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3.9.07

 

Eli seguía un poco mal...Pero se curaría pronto.

Cerré la tienda con manos temblorosas (y bastante dinero en mis bolsillos)
¿Acababa de traicionar a los míos?

Lo hice sin apenas pensar, darle el libro a ese muchacho...
Pero su cara cuando me habló de su hermana...

Si alguien me hubiese ayudado a encontrar a mi familia cuando seguían con vida, yo...

Suspiré.
Había una cosa por hacer.
Quizás ese vengador, Johann, detrás de toda esa especie de malicia también guardaba rencor.El hirió a mi querida Elisabeth...Pero...

Pero...Tengo que saberlo, ¡tengo que comprenderlo!
No puedo simplemente luchar contra alguien sin saber por qué.
No, yo tengo esa...Lujuria por la sangre.

Ya era noche cerrada. Aterricé silenciosamente en el balcón de un apartamento y abrí la puerta con cuidado.
¿Qué como sabía que Johann vivía ahí? Lo sabía. Puedo...sentirlo.
-... ¿y bien?-oí de pronto, alguien estaba recostado en un sillón mirando hacia mi.
-¡Hola!-saludé con una mano y sonreí.

Sí, era Johann... Miró de reojo hacia la puerta, luego se sentó y permaneció mirándome por un momento, de una manera que me pareció severa. Luego sonrió y levantó la mano derecha mientras decía:
-Hola Alda.

Entrelacé las manos delante de mí y me balanceé un poco.
-Oye, siento lo del otro día. Ya sabes, lo de los colmillos y eso. Fue de mala educación por mi parte.
-No te preocupes, contaba conque hicieras algo así.-Comentó, no había rencor en su voz. Extendió el brazo hacia la pared que estaba al lado del sillón y encendió la luz.

Entrecerré un poco los ojos por culpa de la luz. Luego me dejé caer en el sillón, a su lado.
-Así que...parece que esta vez...Tu intento de "eliminar" a un-hice comillas con los dedos- "chupasangre" no salió muy bien...
Eché una mirada significativa a sus vendajes.
-Era aburrido si la mataba ya.-Cerró los ojos mientras se reclinaba en el sofá.

Mi mirada se entristeció un poco.
-¿Es divertido matar?
-No. Lo que es divertido es acabar con aquellos que traen tanto sufrimiento con ellos.-De pronto abrió los ojos y sus ojos permanecieron fijos en el frente.

Miré al frente también.
-Tú me trajiste sufrimiento hace poco...Y yo...he venido a ver como te encontrabas-dije con voz monótona.
-Sin duda nunca terminas de sorprenderme, Alda...-se colocó en pie y me miró de reojo.- ¿cómo supiste que estaba aquí?
-¿Eh?¿Oh?-explicar eso podría ser BASTANTE problemático-Yoyoyoyo...¡fui mirando casa por casa!
-¿Uh?-Me miró curioso, luego acabó sonriendo.- Bueno, yo que tu no visitaría este lugar en otra ocasión.
-Una mujer vive aquí-sonreí-¿Acaso tu novia va a ponerse celosa?
-Hum...-Sonrió levemente.- No, en absoluto. Es una amiga,pero... conoce la existencia de los vampiros y es aún peor que yo en ese aspecto.
Sacudí la cabeza, divertida. Luego me levanté y me senté en el respaldo del sillón.
-¡Oye, oye! Siendo tú, no te lo creerás, pero...¿sabes que una vez los vampiros y los mutantes se llevaban bastante bien? De hecho, eran aliados.
-Yo vivía en esa época.

¿Qué?
-¡Waaah!-chillé, haciéndome la sorprendida-¡Te conservas muy bien!
-Bueno, supongo que sabes que los mutantes no tenemos la edad física que aparentamos. No nos conservamos tan bien como los vampiros pero... sabemos ocultar nuestra edad.-Entrecerró los ojos.
-No tenía ni idea-le dije, aunque quizás se notó un poco mi tono falso.
-Claro... -Asintió, una ligera tristeza apareció por su rostro pero la disimuló.- He de comer, ¿deseas algo que no sea sangre?
-¿Tu conversación?-sonreí.
-Está bien.-Hizo un gesto para que lo siguiese, luego comenzó a caminar por un pequeño pasillo.-Sigueme.

Lo seguí, sin perder detalle a la decoración de la casa.
No estaba mal...
Llegamos a una cocina, se acercó a la nevera y yo me quedé en el umbra de la puerta. Tomó un refresco, comenzó a beber y luego mi miró de forma distraida.
Le devolví la mirada.
-¿Le diste buen uso a aquel baúl?
-Pues sí, es muy útil.-Comentó, luego señaló a una silla.-Sientate, por favor.

Me senté sobre la encimera, riendo burlona.
-¿Lamento haber creado algún incidente en tu casa?-Comentó de pronto.- ¿Rompí algo?
-La ventana-dije enarcando las cejas.
-Pero eso no fue culpa mia.-Se cruzó de brazos.- Fuiste tu la que me mandó a volar sin saber.
-Tú te tiraste. ¡Vamos, mírame! ¿Lanzarte YO a alguna parte?
-Pues la verdad es que sí.-Resopló.- ¿Me viste cara de avión de repente?

Me eché a reir, pero poco a poco fui sintiéndome melancólica.
-Estabas a punto de matar...a Elisabeth.
-Ella tampoco se quedaba atrás.-Hizo un gesto a sus heridas.- Esto no me lo hice yo solo.

Me quedé en silencio.
-¿Se curarán pronto?-pregunté al fin.
-Sí, suelo curarme rápidamente.-Comentó, luego sonrió.- Es una estúpida manía.

Miré a otro lado, sonriendo. Tomé aire y me preparé para hacerle la pregunta que me había guardado desde hacía tanto tiempo.
-¿Por qué luchas, Johann?
-¿Por qué lucho?-Sus ojos estaban fijos en otro punto de la habitación, pero viajaron hacia mi rápidamente.- ... creo que ha terminado nuestra conversación, Alda.

Me bajé de la encimera sin desviar la mirada de sus ojos.
-Ya veo.
-No te lo tomes a mal.-Advirtió poco después, como con remordimientos.
-Oh, no me importa-le quité importancia con un gesto de la mano-.Nadie ha podido responderme a eso, jamás. Quizás algún día...
-Supongo que cada uno tiene sus propias razones, razones que quizá solo quieran guardar para sí mismo.-Sus ojos quedaron perdidos por un momento, luego me miró sonriendo.- ¿No?
-Me gustaría ser como tú.

Y por primera vez en tanto tiempo, me quedé sinceramente sin palabras. Le miré en silencio, confusa.
-Pero no puedo.-Suspiró y agachó la cabeza.

Levanté mi mano lentamente, muy lentamente y le acaricié el pelo suavemente, con un poco de miedo.
-Cuando tengas los motivos suficientes podrás-sonreí.

Noté como aparentaba relajarse por un momento, levantó levemente la mirada y me observó.
-Puede ser.-luego sonrió.
-Puede ser-repetí, y me llevé ambas manos a la espalda-.Entonces, me marcho, si nuestra charla terminó.
-Me gustaría hablar más contigo.-Comentó.-Pero la propietaria de la casa aparecerá pronto, y repito, no es nada tolerante con los vampiros.

Lo miré y me giré, sonriendo.
-Ya sabes dónde trabajo. De hecho, también sabes dónde vivo-me acerqué a la ventana.
-Está bien, me acercaré de vez en cuando.-Comentó mientras hacía un gesto de despedida con la mano.
-Suena a "ya le llamaremos"-dije con cinismo. Abrí la ventana y salté.

...Durante estos años he vivido una existencia tan apacible...Y ahora yo mismo me estoy metiendo en problemas.
¡Pero necesito, necesito comprenderlos a todos!
Entonces, puede que me comprenda a mí misma...


//Out// Gracias a Johannn XD //Out//



Kaori maldijo la ciudad a las 4:02 a. m.