Jasper... aprende a amar a todos tus semejantes, pero no sólo los de tu raza, también los de otras razas, pues todos somos iguales, no importa de donde vengamos… Tenlo siempre presente Jasper...
Desperté recordando las palabras de mi abuela, que gran persona... por desgracia ya no la veía desde hacia unos años, cuando decidí irme a vivir a la ciudad. Desayuné (mermelada, que cosa tan maravillosa, debería adorar a quien la inventó), me vestí y me marché a la facultad, era un día muy soleado y algunos estudiantes llevaban gafas de sol.
Vampiros... ¿Porque no vivir en armonía con nosotros los mutantes?
En la primera clase, psicobiología, me senté junto a uno de esos muchachos con gafas, Nick, era muy simpático, pero su actitud hacia mi había cambiado desde que se había convertido en vampiro, tiempo atrás éramos muy amigos, incluso conocía mi secreto, mi poder, pero al convertirse en uno de ellos se había apartado de mí. -Jasper Von-Tepkin, enhorabuena, has sacado otro diez en el trabajo del sistema endocrino.-comentó la profesora. Se oyeron comentarios de admiración y algunos aplausos, yo me sonrojé levemente y agaché la cabeza con modestia. -Gracias...-murmuré mientras me levantaba a recoger mi trabajo corregido. -Podéis marcharos.-dijo la profesora. Al instante, todos comenzaron a salir, vi como Nick se marchaba también, rápidamente. -¡Eh Nick espérame!-dije cogiendo mi mochila para ir tras él, pero no me hizo caso y comenzó a andar más rápidamente. Sin embargo yo me escondí en los lavabos e hice uso de mis poderes, así podría seguirle sin que me evitara y podría hablar con él. Le seguí hasta los lavabos, comprobé que no había nadie y entonces me aparecí, Nick se sobresaltó. -Jasper…-dijo mirándome a través de los cristales oscuros de sus gafas. -¿Por qué me evitas Nick?-fui directamente al grano. -No se de que me estas hablando.-contestó fríamente. -Anda ya, antes éramos muy buenos amigos y ahora no me diriges la palabra. -Jasper yo... he cambiado mucho...-dije él. -No hace falta que lo jures... Sé lo que eres.-confesé. -¿Qué? El chico se asustó tanto que se pegó a la pared y las gafas le cayeron al suelo. -Eh eh... tranquilo…-recogí las gafas de sol y se las tendí.-No pienso confesarle tu secreto a nadie, y no tengo intención de hacerte daño, aun te considero mi amigo. -Si sabes que soy vampiro...-Susurró Nick.-¿Cómo puedes llamarme amigo? Los mutantes y los vampiros no pueden ser amigos. -Te equivocas...-dije yo agachando la cabeza.-Si fuéramos individuos racionales como nos creemos... seríamos capaces de convivir distintas razas, pero no somos así, nos limitamos a odiar a los demás simplemente porque son distintos a nosotros, esa actitud me parece tan pueril y a las vez tan..triste. -Pero las cosas son así Jasper, y no puedes cambiarlas.-dijo el con dureza.-Los vampiros y los mutantes siempre van a ser enemigos, igual que ocurre con los antílopes y los leones, uno no puede vivir en paz y tranquilidad mientras exista el otro... Así que… para que los Vampiros podamos vivir tranquilos... ¡¡los mutantes teneis que desaparecer!!
En ese momento Nick se abalanzó sobre mí y comenzó a golpearme, yo forcejeé con él, pero con cuidado, no quería hacerle daño sin embargo poco a poco sus golpes comenzaron a ser mas agresivos y me atacó con mas fuerza, hasta tal punto que sacó un arma y me hirió en la mejilla. En ese momento me di cuenta de que debía pelear si quería sobrevivir, aunque no fuera partidario de la violencia, aunque hasta hacía unas semanas Nick era mi amigo... ¿Cómo te han lavado tanto el cerebro?
Empujé a Nick dándole una patada en el estomago y saqué mis luchakus, siempre los llevaba, pues hay que ser precavido, aunque sinceramente rara vez los utilizaba. -Vamos Nick... recapacita, no quiero pelear.-insistí. -¡Cállate!-me gritó él volviendo al ataque. Peleamos durante breves momentos, sin embargo era evidente que el no tenía ninguna experiencia en combate, tras un par de movimientos suyos en falso lo arrinconé y lo inmovilicé colocando uno de los luchakus en su cuello. -No quiero hacer esto...-confesé. -Claro... Porque eres un cobarde Jasper, nunca peleas por las cosas que amas y por eso las pierdes.-dijo el vampiro. -No tienes ni idea de nada, así que no entres en ese tema por favor. -Vamos no me hagas reír ¿Qué paso con Hannah eh? Te limitaste a llorar y mira lo que pasó. -¡Cállate!-dije perdiendo los nervios.-Tu no lo entiendes. -Cobarde.. Mátame si tienes huevos, pero no los tienes… ¿verdad? Estuve apunto de apretar el luchaku para acabar con su palabrería, pero no fui capaz, al fin y al cabo Nick había sido un buen amigo para mí, y ahora, aunque él pensara en matarme yo no era capaz de pensar igual que él. Así que le solté y caminé hacia la puerta. -Me das lástima Nick... Algún día te darás cuenta de que tengo razón y volverás a mí.. te estaré esperando. Y sin decir nada más ni esperar a que contestara me marché.
No tenía ánimo para ir a clase así que decidí saltármelas y volver a mi apartamento, me pasé la tarde durmiendo y cuando desperté ya eran casi las ocho, me dolía muchísimo la cabeza así que decidí salir a dar una vuelta.
¿Qué me esta pasando? Siempre he sido una persona muy alegre, estar tan decaído no es propio de mí...
Caminaba pensando en tonterías cuando pasé por enfrente de una tienda de antigüedades y me sorprendí al ver a Alda, pensé en entrar a saludarla pero vi que tenía una clienta, su cara me sonaba, pero no sabía de que. Estaba a punto de continuar mi camino cuando vi que Alda se levantaba apresuradamente, me eché a un lado de la puerta y me volví invisible, no me gustaba lo que estaba viendo. La “clienta” comenzó a acercarse a ella y.. y...
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Llamé al timbre insistentemente hasta que una Elisabeth a medio vestir me abrió la puerta. -¡Jasper!-me miró sorprendida.-¿Qué haces aquí? Estoy a punto de irme a trabajar. -Siento molestarte, se que estarás ocupada pero tengo que decirte algo muy importante. Ella clavó sus ojos en mí. -Pasa...-dijo abriendo del todo la puerta.-¿Ocurre algo? Yo entré y comencé a andar de un lado a otro del salón de casa de Elisabeth. -Jasper Jasper..-dijo ella agarrándome de los hombros, de pronto sacudió la cabeza y cambió su actitud, comportándose de manera mas altiva y mirándome con superioridad.-Habla mutante. -Pues pues... veras es que...-comencé a ponerme nervioso y no lograba articular palabra. Elisabeth se cruzó de brazos con impaciencia, sin dejar de lado esa actitud prepotente y déspota. -No tengo todo el día ¡Habla de una vez!-me urgió. -¡Han secuestrado a Alda!-dije al fin. El papel de mujer fatal que Elisabeth estaba interpretando ante mí se desmoronó, su cara se desencajó en una mueca entre incredulidad, sorpresa y desesperación. -Jasper... ¿De qué estas hablando?-preguntó con un hilo de voz. -Lo he visto, hace poco menos de una hora.-contesté. -Pero… No puede ser.. Alda...-La vampiresa clavó sus ojos en mí.-¿Quién? ¿Cuándo? Cuéntamelo todo Jasper.-me dijo en un tono desesperado. -Se que he visto a esa persona antes, pero ahora no puedo decirte quien es… -¡¡Acuérdate por favor!!-dijo, pude observar como una lágrima caía por su frío rostro. Ver caer esa lágrima en el rostro de una mujer aparentemente tan fría y de corazón tan duro hizo que se partiera el alma, peor entonces me vino a la mente el rostro de la secuestradora, ¡claro que la había visto antes! Una de las vampiras más famosas que existían, porque era la única que exterminaba a los de su propia especie. -¡¡Yka Killvamp!!-grité-¡¡Era ella!
Elisabeth se puso pálida. -Esa zorra matará a Alda… ¡he de ir a buscarla!-dijo poniéndose en pié. En menos de diez segundos estaba en la puerta con una chaqueta puesta y dispuesta a salir. -¿Pero que dices? No puedes ir tu sola, podrías correr peligro.-intenté convencerla para que no se fuera.-Y tu trabajo… La vampiresa me miró y esbozó una sonrisa. -Gracias Jasper, necesito que me hagas un favor, ve al Hot Melody y busca a Sean, es mi jefe, dile que Yka Killvamp está en matanpire, que de la alarma y que no puedo ir a trabajar porque tiene a Alda.
¿Yo? ¿En un bar de vampiros? Me matarán...
-Pero Elisabeth yo.. yo... -Tranquilo, a todo el que se te ponga delante dile que vas de parte de Elisabeth y no te harán daño, tienes mi palabra.-dijo tranquilizándome. -...Está bien... Cuenta conmigo.-dije agachando la cabeza. Ella me la levantó suavemente con la mano y me acarició la mejilla para después besarla suavemente. -Muchas gracias.
Y se marchó. Y yo me quedé allí plantado, tocándome la mejilla y completamente sonrojado como un idiota... Momentos después me dirigía al “Hot Melody” para alertar al tal Sean.
Estoy hecho un traidor...
*OUT* Posty de Jasper, mas adelante ya sabreis kien era hannah y que pasó con ella n.n espero que os haya guistado el psoty y gracias a elisabeth por la colaboracion xDDD besitosss *OUT*