No habían pasado dos días, y volvíamos a encontrarnos... Sieth. Ahora estaba debajo de él, mirándole fijamente, inmóvil. Su respiración agitada me revelaba muchas cosas, sus palabras, su forma de hablarme... -Ni lo sueñes.- le respondí desafiante. -Te haré ver las cosas de otra manera...- murmuró desviando la mirada hacia mi cuello. Su cabeza bajó hasta él, y comenzó a besarlo. Si hubiera sido un vampiro, hubiera tenido la excusa perfecta para apartarlo, pero no lo era... y no podía hacerlo, porque, en realidad me gustaba, pero, aún así, no podía caer tan fácilmente. Le aparté tirándole del sillón y me levanté apresurada cogiendo mis cosas. Una vez estuvo de pie, le miré insinuante, y me arreglé un poco el cabello. -Eres una zorra...- musitó mirándome. -Sí, lo soy, pero tú no podrás verificarlo.- contesté, bastante irónica. Sieth miró hacia otro lado, y se sentó en el sillón, parecía darle igual, y eso a mi no me gustaba... la verdad es que no me lo esperaba... Me acerqué hasta la puerta, y tomé el pomo, luego me detuve. -Creí que resultarías una presa interesante, pero sigues siendo uno más en esta maldita ciudad.- espeté, luego giré el pomo, y abrí la puerta. Pero yo continuamente me preguntaba... ¿eso no es lo que debería hacer él? Yo estoy en mi piso... en mi casa... De repente, algo me sacó de mis pensamientos, sentí cómo unas manos grandes y cálidas se aferraban a mi cintura, y posteriormente, sentí cosquillas en mi oreja... -Te arrepentirás de lo que has dicho.- susurró. Sieth me haló hacia él, y comenzó a besar mi cuello. Con una mano me mantenía pegada a su cuerpo, y con la otra cerró la puerta pasándole el fechillo. -¿Vas a... matarme?- -No te precipites a los acontecimientos... todo terminará ocurriendo tarde o temprano.- contestó fríamente. Me giré y le aparté de mi, enseñándole mis colmillos en todo su esplendor. -Eres un capullo, y yo, no me acuesto con capullos.- espeté. -Eso lo veremos...- Sieth volvió a acercarse a mi, colocó una mano por detrás de mi cabeza, y me besó apasionadamente. Por un momento pensé que aquel beso no terminaría, pero finalmente se apartó y me cogió en brazos. Me llevó hasta mi habitación, y me tumbó en la cama, colocándose seguidamente encima de mi. Sus ojos permanecían clavados en los míos, su mirada había cambiado, ahora no parecía odiarme, sino desearme con todas sus fuerzas. Ligeramente me desprendió del vestido que llevaba, y comenzó a desbotonarse la camisa. Yo me mantuve quieta durante unos segundos, y aunque por un momento pensé en huir dejándole con las ganas, no pude hacerlo, y continué observándole inmóvil. Cuando se hubo despojado de su camisa, me acarició las piernas mientras las separaba, y se colocó justo en medio de ellas. Yo las cerré, y las levanté, colocándolas a la altura de su espalda. Luego le halé hacia mi, agarrándole por la corbata, que aún no se había quitado, y le besé. Realmente no sabía por qué lo hacía, pero podía resultar ser mi mejor presa. -No besas nada mal.- se burló. -No digas tonterías... y reconoce que mis besos, son los mejores que has probado nunca.- Sieth comenzó a reírse, parecía reírse sinceramente, por primera vez, luego paró y se acercó a mi. Podía sentir su respiración, bastante agitada, y su aliento... el olor que desprendía su piel... Comencé a sentir una de sus cálidas manos recorriendo mi entrepierna y detenerse en el lugar indicado. Comenzó a estimularme suave y lentamente, parecía disfrutar de mis gemidos, que aunque intenté contenerlos, opté por exteriorizarlos al máximo, dando incluso algunos gritos. Sieth sonrió maliciosamente, y empezó a estimularme con más intensidad y rapidez, al compás de mis jadeos... -Para ser un mutante... no lo haces tan mal...- dije entre gemidos. -No me subestimes, pequeña.- contestó con mucha seguridad. No pude contenerlo más... no podía más, y cuando noté que llegaba al final, dejó de estimularme. Sieth parecía satisfecho. ¿Pero qué coño...? -Nos veremos, en otra ocasión.- dijo abrochándose la camisa, mientras se dirigía a la puerta. -Maldito engreído...- espeté mirándole fulminante, más cabreada que nunca. –Retiro lo anteriormente dicho, eres peor de lo que pensaba... no sabes como dejar satisfecha a una mujer.- -No te equivoques Ginebra, precisamente porque sé exactamente como dejarlas satisfechas, contigo he utilizado el método que consiste en todo lo contrario, en otras palabras, desde el principio mi objetivo era dejarte así, insatisfecha y cabreada o dicho de otra manera, con las ganas.- comentó con tono divertido. -No sabes la oportunidad que has desaprovechado, porque situaciones así, sólo se presentan una vez en la vida, y tú, la has cagado... no sé cómo esperaba algo más de un simple mutante.- Sieth pareció ofenderse al expresarme así de los de su raza, pero no se inmutó, tan sólo abrió la puerta, y me guiñó un ojo antes de salir. Lo había conseguido, me había dejado insatisfecha, y muy cabreada. Ahora sólo podía desahogarme saliendo a la calle y encontrando una fresca y abastecida cena. Pero se la tenía sentenciada, aquel maldito mutante, tarde o temprano, terminaría pagándomelas... se las cobraría todas juntas...
Pasaron varias horas y las calles de Matanpire seguían igual de solitarias, yo era la única estúpida que permanecía allí, en aquellos callejones, a altas horas de la noche, pasando frío, y mucha hambre. Pero por fin, al cabo de unos minutos, vi la sombra de alguien que se acercaba, fuera quien fuese, aquella sería mi presa esa noche. Se trataba de una muchacha bastante joven. -Tsk... prefiero cenar sangre masculina, pero esta vez haré una excepción...- pensé en voz alta. Justo cuando la chica cruzaba la esquina, me tiré sobre ella, haciéndole una profunda herida en su precioso y joven cuello, con mis afilados colmillos. Creo que me pasé absorbiéndole sangre, tardaría días en recuperarse, o tal vez simplemente, no lo haría nunca, pero aquella cena, había sido lo mejor del día, lo único que podía decir con total sinceridad, que me había dejado satisfecha.
Al día siguiente, fui a trabajar a la universidad como todos los días, pero la gente no estaba igual de ajetreada y habladora que siempre, todos estaban más callados, parecían estar asustados por algo. Por fin la noticia llegó a mis oídos. Aquella noche, no había sido horrible sólo para mi. Habían sido encontrados múltiples de animales domésticos tirados por las calles, muertos, con las marcas de un vampiro en sus cuellos. ¿Quién podía ser el bruto que haría toda aquella masacre? ¿A qué vampiro con dignidad, podía gustarle más la sangre de un animal, que la de un humano? -Vaya por dios... ¿no dicen que el que tiene buena noche, no puede tener buen día? ¿por qué no tengo yo un buen día, si he tenido mala noche?- Un joven estudiante me miró extrañado, hizo una mueca, y sacudió la cabeza... ¿tan complicado es de entender?
El resto del día transcurrió como cualquier otro, sin novedades. Pero por la noche, recibí una visita no muy agradable... Kurt. -No tienes muy buena cara Ginebra.- dijo con tono burlón. -Vaya, parece que aunque has perdido capacidades como vampiro, las de la vista las conservas muy bien.- contesté con el mismo tono. Kurt comenzó a reírse de manera desquiciada, odiaba su risa, en general, le odiaba a él, había traicionado varias veces a una muy amiga mía, y no podía perdonarle... -Di a qué has venido, y lárgate de una vez.- -Verás preciosa... creo que deberías acudir a la reunión de hoy, a las 8.00 p.m. en el edificio Speil, 2º planta, tercera puerta a la izquierda. Una vez llegues ahí, verás por dónde tienes que meterte, si eres lista...- -¿A caso lo dudas? Eso deberías planteártelo tú Kurt, y ahora, ¡largo!- Kurt hizo una mueca de rabia, y se marchó por donde había venido, no sin antes, cargarse mi ventana, ¡será gilipollas...! Y... pensándolo bien... ¿debería ir a esa reunión?
*OUT* Por fin posteo!! tenía este post a media porque quería rolear con alguien, pero al final lo he hecho sola XDDDD ya rolearé más adelante, espero que todos sigais posteando, y este rpg no termine como mucho otros xDDDD, besikos!! *OUT*