Hacía siglos que no escuchaba (y veía) cantar a Elisabeth. Además, no había pasado por casa, o no nos habíamos encontrado desde hacía por lo menos un día.
Así que, allí estaba yo, sentada en la barra del Hot Melody, balanceando las piernas desde uno de los altos taburetes. Eli debería salir a actuar en cualquier momento...
Empezó a sonar la música.
Y segundos depsués ella salióa escena, llevaba una camiseta de color oscuro, con lentejuelas, el pelo suelto y rizado como siempre y unos pantalones tejanos ke combinaba con un cinturón precioso,y por ultimo unas botas de tacón alto, estaba radiente. Sin embargo habia algo raro en ella. Apreté un poco los labios, intentando averiguar qué no iba bien, esperando a que algo en sus gestos la delatase.
Su voz era perfecta mientras cantaba así como su movimientos, nada raro aparentemente pero en un gesto que hizo pude ver como se estremecia levemente, algo le pasaba en uno de los costados que se tocó disimuladamente sin dejar de cantar ni bailar.
Suspiré. Desde que conocimos a ese Johann, todo se estaba complicando...seguro que esto tenía algo que ver.
Cuando acabó de cantar la gente empezó a aplaudir, ella en vez de bajar por las escaleras centrales a saludar a los clientes habituales y coquetear con ellos buscando algo de cenar, se fue por las laterales directa al camerino y cerró la puerta tras ella. La seguí en silencio y toqué a la puerta suavemente, pero antes de que Elisabeth respondiera, el local se llenó de un inmenso griterío. Gritos, un fuerte estruendo y ¿disparos?
Elisabeth abrió la puerta y me miró, luego miro al interior del local y tiró de mi brazo. -Pasa adentro. -Parece que hay problemas...-murmuré. -Sí, eso parece.-dijo mirando por la puerta.-Quedate aquí, voy a ver que ocurre. -¿Seguro, Eli? Pareces estar herida. Ella me miro casi ofendida. -No digas tonterias, estoy bien, tu quedate aquí, Alda.
Asentí, decidida a seguirla en cuanto se hubiera distanciado un poco.
Ella se adentró en el local buscando a aquel que hacía tanto estruendo y al verle se dirigio hacia él, dedicdida. -Escucha gilipollas, estas destrozando el local.-le espetó.
El muchacho era muy alto y de cabello blanco. Se giró lentamente y la apuntó con una pistola que, al verla, me dió escalofríos. Sus ojos eran de un tono rojizo y el suelo de aquel lugar estaba cubierto completamente por cadáveres de vampiros, creo que muy pocos fueron capaces de escapar a él. Miró a Elisabeth, fijamente, no fui capaz de saber si estaba sonriendo o no.
Me fundí con las sombras del local y me deslicé sin ser vista hasta un lugar más cercano a ellos dos. Esperé, muy atenta a todo lo que ocurría.
-¿Que? ¿Vas a disparar? Venga hazlo, no eres más que escoria, una vergüenza para los vampiros-le encaró mi amiga. -Hm...-él no le dijo nada, simplemente sonrió y disparó.
Extendí un brazo, agarré a mi amiga, y tiré de ella fuertemente hacia mí, descubriéndome, desgraciadamente. Si Elisabeth hubiera estado en plena forma no hubiese tenido necesidad de hacer eso, pero... Ella me miró sorprendida. -Gracias Alda...-murmuró.
Él siguió el trayecto de Elisabeth y continuó apuntándola, ahora también me apuntaba a mí y sonrió, esta vez sí que sonrió. Eli se levantó rápidamente y se tiró contra él. -Lárgate Alda.-me gritó.
No pude responder, cuando fui a abrir la boca vi la escena. Ella se había lanzado contra él, pero ahora ella tenía la pistola de él en la sien. -¿Qué tal si os dejais de tonterias?-Dijo él, por primera vez desde que le vimos.- Ningún vampiro va a salir vivo de aquí. -Elisabeth-murmuré, y me llevé una mano a la boca, asustada. Luego miré a aquella especie de caza-vampiros-.Entonces, supongo que irás a suicidarte al acabar-sugerí. -Qué considerada.-Comentó él, luego me sonrió.- Algo así. -¿Trabajas para Exortampire?-le miré a él, luego de reojo a Elisabeth.
Suspiró, como fastidiado y no respondió. Cuando fue a disparar vi como unas cadenas rodeaban el cuello de aquel tipo, eso le dio la oportunidad a Elisabeth de ir hacia mi. Al mirar hacia la puerta, vimos a Johann. Fruncía el ceño y parecía enfadado. -Lo único que me faltaba era un vampiro de nivel uno.-masculló el extraño. -Sí, pero no deja de ser un crío-no pude evitar contestar. -Johann...-dijo Eli sorprendida.-Lo tenía todo controlado...-miró hacia otro lado. -Ya lo sé.-asintió Johann, luego miró al extraño. -¿Eres su esclavo?-preguntó el extraño de pelo blanco. -¿Es tu esclavo?-le pregunté a mi amiga. -¿Qué? NO-dijo alterada.-Creo... -Ah, entonces puedo matarlo.-farfulló el extraño en voz muy baja, apuntó a Johann y disparó. Él lo esquivó, por muy poco, las cadenas se movieron levemente pero para cuando pudimos darnos cuenta, el extraño ya no estaba atado. -Hm.-El extraño sonrió y nos miró uno a uno. Elisabeth volvio a arremeter contra el sacando una daga que llevaba escondida en la bota y le apunto al cuello. -Déjales ir o te corto el cuello.
La miró sin ninguna emoción en su rostro, como si no le importase y la apuntó con su pistola. Johann se colocó en posición de ataque, aunque aparentaba estarse controlando. -Largaos joder.-nos urgio Elisabeth a Johann y a mi. -No pienso largarme de aquí.-Espetó Johann, luego clavó sus ojos en el extraño. Ahora fue mi turno de mirarlos a todos uno por uno. Supuse que con Johann allí, las cosas cambiarían hacia nuestro favor. Me encogí de hombros. -Yo iré saliendo, entonces. -He dicho que ningún vampiro saldrá de aquí con vida.-Dijo el extraño, luego me miró solo por un segundo.- Si lo haces, la mataré a ella primero y la segunda serás tú. Si te quedas, puedes tardar un poco más en morir. -Qué miedo-dije, cruzándome de brazos. Sólo yo sabía si lo dije en serio, o con cinismo. -Johann llevatela.-espeto Eli ignorandonos. -Elisabeth, no podemos dejarte aquí.-Negó Johann. -Realmente vas a estar muy poco tiempo negandote, chico.-Comentó el extraño.- Si te da una orden, dentro de nada, la cumplirás. Porque es un ama. ¿Eres feliz con esa vida, muchacho? -¡Que no es mi esclavo! -Aunque asi fuera, nunc autilizaria mi podre con el.-dijo asquada.-Alda..-me miro.-Alguien tiene que avisar de lo que ha ocurrido en el Hot Melody.. -Tranquila, en cuanto os haya matado aviaré para que todo el mundo lo Sepa.-Tras él decir eso, comenzó a apretar el gatillo.
Elisabeth le dio un fuerte cabezazo y consiguio soltarse, me cogio de la mano y echo a correr. -¡Vamos Johann!-dijo mientras salia del local. -Sí.-asintió Johann, miró de reojo al extraño y tras volverlo a atacar, corrió detrás nuestra. -¿Pero qué...?-miré hacia el extraño mientras era arrastrada por mi amiga, intentando averiguar en qué estado habría quedado.
Elisabeth siguio tirando de mi calle abajo hasta que paro y se encogio, habia perdido mucha sangre mientras corriamos y se la veia algo mareada. -No nos sigue.-Comentó Johann, luego miró a Elisabeth preocupado.- ¿Estás bien? -Claro que si. Sigamos-mintio. -...-Johann sólo la miró un momento, luego giró sus ojos hacia mi.- ¿Y tú Alda? -Sólo un poco asustada-contesté. -¿Quién era ese tipo?-preguntó Johann, de vez en cuando miraba si aquel extraño nos seguía.- llevaba un arma antivampiros muy peligrosa. -Un vampiro resentido-suspiré. -¿Un vampiro resentido?-Respondió.- ¿Tan solo por resentimiento se cargó a todos los vampiros que había en el Hot Melody? -He de volver-dijo Elisabeth. -¿Qué?-exclamé. -No puedes volver ahi.-Espetó Johann.- Ese tipo estará allí, o cerca. -Pero Sean... -Mierda.-espetó Elisabeth y lueog se desmayó. Me apresuré a cogerla antes de que cayese al suelo. -Eli...-murmuré.
Johann me ayudó y se encargó de sujetarla él, luego me miró levemente, como esprando que le dijese hacia donde ir. -A casa-dije. Luego sonreí-.Ya viniste a atacarnos allí una vez, así que supongo que conoces el camino. -Ajá.-Asintió, luego comenzó a andar.
Por el ciamino, pude ver que estaba preocupado. Quizá por aquel tipo de antes, quizá por otra cosa, pero no pudo mantener la mirada fija mucho tiempo. Me recorrió un escalofrío y aceleré el paso.