
2.9.07
La primera clase de defensa personal que tuve con los novatos fue una gran sorpresa, en mi grupo me había tocado una chica de 19 años que tenía un don para luchar. La verdad es que me recordaba un poco a mi hermana Charlotte, ella ahora tendría que tener ahora su misma edad. Su mirada era cálida, te hacía olvidar de todas las cosas malas y te inundaba de una placida tranquilidad y luego su sonrisa que acompañada de esa cara tímida la hacen un verdadero encanto. No sabía si me gustaba esa chica o al parecerse tanto a mi hermana me despertaba esa necesidad de encontrarla, porque sabía que ella seguía viva, esos sueños tenían que tener algún significado.
