
24.7.08
Hacía días que no iba a clase. Me quedé encerrada en casa día y noche, recostada en la cama mientras mi cuerpo ardía. Sangre… necesito… sangre… Pero me negaba a mi misma salir. No podía ir. No podía salir volver a hacer aquel acto horrible. Estaba mareada… mi respiración era agitada y no podía controlarla. Giré en la cama levemente, con los ojos entrecerrados. A penas era capaz de moverme…
