No era capaz de matarle... De verdad que no lo era. Ansiaba poder cortarle el cuello, hacerle pagar el hecho de que hubiese acabado con la vida que yo conocía. Sin embargo, mi mente se quedó en blanco una vez salí de aquel maldito lugar. Comencé a caminar, en silencio, sin pensar en nada. Oí algo extraño a mi espalda, pero la verdad es que al estar tan despistada no supe muy bien de qué se trataba la primera vez. Sin embargo, poco después el sonido volvió, era una voz, una repugnante voz, que me llamaba con el nombre de “putita”. Intenté no responder, ni siquiera girarme, no obstante algo me tomó por el brazo con una fuerza que me resultó abrumadora y me golpeó contra la pared. Cerré los ojos al golpearme en la cabeza, pero al final acabé abriendo los lentamente, me sentía extraña. Vi a un tipo muy alto y delgado, parecía un esqueleto. Tenía el pelo muy largo, por los hombros, y sus ojos estaban extrañamente oscuros. Sonrió al verme, con vehemencia, dejándome ver en ese momento que le faltaban gran parte de los dientes de la boca. -jejejejejejejejejejeje...-rió durante un rato, mientras me aprisionaba contra la pared y clavaba sus largas uñas en mi brazo.- ... parece que he tenido suerte hoy... E... eres muy jovencita...
Se fue a aproximar a mi, sin embargo, levanté mi rodilla derecha dándole un golpe en sus partes más sensibles. Soltó mis brazos y miré como mi sangre fluía. Noté como si me arrancasen el corazón y lo aprisionaran con fuerza. Me mareé de repente y me apoyé en la pared, mientras él permanecía inclinado hacia delante. Sangre... Nunca me había dado cuenta de lo apetitosa que.... ¿Qué estoy diciendo?... Tengo hambre... mucha hambre y sed, mucha sed... no se quitarán comiendo ni bebiendo algo normal... necesito... El tipo se irguió de pronto con una navaja en su mano derecha, sonriendo aunque dolorido aún. Se lanzó sobre mi, pero con una rapidez que me sorprendió sujeté su brazo y le giré hacia la pared, haciéndolo contra ésta. No podía mover su mano y lo sujeté por el otro hombro. Me miró sorprendido y extrañado, con algo de miedo en los ojos. -Que ironía...-dije sin darme cuenta, o quizá era mi inconciente.-... el cazador es cazado... -E... era... era una... una broma...-masculló.- yo... yo no iba a hacerte nada. -Lo siento pero...
La sensación de ansia ahora se intensificó. El hambre y la sed me estaban matando. Mi mano temblaba ligeramente y mi cuerpo, todo mi cuerpo, sólo pedía una cosa... SANGRE. Mis instintos más primitivos se estaban apoderando de mi. Yo no existía en ese momento. Solo las ganas de beber... -... quiero una cosa de ti...-le susurré al oído, de una manera que me pareció un tanto sensual.
Me miró a los ojos, aparentaba entusiasmado. Creo que en ese momento no me entendió o quizá no quiso hacerlo. Aún sujetándolo y sin que hubiera posibilidad de escapar, me dirigí a su oreja y le susurré: -¿Serás capaz de dármelo...?-Luego mordisqueé el lóbulo de su oreja.
¿Qué es esto? Yo no soy así... ¿Quién controla mi cuerpo? Soy yo... Pero... yo... nunca he... he sido capaz de comportarme de esa manera... que alguien me detenga, si no... yo le... yo le mataré...
-Cla... claro...-comentó él, ansioso intentó moverse pero no se lo permití. -No, no...-dije mientras reía levemente.- déjame hacer a mi... sólo... sólo pórtate bien.
Me miró fijamente, luego asintió torpemente mientras yo continuaba mirándole y sonriéndole de forma provocadora. Recuerdo que pensé algo como “ya está”... lentamente me acerqué a él, a su cuello, pegando mi cuerpo al suyo para que no se resistiese antes de tiempo. Me relamí los labios mientras me aproximaba, cuando de pronto me detuve en seco a la vez que un sudor muy frío recorría mi cuerpo, mi respiración se había acelerado de pronto. -ve... vete...-mascullé, luego cerré los ojos fuertemente. Estaba cuerda de nuevo, pero no sabía muy bien cuanto tiempo así que no podía arriesgarme. Mi cuerpo moría en deseos de beber sangre, pero yo no quería hacer eso...
Él no se movió, estaría confuso por un momento pero al final se acercó a mi. Levanté la mirada, bruscamente, seguramente estaría muy pálida y con ojeras, una imagen que estoy segura no le gustó en absoluto. -¡¡¡¡¡¡¡LARGO!!!!!!!-Le grité, al ver que continuaba allí. Mi respiración era desenfrenada, me costaba respirar y mi ropa estaba bañada en sudor.
Se asustó y comenzó a correr. Sin embargo yo... Yo me... Yo me ahogo... Me sujeté con fuerza a la pared, mientras el aire continuaba faltándome, tanto que me acabé agachando, con la mano en el pecho. Arqueé la espalda, mi cabello estaba revuelto y parte de él me cubría la cabeza. Tenía tantas sensaciones de pronto, tantas sensaciones que reclamaban ser atendidas... sobre todo aquella que me pedía, me rogaba, me ordenaba... beber... beber hasta saciarme... No quiero.... Sí que quiero.... No puedo.... Sí que puedo.... No debo.... Sí que debo....
...
Todo ocurrió de una manera tan rápida, tan fugaz, que la verdad es que no soy capaz de recordarlo con exactitud. De pronto me puse en pie y me aproximé a él, lo tomé por los brazos empujándolo contra una farola y lo mordí. Sangre... dulce, fresca, deliciosa... asquerosa... maldita.... sangre... Bebí con avidez. No podía parar. Bebí y bebí, mientras el chillaba y aún cuando dejó de hacerlo continué. Bebí y bebí... mientras pedía fuerzas y finalmente se desplomó. Continué bebiendo una vez estaba en el suelo y... cuando hube terminado él... tenía la imagen de un verdadero fantasma. Estaba completamente seco y, evidentemente, muerto. Al mirarle un escalofrío recorrió mi espalda, por lo que me aparté y me quité la sangre que estaba en mis labios. Sin embargo, me sentía muy bien... demasiado bien. Cerré las manos mientras lo miraba... Sabía que todo aquello estaba mal, que no debí haberlo hecho, que debí controlarme que... ... .... pero... me sentía bien.
Me giré y continué caminando. Durante un buen rato mi mente permaneció en blanco, indiferente. Aún con el sabor de la sangre en mi boca, continuaba degustándola. Cuando llegué a mi casa mi mente continuaba indiferente y observé que tenía un mensaje en el contestador: “Hola Bianca. ¿Qué tal? Soy mamá. Como últimamente no has llamado nos hemos preocupado, pero seguro que todo te va bien y que seguramente por eso no llamas... Estarás muy ocupada... ... ... sólo espero eso, que estés bien y que nos llames pronto, ¿vale? Tu padre está desquiciado porque no llamas y.... yo también te hecho de menos. Te... ... ... te queremos mucho, cascarrabias... hasta pronto...”
A medida que el mensaje avanzaba noté algo en mi corazón. Cómo este despertaba... como comenzaba a “llorar” por lo que había hecho. Me llevé las manos a la cara, mientras cerraba los ojos con fuerza. Había matado a un hombre... YO HABÍA MATADO A UN HOMBRE... No... no puede ser... Levanté la cabeza, mirándome en el espejo. Mi imagen era la de una asesina... yo era una asesina. ¿Cómo pude hacerle eso a una persona? Cómo... Vi como las lágrimas comenzaron a salir de mis ojos, a borbotones. Entrecerré los ojos y me tambaleé hacia el sofá, luego me dejé caer quedando boca abajo.
...
Estuve muchas horas asi, hasta que amaneció. Mis ojos estaban rojos, irritados por el llanto. Fui hacia el baño, aun llorando, y me bañé con agua caliente. Me sentía sucia. Me sentía escoria... había matado a alguien por hambre... Esto tiene que ser un sueño... Cerré los ojos con fuerza...
....
Horas más tarde estaba en la facultad, vestida con unos vaqueros, una blusa y una gabardina. Unas gafas oscuras cubrían mis ojos y una boina mi cabeza. El sol me molestaba, me incordiaba, me irritaba... pero no me mataba. En clase, cada vez que veía a un muchacho atractivo se me aceleraba el corazón. Pero por hambre... la misma sensación de la noche anterior intentaba aparecer, sin embargo yo la reprimía...
Out: fin, post de Bianca. Espero que os haya gustado n_n