Hacía mucho rato que dormía… Horas, días… ¿semanas? Después de marcharme con aquel hombre, Nanak, al final acabé cayendo rendida en la cama del cuarto en el que me dejó. Él iba a ayudarme… Iba a ayudarme con este asunto de los vampiros…Ojalá… fuera verdad… Pero cada vez me costaba más dormir, estaba en una especie de pesadilla de la que no podía salir. Desperté bruscamente, mi cuerpo estaba ardiendo… tenía sed… pero por mucho agua que bebiera yo… no conseguía calmarlo. Finalmente algo me impulsó a marcharme de allí, no quería hacerlo pero… tuve que irme. Comencé a caminar, era como si mi cuerpo se moviera solo y al final… al final acabé entrando en un lugar. Me encontré cada a cara con Kyle. La sed desapareció levemente… ¿tenía… tenía algún control sobre mi? - vaya, ¿a quien tenemos aquí?... si es mi pequeña vampirita. Sabía que tarde o temprano volverías a mí - dijo sonriendo como hace de costumbre -Serás...-protesté, luego fruncí el ceño y le miré.- ¿Qué tipo de control se supone que tienes sobre mi, eh? - Yo ninguno, no tengo ese poder. Las chicas que convierto en vampiras únicamente me buscan cuando me necesitan. Y yo como buen caballero las complazco con lo que me pidan. -¡Yo no te necesito!-Fruncí el ceño, airada.- Sin embargo, no puedo permanecer mucho tiempo lejos. - Bueno quizás si que haya un pequeño vinculo entre nosotros, pero yo no os trato como esclavas, más bien lo contrario ya que sois mis princesas. -Yo no quiero ser tu princesa, no quiero ser la princesa de nadie. ¡Solo quiero ser humana! - Eso es algo difícil, pero si me matarás ya no existiría ese vinculo y podrías ser libre.
Clavé mis ojos en los suyos, lo tomé por el cuello y lo empujé contra la pared mientras sacaba un cuchillo. Estaba dispuesto a matarlo, cuando el cuchillo estaba a pocos milímetros de su pecho... mi mano se detuvo en seco y cayó el cuchillo al suelo. Lo seguí con la mirada... mientras un sudor frío recorría mi rostro. Me sentía débil... no podía arremeter contra él. Ese vinculo.. Le miré levemente, para luego acabar en el suelo. No podía mantenerme en pie, solo de rodillas. Estaba cansada... - Pobrecita tienes agallas, pero parece que no eres lo suficientemente fuerte para resistir mis encantos. -¿Tus encantos?-gruñí, luego le miré de reojo.- ... si no me sintiera tan débil.. estarías... muerto... - Puedes intentarlo siempre que te apetezca, yo no haré resistencía alguna. Es el trato que realizo con cada una de mis princesas, si estan descontentas pueden matarme pero de momento no ha sucedido. - dijo sonriendo de nuevo -Quizá porque.... ¿por que ese vinculo no las deja?-Agaché la cabeza, cada vez estaba más débil pero no podía demostrarlo más. - No te sobreesfuerces, estás muy palida. Anda déjame que te lleve a mi apartamento, allí podras comer un poco y descansar - dijo mientras se me acervaba y me cogía en brazos. -¡Déjame!-Clavé mis ojos en él, sin embargo lentamente... perdí parcialmente la conciencia.
Poco después... desperté. Estaba en un lugar que no reconocía, intenté moverme pero continuaba débil. Muy débil... Miré a mi alrededor para ver si reconocía el sitio, sin éxito. - Tienes mucha fuerzás por no haber mordido a nadie desde que te combertí en vampira, ande bebe un poco de esto te sentará bien.
Giré la cabeza, a modo de negación. - No es sangre humana, es sangre mía. Tienes que beber un poco sino acabarás muriendote y no podrás realizar eso que tanto deseas hacer.
Me colocó la sangre justo delante. Iba a negar con la cabeza pero finalmente tomé el recipiente entre mis manos, le miré de reojo, para luego comenzar a beber. Al principio fueron sorvos tímidos pero al final acabé bebiendo con mucha avidez... Para cuando hube terminado dejé el recipiente a un lado de la cama y me abracé las rodillas. Ahora no estaba tan débil.. sin embargo... me sentía mal animicamente. Tener que estar obligada a beber sangre... - ¿Te sientes mejor? - me preguntó haciendo de nuevo su estúpida sonrisa de chico bueno. -Sí. -respondí sin mirarle.- ... pero cada vez que me sienta mal... ¿tengo que beber sangre? - Pues si es necesaria para que nos alimentemos, tambien puedes comer cualquier otra comida pero la sangre es necesaría para poder vivir. Aunque no tiene porque ser sangre humana. -pero siempre.... atrae mas la humana... ¿verdad? - Eso dependiendo de lo fuerte que sea el vampiro, y de sus gustos. A mi me atra la sangra de la chicas jobenes por su pureza y delicadea y por su dulce sabor -¿Y si no bebo muero...? - Si eso o te empezarás a devilitar acabando por combertirte en una anciana que no puede moverse y espera que la maten para evitar el sufrimiento y la agonía que estes pasando. -....-miré hacia otro lado.- ... no creo que pueda morder a nadie... - Ya te dije que no es necesario que les muerdas, puedes beberte la sangre de animales.
Me mantuve en silencio mientras me encogía, era horrible pero sentía que antes que beberme la sangre de un animal acabaría bebiendo la de un humano. Entrecerré los ojos mientras apretaba los dientes. -¿Y a ti te gusta esto?-gruñí. - ¿Si me gusta el que? -Ser vampiro. - Bueno la verdad es que no está tan mal, sigo siendo joven y guapo, no enfermo y puedo disfrutar con la chica que me apetezca. -Lo simplificas todo..-mascullé, luego me intenté poner en pie pero tuve que sujetarme de la cama.- ... demasiado... - Además yo antes de comvertiros siempre os pregunto si queréis que siga con ello, y no mato a nadie. No le veo tampoco ningún mal a eso. -Habrá gente a la que le guste esto...-luego me coloqué recta y miré hacia la puerta.- Pero a mi no. Es odioso estar atado a... la sangre. - Yo más bien lo veo una forma de librarse a las cadenas que nos ata esta sociedad corrupta, ahora eres libre de vivir como te plazca. ¿Acaso no era eso lo que deseabas? -¿Lo que deseaba?-le fulminé con la mirada, luego comencé a caminar hacia la puerta.- Lo que yo deseaba era ser... alguien... pero estando atada a beber sangre sigo sin ser nadie. Soy... una vampira más. Alguien con quien gente como tú puede jugar, ya que no pertenezco del todo a este mundo. - Eres una novata, necesitas que pase un tiempo y consigas la suficiente fuerza como para poder romper ese vinculo, matandome o lograndolo por tu esfuerzo. Yo empecé como tu, con una mujer a que al principió quería ver muerta por lo que me hizo pero estos 100 años me han echo ver las cosas de otro modo. -Porque al final toda esta corrupción y depravación te han gustado.-Comenté cuando ya estaba frente la puerta, coloqué mi mano sobre el pomo y le miré de reojo.- ... pero a mi no me va a gustar. Nunca.