedo decir lo mismo de usted, Ceres.-respondió.- Porque usted también es…

La afilada hoja de mi arma se posó sobre su cuello en un abrir y cerrar los ojos, por lo que llevó su mirada a ella por un momento. Cualquier movimiento, para los dos, suponía la muerte.
Nunca había visto un vampiro algo experimentado que hubiese mordido a una sola persona. Por eso sólo quería decir una cosa, o que era mentira (y mis capacidades sensoriales estaban equivocadas), o…no era un vampiro normal. Coloqué mis ojos lentamente, como pude, en el arma que estaba en mi cabeza. Bloody Rose. Había escuchando su nombre en la organización… era… un arma antivampiros.
-¿Un vampiro que mata vampiros?-pregunté.
-Bueno, digamos que no tengo el cariño de mi raza.-Comentó, encogiéndose de hombros.- Y usted Ceres…

Dejó de apuntarme, en señal de tregua, y yo me aparté mientras le quitaba mi cuchilla de su cuello. Nos miramos por un momento, de reojo. Zero Kohler, grado de amenaza: Nula. Poco a poco, mi cabello volvió a ser negro y mis ojos azules. Volví a ser yo.
-¿Debo suponer que ya no desea matarme, Ceres?-preguntó.
-Supone bien, Kohler.-respondí.- Sin embargo, no puedo ignorar que es un vampiro y que ha intentado matarme.
-Yo también me dedico a eliminarlos, al igual que usted. Somos aliados en cierta manera.
-En cierta manera…

Me giré hacia la puerta y comencé a caminar lentamente. Me detuve cuando la había abierto, le miré de reojo y pregunté:
-¿Podrá solucionar esto?
-…sí.-asintió, mientras guardiana la Bloody Rose.
-Entonces le dejo trabajar.

Salí de aquel cuarto, cerrando la puerta tras de mi. Una vez había llegado a mi despacho, comenzó a sonar mientras las luces parpadeaban. Lo abrí, mirando la pantalla de forma distraída. Pero al ver de quien se trataba, lo miré sorprendida y cerré la puerta bruscamente, mientras habría un mensaje. Era de la organización.
“Reunión urgente. Dentro de media hora. Imprescindible su presencia.”

…Con que… una reunión. Debe ocurrir algo grave.
Así pues, me marché alegando que estaba enferma y me dirigí hacia el lugar de reunión.



Lau maldijo la ciudad a las 3:30 p. m.