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2.9.07

 

Era de noche, me disponía a regresar a casa después de preparar aquellas actividades extraescolares para los jóvenes que empezaban la universidad. Debían conocerse mejor entre ellos y, de esa manera, quizá el ambiente en el campus sería mucho mejor. Debía pasar por la tienda, comprar un par de cosas y preparar la cena…
Sin embargo, caminaba lentamente cuando oí algo extraño detrás de mi.
Me mantuve pensativa durante un rato y luego me detuve, me giré lentamente. Si era un vampiro… sabía que hacer. Si era un humano o un mutante… también. Sin embargo, me llevé una sorpresa cuando vi que era Johann Strauss. Era un joven profesor de la universidad y, además… un mutante.
Me miró ligeramente, luego intentó continuar caminando pero me percaté de que estaba herido de gravedad. Fruncí el ceño y me acerqué, tomándole por el brazo.
-Oh, Ceres.-Dijo al darse cuenta de que era yo.- No te había visto bien…
-Lo sé.-Respondí.- ¿Qué te ha pasado…? Hueles a…vampira…. No, a vampiras.

Me miró fijamente, al final acabó sonriendo. Él sabía que yo… bueno, que yo podía descubrir ciertas cosas y que era inútil que me mintiese. Al final asintió y comenzó a decirme, mientras aceptaba mi ayuda para caminar:
-Fui a matar a una y al final otra se metió en medio.-Mentía en algo, pero preferí no decir nada.- Y al final se ha librado… era una lástima, casi fue mia.
-Últimamente has estado muy activo. –Dejé escapar un suspiro.- deberías… descansar de vez en cuando.
-¿Descansar?-Me miró fijamente a los ojos, luego colocó su mano en mi cabeza y entrecerré los ojos.- No es del todo posible…
-Ya…

Iba a continuar hablando, pero noté una sensación extraña. De pronto todo se volvió aún más negro para mi, una fatiga me embargó y al levantar la mirada un vampiro se lanzaba hacia nosotros. Sujeté a Johann con fuerza y retrocedimos de un salto. El vampiro nos miró curioso, mientras ladeaba la cabeza.
-¡increíble!-Exclamó, luego dejó ver sus colmillos.- Creí que solo él era algo… sin embargo, aparentemente tú, muchacha, también no eres normal.

Oía su voz pero… no le veía. Lo que por delante de mis ojos pasaba una y otra vez era aquellas veces en las que mató a alguien, aquellas veces en las que hizo sufrir a algún humano mientras bebía de su sangre. ¡Yo sentía ese sufrimiento! Agaché la cabeza levemente y apreté con cierta fuerza el brazo de Johann.
-¿Ceres…?-Susurró él.- ¡Ceres!
-¿Uh?-Rió el vampiro.- Mírala… que mona… ¡Se ha asustado!

Otra vez…
Vuelvo a cambiar…
No soy “yo”… en realidad…

Abrí levemente los ojos, para cuando lo hice Johann me miraba con los ojos muy abiertos, al igual que el vampiro, el cual luego sonrió de forma ansiosa y se lanzó contra nosotros. Era rápido, sin duda, pero yo ahora le veía lento. Justo cuando abrió su boca para clavarme sus colmillos, lo tomé por la cabeza y lo empotré contra una pared.
-Disculpa un momento, Johann.-Susurré, luego me giré hacia el tipo y comencé a caminar lentamente hacia él.
-Ceres.-Intentó decirme él, pero le interrumpí.
-No mires, por favor.

Llegué hasta el vampiro, quien se estaba intentando recuperar del golpe. Me agaché lentamente… me miró con cierto pavor y a la vez odio, intentó atacarme pero coloqué mi dedo índice en su frente y se detuvo de golpe. Entrecerró los ojos mientras un mechón de mi nuevo cabello blanco se colocaba delante de mi ojo derecho.
-piedad…-masculló, sin embargo, antes de poder hacerlo mis colmillos ya se habían clavado en su cuello.- ¡Piedaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa…..d….!

Cuando lo hube dejado seco, me aparté de él mientras relamía mis labios. No me gustaba hacer las cosas así pero… yo era alguien que se alimentaba de los vampiros. Entrecerré los ojos y me giré hacia Johann, ya estando en mi apariencia normal.
-Nunca me acostumbraré a eso.-Comentó él mientras yo le hacía pasar su brazo por mi hombro, para ayudarle a caminar.
-Yo tampoco…

Llegamos a mi casa, lo dejé sentado en un sofá y comencé a curarle las heridas. Cuando terminé le vendé y fui hacia la cocina para preparar algo de comer, mientras lo dejaba descansando. Oficialmente no debía tratar con él, ya que pertenezco a Exortanpire, pero… es alguien tan amable que no puedo evitar ayudarle si le veo mal.
-Oh mierda…-refunfuñé, luego suspiré.-Al final no pasé por la tienda. Maldito vampiro descerebrado…
-¿Ah?-preguntó alguien en el umbral de la puerta de la cocina. Era Johann.- No te preocupes… yo me voy ya a casa.

Fruncí el ceño mientras me crucé de brazos. Era increíble que, aún con aquellas heridas, continuase con aquella cara de idiota diciendo: “Estoy bien”. Sonreí irónicamente y le espeté:
-Si quieres caerte de bruces al suelo y dormir a pata suelta en la calle, avísame. Pero no me vengas con la típica fracesita de “estoy bien”. No cuela, Johann Strauss.

Mientras le decía eso, su cara se fue transformado hasta acabar con una extraña mueca mezcla de vergüenza y de burla. Luego suspiró resignado, levantó las manos y me dijo:
-Está bien, está bien… Me comeré ese limón solitario que tienes en la nevera.
-¿Qué te parece una pizza mejor?-Respondí mientras lo empujaba para el salón.- Se bueno y paga tú esta vez, ¿vale? Tu sueldo es mejor que el mio.

Se dejó arrastrar hasta el salón, poco después llegó la cena y era extraño pero… Yo, además de tener el hambre de un vampiro también tenía el hambre humana. Y eso era problemático… Finalmente acabó quedándose dormido sobre mi hombro mientras veíamos la televisión y no paraba de meterse conmigo. Le miré de reojo y luego no puede hacer otra cosa que sonreír, lo recosté sobre el sofá y luego me fui a mi cuarto. Intenté recordar sobre mi pasado, sobre todo lo ocurrido después de Exortanpire…
Duele…
Me duele la cabeza…
No logro recordar nada y eso me hace estar vacía por dentro.
… Pero no debo pensar en ello, jamás…

**************

Cuando se hizo de día mis ojos estaba fijos en la calle, pero la luz me hizo levantarlos. Otro de los datos que me desconcertaban era, precisamente, que toleraba la luz solar. Me giré hacia el cuarto, me duché en el baño que estaba integrado y luego me cambié de ropa. Debía ir a Exortanpire aquel día…
Pasé por el salón, Johann continuaba durmiendo. La verdad era que cuando se dormía luego era muy difícil despertarlo, así que preferí dejarlo. Era muy temprano y además deseaba ahorrarme quebraderos de cabeza. En poco tiempo conseguí llegar a Exortanpire y me dirigí al área de entrenamiento, hacía tanto que no pasaba por allí.
Me encontré a una muchacha de pelo castaño claro y ojos marrones, aparentaba estar acostumbrada al ejercicio. Pero… Era nueva. ¿no? ¿O hace tanto que no paso por aquí?
Ella no me vio, golpeaba un saco llevando unos guantes de boxeo, cada vez daba golpes con mas rapidez hasta que se hartó y se sentó en el suelo apoyando la espalda en la pared.
-Uf que cansancio.-murmuró mientras se limpiaba el sudor de la frente con la manga de su sudadera.
-Hola.-Saludé sonriendo mientras me acercaba, intentaba no incomodarla.

Ella levantó la cabeza y me miró con una sonrisa.
-¡Hola! ¿querias entrenar? Lo digo porque yo ya me iba así que te dejo el área libre.-dijo con amabilidad.
-Bueno, sí.-Asentí.- pero... ¿te importaría entrenar conmigo? Es que me parece muy aburrido hacerlo sola.
-Oh si claro.-dijo sonriendo.
Dejé mi chaqueta a un lado mientras me estiraba, hacía bastante que no entrenaba en condiciones. Siempre estaban con misiones y venía bien entrenar de aquella manera de vez en cuando.
-¿Eres nueva?-pregunté, para saciar mi curiosidad.
-Sí, llegué hace unos días.-admitió.
-Ajá.-Asentí, me acerqué al saco.- Mi nombre es Ceres. ¿Tú como te llamas?
-Lilian.-dijo ella.-Lilian Carter, es un placer conocerte Ceres.
-Igualmente.-Hice una pequeña reverencia, luego sujetó el saco ya que le hice un gesto amable para que lo agarrara. Luego lo golpeé varias veces, con las manos desnudas. Recordé aquel sentimiento que me embargó al recordar todo el sufrimiento de las victimas de aquel vampiro, por lo que acabé dándole mucho más fuerte y la desplacé a ella también junto con el saco. Levanté la cabeza, sobresaltada.
-Disculpa.-Dije, luego me acerqué a ella.- Estás bien, ¿Verdad, Lilian?
-Sí sí tranquila-dijo ella con una cálida sonrisa.-Por cierto, puedes llamarme Lily si quieres.
-Ehem...-Suspiré tranquila.- Claro... ... Lily. ¿te gustaría practicar algo de artes marciales?
-¡Oh si me encantaría!-dijo ella con entusiasmo.

Comenzamos, le cedí dar el primer golpe. Conseguía esquiarla aunque, de vez en cuando, sí que me golpeaba. Patadas, puñetazos... pronto yo también comencé a arremeter contra ella pero con cierto cuidado.
Por supuesto ambas teníamos cuidado para no hacernos daño de verdad, ella dió un salto y se colocó tras de mí y me inmobilizó un momento, pero conseguí soltarme y seguimos peleando.
Realmente me lo estaba pasando bien, el hecho de no tener que pelear en serio me gustaba. Al final, tras una hora y poco más acabamos en el suelo, apoyadas en la pared y cansadas. Pero sonriendo.
-¡Vaya, eres muy buena!-exclamé.
-No tanto como tu.-dijo ella guiñándome un ojo.
-Llegarás lejos en Exortanpire.-Comenté, luego me puse en pie. Tenía la capacidad de recuperarme demasiado rápido.
-Muchas gracias Ceres.-Dijo ella tb levantándose.
-No tienes que darlas.-Respondí, en ese momento me sonó el estómago. tenía hambre. Me puse roja.- Uh... jeje... bueno... ¿qui.. quieres ir a desayunar...?
-Pues.. la verdad es que tengo un poco de hambre.-contestó con sinceridad.-¿La cafeteria de la esquina te sirve? Hacen unas ensaimadas riquissimas.
-Claro.-Asentí.- Lo que sea, tengo mucha hambre....

Comenzamos a reír y después de cambiarnos nos dirigimos allí y nos sentamos en una mesa.
Nos tomaron nota y poco después ya estábamos comiendo, yo miraba a mi alrededor, bastante curiosa. Realmente desde que recuerdo siempre había sido de esa manera.
-Dios, que rico...-musité mientras las lágrimas de felicidad se me saltaban.
-Si, me enamoré de ellas el primer día que las probé.-dijo ella dando un pequeño mordisco a su ensaimada.
-He muerto y esto es el cielo...-farfullé mientras continuaba comiendo, terminé la mia y otra que había en un plato. Luego pedí más.- ¡Ay!
-Oye ¿¿levas mucho tiempo en exortanpire?-Me preguntó Lily con curiosidad.
-Pues...-permanecí pensativa, luego la miré a los ojos.- hace cinco años que pertenezco a Exortanpire.
-¡Wow!-dijo ella con los ojos iluminados.-Ojalá aguante yo tanto.. y más si puede ser.
-¡Claro que sí, mujer!-Exclamé, en ese momento llegaron mis ensaimadas. Me comí una luego dije.-Tienes mucho potencial... como te dije antes... llegarás lejos.-y me comí otra.
-¡Eso espero!-dijo muy alegremente, cogiendo otra ensaimada de su plato.
Sonreí ampliamente, me gustaba mucho esa chica. Me caía muy bien. Me quedé pensando en ese momento si Johann se habría despertado ya. Ese maldito mutante perezoso capaz era de no asistir a clase, pero... bueno. Había peleado con dos vampiras, olía aún a ellas. Debía dejarle descansar. Estuve allí gran parte de la mañana, Lily me miraba asustada puesto que ya iba por mi ensaimada número 30...
-¡Más!-Le exclamé al camarero.
-No hay.-respondió, luego me miró asustado.
-...-Inflé los cachetes.- ¡¡Más!!
-Puedes.. comerte la mia.-dijo señalando la que le quedaba en su plato, ella solo se había pedido tres.
-ehm...-la miré y me sonrojé.- bueno.. no... no es necesario... es tuya...
-Tranquila, estoy llena.-sonrió.
Me comí la ensaimada con una amplia sonrisa, cuando terminé la miré sonrojada. Comer de esa manera no es bueno...
-disculpa...-le susurré.
-Jajaja no tienes porque disculparte.
-como mucho...-farfullé.
-Pero mira que bien te mantienes.-dijo con una amplia sonrisa.-y mira yo.. apenas me comí dos ensaimasdas y ya me veo el culo gordo.-bromeó.
-hum...-agaché la cabeza, aún sonrojada pero luego levanté la cabeza.- ¡Neh, estás muy bien así! jeje, bueno... yo tengo que ir ya a la universidad.-le sonreí dulcemente.
-Muy bien, me encantó conocerte, espero que nos veamos pronto de nuevo.-sonrió con esa cálida sonrisa suya.
-Sí, igualmente.-Asentí con la cabeza, me puse en pie.- Fue un placer verte y espero que nos volvamos a ver. ehm...-le di una tarjeta de las mias, con mi número.-Llamame si quieres, cuando quieras. NO suelo pasar mucho por exortanpire.
-Vale, pues te llamaré para salir algun dia por ahí o entrenar o lo que quieras - dijo ella.. tambien levantándose.
-Sí.-Asentí con la cabeza, hice un gesto de despedida con la mano y luego me eché a correr. ¡Llegaría tardeee!


OUT: THANKS JOHANN Y LILY!



Lau maldijo la ciudad a las 2:42 a. m.