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22.7.08

 

Después de darle a Nadine ese beso tan extraño que no podía contener, me quedé muy cerca de ella y la miré con dulzura... Al principio, supe que le gustó, porque en su cara se reflejaba felicidad y pasión... Pero unos segundos más tarde, pareció como si se acabase de despertar de un sueño, y volviera su resquemor hacia todos los vampiros, y eso me incluía a mí.
Abrí los ojos para mirarla, y me aparté de ella poco a poco...
-Dé...déjame...- espetó con un tono de voz algo bajo, girando la cara para evitar mirarme a los ojos.
Yo no sabía qué hacer, pero, aún así, no dejaba de mirar su cara, sin darme cuenta... La verdad es que me parecía increíblemente atractiva, pero no me gustaba demostrarlo, yo soy así, odio a los humanos.
Entonces me giré y comencé a caminar hacia la puerta, algo mareado, pero disimulándolo. Y entonces le dije:
-Hablaremos más tarde.-
-¡Oye!- dijo alzando la voz. -¿Vas a dejarme aquí, atada?-
Yo estaba demasiado afligido como para decir una palabra más, así que seguí hacia la sala y me senté en mi sillón. Me puse las manos en la frente y me dije a mi mismo que esto no podía ser así, esto no podía estar pasándome a mi... Besarla era como violar a una víctima antes de almorzar, y eso no me sentaba nada bien, no era mi estilo.
-¡Serus! - Volvió a decir ella. -¡¡Serus!!- repitió, esta vez gritando, parecía estar histérica.
Me levanté y caminé hacia la habitación donde la tenía amarrada. Cuando llegué, me planté en la puerta y dije:
-¿Qué quieres?-
-¿Qué quieres de mi, por qué no me sueltas de una vez?- preguntó con énfasis bastante molesta.
Yo la miré a los ojos, y ella apartó su mirada de la mía. Podía sentir algo en el aire que me atormentaba, pero a la vez, me gustaba. Y estaba seguro de que ella también lo sentía, pero no la podía soltar todavía, ya que, si la soltaba, podría atacarme, y no tenía ganas de montar nada en mi propia casa.
-Digamos que... Eres un espécimen que me interesa - Dije con sarcasmo.
-¿Me estás queriendo decir, que vas a experimentar conmigo, o algo así?- preguntó empezando a forcejear para soltarse.
Yo la seguía mirando directamente a los ojos... La verdad es que no podía dejar de mirarla. Pero ella, cada vez que intentaba mirarme, desviaba su cabeza hacia un lado, y no me gustaba, me agradaba mirar cómo brillaban.
-Ya que no vas a soltarme, déjame sola, ahora mismo no quiero estar con nadie.- pidió.
Yo, que estaba en la puerta apoyado, le espeté:
- Total, no pensaba quedarme a hablar con una tía tan tiesa como tú - Y dicho esto, salí de la habitación dejando la puerta abierta.

Ella se quedó sorprendida por el comentario que hice, lo noté porque al poco tiempo de irme vociferó que yo era el soso y que a ella no le insultaba nadie, y menos un vampiro como yo.
-¡¿Me has oído?! ¡Eres un estúpido engreído!- siguió gritando desde la habitación.
Opté por volver a la habitación, y me senté a un lado de la cama, quedando muy cerca de ella.
-¿Qué has dicho? ¿No crees que no estás en condiciones de meterte con nadie... y mucho menos conmigo, y en mi propia casa?- pregunté con altivez.
-No entiendo por qué me retienes, no deberíamos habernos encontrado nunca.- dijo ella evitando mi mirada.
- Puede haber sido cosa del destino - Musité mirando hacia abajo con una sonrisa algo melancólica.
-Hubiera preferido correr otro destino...- murmuró ella ladeando la cabeza.
-¿Siempre eres así con todas las personas? Apuesto algo a que sí...¿Sabes qué te digo? Me arrepiento de haberte salvado la vida, porque te recuerdo que te la salvé. Te imaginaba de otra forma; por eso te recogí aquella noche, pero se ve que estaba equivocado. Ya pensaré que hago contigo, porque como imaginarás no puedo dejarte ir así como así - Dicho esto me fui hacia la sala y me senté en un sillón a intentar dormir, pasaba de salir aunque fuera de noche.
Durante varios minutos no escuché nada, ni un quejido, ni un susurro, ni un solo ruido. Todo aquello me extrañaba, Nadine parecía ser una chica muy activa, así que volví a la habitación con sumo cuidado. Al entrar, miré hacia la cama, y aunque por un momento pensé que tal vez se había librado de mis ataduras, al llegar me di cuenta de lo equivocado que estaba. Allí se encontraba ella, completamente dormida, parecía tan... indefensa. Me acerqué en silencio, y la observé unos pocos segundos, quería asegurarme de que no se tratara de una trampa.
Entonces la vi mas de cerca... parecía inocente cuando la miraba así...Me acerqué más y más, atraído por algo que no alcanzaba a comprender... Entonces me invadió un deseo de desatarla y hacerla mía... la verdad es que me gustaba...mucho.
Le quité las ataduras con suavidad, intentando no despertarla, y una vez la hube dejado libre, me quedé ensimismado, no sabía bien qué hacer. De repente, se abalanzó sobre mi dándome un golpe en el estómago, terminando los dos en el suelo, ella sobre mi. Se levantó apresuradamente y salió corriendo, pero yo era más rápido que ella, así que la sujete por la espalda, y me la llevé de nuevo a la habitación. Me coloqué sobre ella, y la inmovilicé agarrándole ambas muñecas. Ella forcejeaba pero en el fondo sabía que no conseguiría nada.
Entonces sonreí maléficamente y le susurré al oído:
- Bueno, aquí estamos.
Sentí cómo se estremeció cuando le susurré. Después me quedé mirándola muy de cerca.
-¿Acaso te intimido? Le pregunté con orgullo.-
-¿Qué te hace pensar tal cosa? ¡Quítate de encima!- ordenó.
- Sabes que no voy a levantarme - Le volví a susurrar al oído.
- Sé que no eres así, te estás comportando así con la persona que te salvó la vida, ¿no puedes ni siquiera agradecérmelo? - Pregunté.
-¿Y cómo se supone que esperas que lo haga? Ni siquiera me has dado oportunidad a hacerlo, me has tenido aquí atada desde que me trajiste a este maldito lugar.-
- ¿Oportunidad? Acaso decir "gracias por salvarme la vida" necesita de alguna oportunidad? ¿O es que me lo quieres agradecer de alguna otra forma? - Pregunté con ansiedad por saber la respuesta.
Nadine se sonrojó levemente...
-¡No digas tonterías! Yo... sólo... ¡gracias por salvarme la vida!- exclamó cerrando los ojos. Seguidamente los abrió poco a poco, y los fijó en mi.
- ¿Por qué te pones nerviosa? - Pregunté riéndome - ¿Estás muy linda cuando te pones así, sabes? - Dije mirándola con ternura.
-¿Estás intentando ligar conmigo?- preguntó confusa, con cierto retintín.
-No... ¿Qué pasa, que tengo prohibido realzar tus cualidades, por pocas que sean? - Dije sarcásticamente.
-Que gracioso... que tú no sepas notar mis cualidades no significa que tenga pocas, y déjame decirte algo... me estás aplastando...- confesó.
-Te jodes.- le espeté.
Ella volvió a forcejear para soltarse, pero era imposible, yo era mucho más fuerte y ágil.
-¿Estarás encima toda la vida? En algún momento tendrás que quitarte, y si no quieres matarme pronto, mejor que lo hagas, porque de verdad me estas asfixiando.- contestó ella.
-Sí. Contestó él, tajante.
Nadine hizo una mueca. Luego se fue acercando cada vez más a mi, como queriendo incorporarse, y me beso repentinamente. Inmediatamente volvió a recostarse y sonrió extrañamente.No sabía que hacer, me cogió desprevenido, no pensaba que fuera a hacer eso... Entonces lo vi. Vi el momento y actué... Y de qué manera lo hice...


//OUT// Aqui esta mi primer post, no he hecho esto muchas veces, espero q os guste y tal, gracias a bunny por rolear! saludos!



Blooder maldijo la ciudad a las 7:36 p. m.