Tras preparar mi equipo, me dirigí al parking del edificio, sabia de rumores que indicaban que en las afueras de la ciudad había un local donde algunos vampiros asesinaban libremente a humanos sin temor a represalias porque estaban protegidos por algún vampiro de nivel alto, en la organización nadie se atrevía a ir allí, así que decidí ir yo. Por el camino me crucé con varios oficiales que me saludaron enérgicamente, era curioso ver como hombres de mediana edad rendían respeto a un joven de 18 años. Ciertamente mi aspecto era de unos cuantos años mas, pero otro día ya contaré el porque de mi aspecto.
Tras media hora de trayecto llegué a aquel local, estaba infestado de esos seres chupando sangre a espuertas y gozando de su falta de moral.
-Disculpad, ¿es una fiesta privada o puedo participar yo también?
Los dos “seguratas” se me abalanzaron sin dudarlo, pero un puñetazo a cada uno fue suficiente como para hacerlos desaparecer de nuestro mundo. Tras esto lancé una granada de gas con lo que la mitad de esos indeseables huyeron despavoridos, a fin de cuentas no todos eran tan malos, solo se quedaron los mas “valientes” unos 10 debían de ser y en el piso superior se encontraba una chica que no pareció ni inmutarse, quizas ya era tarde para ella.
Sin dudarlo ni un segundo, lancé una granada de fragmentación gp32, tenía ganas de probar mi nuevo invento y la verdad es que se cargó a 6 vampiros ella solita. Con los demás empezó el combate cuerpo a cuerpo, me deshice de 2 mas sin dificultad, solo cansancio acumulado y finalmente empezó lo duro, el primero murió cuando mi cuchillo de combate le atravesó el corazón, pero el segundo antes de que lo matara decidió inmolarse con lo consiguiente de que se llevó toda la protección de mi costado izquierdo y me izo algunas quemaduras de 2º grado. Tras esto decidí ir a ver a la chica de arriba, ya que alguna cosa me inquietaba.
Llegué al lugar, aquel pasillo estaba lleno de puertas numeradas, sin embargo sabía a donde me tenía que dirigir. Toqué a la puerta y me abrió una muchacha de pelo corto, tenía la cabeza gacha, pero luego me miró fijamente.
-¿Eres uno de ellos? –Pregunté de forma hostil, la respuesta era evidente, aunque seguramente, no llevaría mucho tiempo siendo uno de ellos y quizás habría esperanzas-
-¿Uno de ellos?-preguntó, luego sus ojos se llenaron de tristeza.
-Si, un vampiro...
-¿Q.... quién se supone que eres?-preguntó, retrocedió levemente.
-Alguien con quien desearás no tener que luchar, así que respóndeme muchacha, ¿eres o no eres de ellos? Y si es así ¿Cuánto hace que perteneces al clan? porque eres muy joven...
-No sé si lo soy...-respondió, luego agachó la cabeza.-... ayer... al parecer fue ayer cuando me... me hicieron... ésto... yo...
-Así eres de los suyos... ¿ya as tomado tu primer sorbo?
-¡No!-Levantó la mirada, con el ceño fruncido, aparentaba ofendida.- ¡Yo no quería esto! Y tampoco... tampoco voy a beber sangre de nadie. No puedo hacer eso.
-Entonces necesitaras mi ayuda, o de lo contrario morirás
-¿Cómo podrías ayudarme?-Preguntó, desconfiada.
-Llevándote conmigo, haciéndote compañera mía, te daría un líquido que seria como sangre humana tu organismo lo toleraría y así no tendrías que matar
-¿Realmente eso es posible?-Me miró, aparentaba ilusionada pero aún así la tristeza continuaba reflejándose en sus ojos.
-Esta en proceso de desarrollo pero mis hombres trabajan duro en ello ¿sabes? Aunque sea de exortanpire yo creo en un mundo libre para cualquier raza y prefiero que seas mi “protegida” que no una muerta más...
-En realidad... No sé nada sobre el asunto.-Respondió, luego se puso la mano en el cuello.- De pronto estoy metida en todo esto.
-¿Sabes quien te mordió? Otra opción seria matarle con esto –le mostré mi cuchillo de combate- En un 50% de los casos devuelve a la normalidad a las conversiones del muerto, el otro 50% ocurre como si el conversor muriese de forma normal...
-No se como encontrarle.-Respondió.- Simplemente él me encuentra a mi, y en todo caso... no puedo hacerle daño.
-¿Entonces debo entender tu respuesta como una negación a mi propuesta verdad?
-No es que no quiera hacerle daño. "No Puedo".-Me miró fijamente, fastidiada.
-Pues acompáñame y como mínimo podré ayudarte con tu “alimentación”
-...de acuerdo.-Asintió, luego agachó la cabeza mientras salía. Aparentaba... resignada.
-¿Qué ocurre, acaso no te fías de mi? –Empecé a mostrarme mas neutral- Me llamo Nanak, veras no me he presentado porque no tengo la costumbre de hablar con los enemigos, pero tu aun no estas dentro de mi concepto de enemigo, yo no mato vampiros o mutantes porque si, yo me encargo de la gente que perturba la paz de nuestro planeta, solamente eso...
-Yo soy Bianca...-Me miró.-... es que soy nueva en la ciudad... precisamente por ello... estoy así...
-Entonces podríamos decir que fue culpa nuestra de no protegerte, tranquila, conmigo dudo que te pase nada, ni los vampiros vendrán a por ti, ni los humanos podrán tocarte.
-Bien...-Susurró, en ese momento comencé a caminar y me siguió.
Salimos del local, antes de subir al coche, me quite el traje de combate y me aplique vendas por las quemaduras, en la central ya me las tratarían, durante el trayecto de vuelta no abrió ninguno de los dos la boca, el ambiente estaba muy tenso...