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4.1.08

 

1 de la madrugada, Bar Musical Hot Melody

“I know there's something in the wake of your smile.
I get a notion from the look in your eyes, yea.
You've built a love but that love falls apart.
Your little piece of heaven turns too dark.

Listen to your heart
when he's calling for you.
Listen to your heart
there's nothing else you can do.
I don't know where you're going
and I don't know why,
but listen to your heart
before you tell him goodbye.

Sometimes you wonder if this fight is worthwhile.
The precious moments are all lost in the tide, yea.
They're swept away and nothing is what is seems,
the feeling of belonging to your dreams.

Listen to your heart
when he's calling for you.
Listen to your heart
there's nothing else you can do.
I don't know where you're going
and I don't know why,
but listen to your heart
before you tell him goodbye.”


Bajé del escenario entre aplausos y silbidos, sonreí a mis fans y me metí en el camarote, en realidad no estaba satisfecha con mi actuación de esa noche…

Llamaron a la puerta.
-Adelante.-dije mientras me arreglaba un poco el pelo, mi jefe, Sean, entró.
-¡¡Hey!! ¿Cómo estas preciosa?-dijo sonriente.
-¿Preguntas o afirmas?-bromeé.
-Jajajaj, oye Elisabeth.. estoy algo preocupado por ti, esta noche has estado maravillosa pero…
-Sí, lo siento, no he estado a la altura, prometo que mañana cambiará.-le interrumpí.
-No no, es sólo que te ví mas cansada de lo habitual.-dijo preocupado.
Yo me dejé caer en un sillón.
-Ayer me pasé toda la noche buscando a Alda.
-¿Y eso? ¿pero esta bien?-preguntó.
-Sí, sí.. es sólo que.. supongo que el chico que vino a avisarte de mi ausencia de esa noche quería hacerse el gracioso, y me mintió diciendo que la habían secuestrado.
-Estaras furiosa…-dijo Sean mirandome.
-No imaginas cuanto, como lo vea…
-Pues.. esta aquí.
-¿Qué?-pregunté incrédula.
-Ha venido a verte.
-Gracias.

Salí del camerino echa una furia y me lo encontré sentado en una mesa cercana a la puerta.
-Ah hola Elisa…
-¡¡Levántate!!-le interrumpí.
-Pero…
-¡¡Ahora!!-lo cogí del brazo y tiré de él, antes de salir miré al camarero y le dije:-Yo invito a este muchacho Billy.-Él asintió y salí del Bar tirando de Jasper, una vez fuera me encaré con él furiosa.-¿Cómo te atreves a jugar así con mis sentimientos?
-¿Qué?-preguntó el mutante, parecía no entenderme.
-Alda, no estaba secuestrada, ¿Por qué me mentiste?
-Pero.. Elisabeth te juro que...
-Alda es la persona que mas me importa, ¿sabes lo preocupada que me puse?
-Escúchame…-insistió Jasper, pero yo no le dejé hablar.
-No vuelvas a acercarte a mí Jasper, no quiero volver a verte.
-Pero Elisabeth mi intencion no fue…
-¡¡Márchate!! No quiero oirte.-espeté.
-Elisabeth lo siento yo…
-¡¡Déjame en paz Jasper!!-grité con los ojos humedecidos.-¿Sabes lo mal que lo pasé?
-Pero no fué mi intención, yo solo quería ayudar y...
-Cállate, no quiero oírte, me voy.-Dije girándome, pero Jasper me cogió del brazo.
-Espera...
-Suéltame.-le grité.
Oí pasos detrás de mí, miré de reojo y vi a Johann salir de entre las sombras. Miró a Jasper, luego sus ojos se clavaron en mí.
-¿A qué vienen esos gritos?
-Esto no es asunto tuyo.-Espeté mientras cn un gesto brusco me soltaba del brazo de jasper.
-tsk... -farfulló, mantuvo sus ojos fijos en Jasper.- ¿Jasper?
-No es nada Johann...-dijo él.-Esto Elisabeth escucha....
-¡Que me dejes en paz joder!-dije mientras me giraba hacia Johann y echaba a correr calle abajo, empujándole levemente.

Oí voces detrás, como si Johann le hubiera dicho algo a Jasper. Rato después dejé de correr, me detuve y me apoyé en una de las paredes, para recuperar el aliento. Durante un rato, solo oí mi propia respiración. Sin embargo, poco después unos pasos algo rápidos al principio, más lentos al final, comenzaban a acercarse a mi.
-Márchate si no quieres morir.-espeté sin saber quien era la persona que se acercaba.
-Elisabeth.-Dijo dicha persona, era Johann.
-Ah.. eres tú.-dije sin mirarle.
-... ¿Qué ha pasado?-Preguntó. Su voz sonó paciente, algo preocupado, sin vanidad en su voz.
-Tranquilo, no iba a hacerle daño a tu amigo.
-Ya lo sé. Pero... ¿Qué ha pasado, Elisabeth?
-Nada, da igual.
-No la da, si te has puesto así.-Se acercó aún más a mí, pero yo continuaba sin mirarle
-Cosas mías, no te incumbe.-dije en un susurro.
No me dijo nada en absoluto, solamente me tomó por el brazo y me hizo mirarle. Lo cierto es que en sus ojos había preocupación.
Aparté la mirada en seguida, no podía soportarla.
-¿porque te preocupas tanto si dices que sabes que no voy a hacerle nada?
-Porque... ...-noté que giraba la cabeza.- ... tu estas afectada por eso. Quiero saber lo que ha ocurrido.
-Jasper.. me mintió.
-¿Mintió? Jasper... Jasper no suele mentir... nunca... nunca le he visto hacerlo.
-Pues a mi me mintió, y me hizo mucho daño su mentira...
-¿Estás segura de que te mintió a propósito?-Preguntó, luego me hizo mirarlo.
-No lo se, pero me dijo que habían secuestrado a Alda. Y fuí a buscarla desesperada y no la habían secuestrado, no sabes le miedo que pasé...-mis ojos se inundaron de lágrimas.
-Él nunca jugaría con algo así.-Me miró directamente a los ojos, acarició mi rostro.- Si lo hizo fue porque se preocupaba por vosotras...
-Pero el juró verlo.. y luego Alda paseaba tranquilamente por la calle...
-Quizá vió algo que creyó que era un ssecuestro cuando no lo era... ¿Hubieras preferido que si lo fuera y que no te dijera nada?
-No...
-pues ya está...-por un momento vi que dudó, sin embargo, luego me abrazó. Me sorprendí.- Alda está bien, eso es lo que importa.
-¿Qué haces Johann?-Pregunté sonrojada.-Creí que no querías saber nada de mí tras nuestro último encuentro..
-No sé lo que hago...-me abrazó durante un poco más, luego se apartó.- ... Elisabeth...
-¿Si?-pregunté mirándole.
-Cuando un vampiro muerde a un humano y lo convierte... durante una época éste es esclavo del vampiro. ¿verdad?
-Si, pero yo no hago uso de esas habilidades nunca.-dije.-O escasas veces.
-...me....... alegro.-Masculló, luego retrocedió. No me había dado cuenta, pero no tenía buena cara.
-¿Te encuentras bien?-pregunté.
-claro que... sí. Creo que no debemos vernos nunca más.
-Pero...-fui a decir, sin embargo, levanté la cabeza altiva y dije con prepotencia:-Vale, como tu quieras, me da igual.
-Me alegro que sea así.-Clavó sus ojos en mi, para luego, acto seguido, girarse y comenzar a caminar, alejándose de mi.
Idiota.....
Pasaron las semanas y mi vida continuó sin saber nada de Johann... ¿porque me preocupaba tanto' Si no quería verme yo a él tampoco, pero no podía dejar de pensar en él...

Arg Elisabeth ¿desde cuando eres tan imbecil?

Sin saber porqué, salí de casa y eché a andar, acabé por la zona donde vivia Johann y frente a su puerta, fuí a llamar pero me di la vuelta en seguida antes de hacerlo.

Tengo que largarme de aquí...


Lentamente la puerta se abrió detrás de mi, me giré levemente, viéndolo.
Estaba allí, parado, debajo del umbral de la puerta mirándome fijamente. Tenía mejor aspecto que la última vez que le vi, ahora llevaba unas finas gafas cubriéndole los ojos y también llevaba algunos libros en la mano.
-Ya me iba...-dije dándome la vuelta para irme.
-¿Viniste solo a ver mi puerta?
Giré la cara para mirarle y sonreí tristemente.
-No, fué un error venir.-dije ya empezando a caminar.
-E...-Susurró. No obstante, de pronto noté que me tomaba por el brazo y me hacia girar.
-Perdona, no quería molestarte, ya me voy.
-Iba a ir hacia la universidad...-Explicó él, aunque por un momento aparecía estar apunto de soltarme, no lo hizo.-No te vayas.
-Lo dejaste muy claro la otra vez, no se porque he venido la verdad.
-Debes tener cuidado, Elisabeth...
-¿De que hablas?
-Hay alguien, por ahí, que... es un vampiro artificial. Es capaz de detectar a cualquier vampiro, saber cuales han sido sus victimas y... chupar hasta la última gota de la sangre de ese vampiro.
-¿Porque me cuentas esto? Tu quieres que los Vampiros desaparezcamos, lo que me cuentas no beneficia a tu objetivo, mas bien al contrario, dije sin comprender.
-Lo sé. Pero quería... decírtelo.
-¿Porque?
-... no lo sé. ¿Tienes algo que hacer ahora?
-No, entro a trabajar a las nueve.
-¿Puedes acompañarme?
-Claro.. ¿a donde?-pregunté.
-A la universidad, he de ir a llevar estos libros.
-Vale.-asentí.
Fuimos en su coche. Al llegar vimos a mucha gente joven, que al verle le saludó con entusiasmo. Poco después continuamos caminando por los pasillos de aquel lugar, Johann aparentaba cómodo. Por el camino, oí pasos rápidos y al girarme vi a una chica muy joven que se acercaba a nosotros. Me miró con cierta sorpresa, sin embargo, luego sus ojos fueron a Johann, el cual ya se habia dado la vuelta.
-Profesor... Hay una cosa que aún no...-susurró la chica.
Yo la miré con recelo, se comía con los ojos a Johann y él le sonreía con amabiliadad. Me daban ganas de apartarle de ék de un empujon, pero permanecí en silencio sin decir nada y agaché la cabeza.
-Sara...-Dijo él, por un momento parecía que iba a decirle que era muy tarde. Sin embargo, andó unos pasos y abrió la puerta de uno de los despachos, sería el suyo.- Pasa.
-Gracias...-Musitó ella, Johann le sonrió cuando ella entró.

¿¿COMO?? ¿¿PASA?? Arg esa niña era insufrible, con esa sonrisita angelical.. seguro que quería sobar a Johann en privado
.

-Esto.. yo me marcho ¿vale? No hago nada aquí.-Intenté sonreir pero fracasé.
-¿Cómo dices?-Respondió Johann.- No es necesario que te vayas.
-Sí, es lo mejor...-dijo Sara.- Yo... creo que nos llevará algo de rato.

¡¡SERA GUARRA!!


-Sí, ella tiene razón. No quiero molestar.-dije mirando a la criaja con suficiencia.
-Elisabeth...-Contestó Johann, con cierto tono severo mientras me miraba.- Pasa.
-No.
-Déjela profesor...
-Venga ya, Elisabeth.-Refunfuñó Johann, sin embargo para cuando me di cuenta Sara cerró la puerta.
-Hija de puta..-susurré antes de darme la puerta para marcharme.
Estaba apunto de irme, casi en la puerta principal cuando me puse a pensar.

¿Porque tengo que irme? Esa niñata no quiere preguntarle nada de clase estoy segura, se estaba comiendo a Johann con los ojos....

Me dí la vuelta y comencé a andar hacia el despacho de Johann y abrí bruscamente la puerta.
Johann estaba explicándole algo a aquella chica, sin embargo, ésta no paraba de mirarlo y por su cara, no estaba atendiendo en absoluto. Lentamente, se había comenzado a acercar a él para... ... quizá besarlo. Pero al abrir la puerta yo así, se sobresaltó y me miró, fastidiada. Por su parte, Johann aparentaba aliviado de que hubiese vuelto.
-¿Molesto?-pregunté.
-No.-Respondió Johann, sin embargo la chica me miraba y sus ojos decían que sí.
-No creo que todos opinen lo mismo.-murmuré.
-¿Eh?-Dijo él, realmente parecía no darse cuenta de nada.
-Nada.-sonreí con picardía mientras miraba a la cría.
-Como sea... bueno, Sara.-Él volvió a mirar al papel, sin embargo ella tenía sus ojos clavados en mi.- Realmente no es tan difícil. ¿Lo has entendido?

Sara me sonrió, luego lo miró y dijo:
-Creo que si, aunque hay una duda que tengo sobre lo último que explicó hoy.
Yo permanecía en silencio con piernas y brazos cruzados.
El continuaba explicándole, con una paciencia increible. Ella le devoraba con los ojos, aunque de vez en cuando sus ojos iban hacia mi y en su rostro aparecía una sonrisa pérfida. Finalmente, terminó de explicarle y ella le miró a los ojos, fijamente, luego sonrió cándidamente y le dijo:
-¡Sí, lo entiendo!
-Bien.-Respondió Johann, con una sonrisa. Acto seguido ella le dio un beso muy cerca de los labios.
-Gracias profesor, le veo en clase.-Tras eso, se acercó a la puerta y, antes de irse, me miró y me dijo.-Adiós, Señora.

¿¿SEÑORA?? La mato...

-Adiós niña...-dije poniendo mucho énfasis en la palabra niña.-Pero una cosa...
-¿Hum?-preguntó ella cándidamente, mientras se giraba ya con la puerta abierta.
-¿Podrías acompañarme al baño? No se donde está.-sonreí con maldad.
-Claro.-Respondió.
-Elisabeth...-Johann clavó sus ojos en mi.
-Muchas gracias.-sonreí, luego giré mi cabeza hacia Johann.-¿si?
-... no tardes demasiado.-Respondió, pero por su mirada intentaba decirme que no hiciera nada "malo".
-Claro, en seguida vuelvo.-dije sonriéndole inocentemente.
Fuimos al baño y ella entró antes que yo, mientras estaba ahí cogí su estuche, que había tenido todo el rato sobre la mesa del despacho de Johann y se lo quité.

Ahora veras lo que es enfadar a Elisabeth Wrathe…

Luego entré yo en el baño y salí dándole las gracias con la sonrisa mas falsa que pude.
Volví al despacho de Johann y cuando me senté dejé el estuche en el suelo, esperando que la propietaria volviese a buscarlo.
-No le habrás hecho nada, ¿verdad?-preguntó él.
-No, no me gusta el sabor de la sangre de las crías devora hombres, si eso es lo que te preocupa.
-Uf...-suspiró, luego clavó sus ojos en mi y sonrió.
-¿Creías que iba a morderla?-sonreí con maldad.
-O algo peor. La mirabas muy mal.-Respondió.
-Y ella a mí, creo que hubiera preferido que no estuviera presente. Además, me llamó señora... No sería la primera cría que muere por llamarme señora...-miré hacia una pequeña ventana.
-Tampoco creo que fuera a mala leche...-susurró. Realmente no se habia dado cuenta de nada.
-¿Porque me pediste que te acompañara a aquí? Dijiste que no querias que volviésemos a vernos.-dije cambiando de tema.
-Quería hablar contigo.
-Soy toda oídos.-dije acomodándome en la silla y haciendo un espectacular cruce de piernas.
-Creí que el hecho de que me mordieses no iba a afectarme biológicamente.-Respondió mientras se acercaba a la ventana.- Me equivoqué.
-Me lo temía...-dije yo.-Lo siento.
-Por ahora, no me hace daño la luz ni tengo que beber la sangre. Pero... dependo de ti. Siento la necesidad de verte.
-Por eso te interesas por mi...-dije decepcionada.
-... no exactamente.
-¿Es lo que me diste a entender.
-La necesidad de verte por eso es diferente. Yo... digamos que...
-¿Que?-me ponía nerviosa tanta incertidumbre.
-....-se mantuvo en silencio mirando por la ventana.
Me levanté y fuí hacia él.
-Te quedaste a mitad de frase...

Sus ojos se mantuvieron afuera por un momento, sin embargo, de pronto me miró y me tomó de la mano. Me hizo contra la ventana y continuó mirándome, desde muy cerca esta vez. Tenía el ceño fruncido, sin embargo, cuando aparentaba que iba a marcharse enfadado, me besó apasionadamente mientras entrelazaba sus dedos con los míos.
Yo también le besé con pasión, mientras con la otra mano que tenía libre acariciaba su cuello y su espalda.

Oí como la puerta se abría bruscamente, aún así no me Separé de él. Sin embargo, Johann retrocedió levemente y miró hacia la puerta, mientras aún rodeaba con mis brazos su cuello.
-Yo...-susurró Sara.
-Sara.-Johann la miró fijamente.-¿Q...qué ocurre?
-Se me olvidó... una cosa...-respondió ella, mientras aún nos miraba. Sin embargo, de golpe agachó la cabeza, viendo su estuche.
-Vaya... Deberías tener mas cuidado de tus cosas pequeña.-dije sonriendo.
-Discúlpenme.-Susurró ella, tras coger su estuche se marchó, no sin antes mirarme con rabia.

Sonreí mientras observaba como se marchaba, sin embargo, cuando mis ojos regresaron a Johann le vi mirándome duramente. ¿Se había dado cuenta de algo?
-¿Que ocurre?-dije mirándole.
-Tú trajiste el estuche.-Contestó.
-Si.
-Porque querías que viera esto.
-Si.-Confesé.-Aunque no estaba segura de que ocurriera como quería.
-... ah, bien.-Fue hacia su mesa.
Yo también me senté.
-Ya se que no te parece bien, pero la otra alternativa era morderla...
-¿Por qué? ¿Qué te ha hecho?-respondió, mientras miraba unos papeles.
-Me ha llamado señora.-sentencié. Aunque en realidad me habia molestado el hecho de que se comiese a Johann con los ojos.
-¿Por llamarte señora...?-preguntó, sin comprender. Luego suspiró y agachó la cabeza.-...
No era capaz de decirle mis verdaderos motivos.
-Será mejor que me vaya... tu no lo entenderías.
-Prueba.
-No.-me levanté.
-¡Elisabeth!
-¿Que?
-...-Clavó sus ojos en mi, parecía algo exasperado.- ... Nada.
-¿Ves? Te quejas y tu haces lo mismo.
-¿¡Hacer lo mismo de qué!?
-Nada...
-Habla claro, normalmente no te cuesta tanto.-Se levantó y se acercó.
-No tengo nada que decir.-mentí.
-Mientes fatal.
-Y tú nunca acabas tus frases.
-Di lo que tengas que decir y yo terminaré mis frases.
Ojeé la habitación buscando una salida, no podía decirle que yo.. que él... entonces en un postick sobre la mesa vi que ponía "Cumpleaños", le miré y dije:
-Feliz Cumpleaños Johann.
-¿Hum?-Me miró, extrañado. El enfado se le pasó de golpe.- ¿Cómo sabes...?
Sonreí.
-Tu turno.
-Te quiero.

Tras eso, salió por la puerta.
Quedé paralizada, no esperaba que Johann me dijera eso, unos minutos después reaccioné.
-¡¡Johann espera!!

*OUT* Lo siento, quedó largo... mil perdones >.< Gracias a Johann por su ayuda y a Jasper =D xDD besines espero que os gustee *OUT*



Sobrina maldijo la ciudad a las 2:38 a. m.