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6.8.07

 

Duele…
El cuello…
Duele…

La boca me sabe a sangre, el cuerpo está cansado… No desea reaccionar. Sonó del despertador, aparentaba estar haciendo eco en mi cabeza. Abrí los ojos lentamente… sin embargo, rápidamente tuve que cerrarlos. La poca luz que entraba por la ventana me cegó, me hacía daño en los ojos… ¡Dolía! Corrí, tapándome los ojos con la manta, y bajé la persiana, luego cerré las cortinas.
Suspiré…
Había sido como un acto reflejo… Luego abrí los ojos de nuevo, lentamente. Miré mi cuerpo, semi desnudo, ahora estaba incluso más pálido que antes. En ese instante recordé… recordé lo ocurrido. Aquel tipo, Kyle, yo… él… entonces… Corrí hacia el escritorio para mirarme al espejo y verme el cuello… No… yo no estaba allí. Coloqué mi mano sobre el espejo, continué sin verme.
-Mierda….-susurré, agachando la cabeza. Luego golpeé el espejo, clavándome varios trozos de cristal.- ¿¡Qué coño pasa!?

La sangre fluía de mi mano, caía al suelo. Me limité a observarla caer, gota a gota… por un momento, me pareció estar hipnotizada por mi propia sangre… sangre… SANGRE. Cuando quise darme cuenta, mi mano estaba en mi boca, y yo chupaba para bebérmela… Yo… yo… Abrió los ojos con fuerza, cuando el sonido del despertador volvió a retumbar en mi cabeza.

Aparté la mano rápidamente, luego miré hacia otro lado por un momento… Cuando el despertador dejó de sonar, volví a reaccionar y me quité los trozos de cristal del brazo. Fui al lavabo, me duché, me limpié la herida y luego la vendé. Regresé a la habitación, mirándolo todo ahora con cuidado. Estaba revuelto, mi ropa estaba por los suelos y aquel maldito hijo de… Kyle… Se había marchado. No tendía lo que me sucedía, realmente todo coincidía con las típicas películas de ciencia ficción… Pero esto… esto es la realidad. Debe haber una explicación científica.
Fui a la universidad… Iba completamente tapada, con un gorro y unas gafas de sol, que no pude quitármelos en ningún momento. Me sentí cansada, muy cansada, todo el rato. A veces, veía a alguno de los compañeros pasar a mi lado y solo había un pensamiento que se cruzase en mi mente, más bien una palabra, era… SANGRE.
Me tapé los ojos con las manos y me encerré en una de las aulas, esperando quizá que todo terminase o, en su defecto, que volviese a despertar y me diese cuenta de que todo aquello en realidad no había pasado.
Sin embargo… quedé dormida.
Al despertar, sonreí pues creía que mi deseo se había hecho realidad. Pero al mirar a mi alrededor comprendí que no, al comprobar que llevaba gafas de sol… me di cuenta de que erraba… Salí del aula… me di cuenta entonces de que era de noche… por lo que decidí regresar a casa.
Él estaba allí tumbado en el sofá, sonriendo y mirándome con ojos golosos.
- Hola vampirita, ¿cómo estás? No tendrías que haber salido de tu casa, no quisiera que te pasará nada malo.
-¡Ma... maldito hijo de...!-Le arrojé los libros, que eran de un peso considerable.- ¿¡Qué me has hecho!?
- Tranquilizate mujer, te e otorgado el bien más preciado por todos, la vida eterna, tu belleza ya nunca más desaparecerá
-¡Deja de burlarte de mi!-Le grité mientras me acercaba, estaba furiosa.- ¡Ese tipo de cosas no funcionan!
- No me estoy burlando de tí, la primera vez que te vi me encisaste y veía que eras una persona que no era querida por la sociedad. Y yo no puede aceptar que ayan bellas señoritas siendo tratadas así
-Debes estar de broma.-Le dije cuando estaba justo al lado de él.- Los vampiros no existen.
- Tu misma lo has visto, no tienes reflejo en el espejo, no soportas el sol y tienes un ansioso apetito por la sangre, ahora eres libre.
-¿Ser libre es estar atada a no poder soportar el sol y a la sangre?-Mis ojos se quedaron fijos en él.- ¡Deshazlo!
- No puedo deshacerlo, pero dime acaso vivir en una sociedad que solo se mueve por el poder y el dinero que no le importa ir destruyendo pueblos por puro egoismo. Nosotros somos completamente libres de esas cadenas, puedes hacer lo que te plazca cualquier hombre caería rendido ante tus pies y moriria
-¡Yo no quiero que nadie caiga a mis pies! Solo... solo queria.... ¡¡No!!-Lo cogí por el cuello de la camisa.- ¡¡¡Tomaste tú la decisión, no yo!!!
- Yo solamente complací los desos que tenía en tu interior, te pregunté varias veces si querías que continuará
-Yo nunca...
- Vale pues entonces aceptaré la culpa y para conseguir tu perdón te doy mi vida.
-¿Qué dices?-pregunté, luego lo solté de golpe.
- Ha sido mi culpa, tu no lo deseabas no es eso lo que me has dicho ahora mismo. Pues entonces para que pueda pagar mi culpa quitame la vida.

Noté la ira fluir por mi. Mi vida había desparecido...
Ahora la había cambiado en absoluto. Él, solamente él lo había hecho. Fui hacia la cocina, tomé un cuchillo y le cogí por el cuello. Me miró de forma indiferente y luego coloqué el cuchillo sobre su corazón. Le miré a los ojos, continuaba impasible. Hice el intento de atravesarle el corazón. Mi mano no se volvió. Intenté hacerlo de nuevo... en vano.
- Veo que en el fondo me quieres, ya veras como una vez te acostumbres te acabará gustando

Miré el cuchillo, fijamente, no podía entender... Realmente yo ansiaba matarlo pero... mi mano... mi mano no se movía. Al final el cuchillo acabó cayendo al suelo, él se puso en pie y se quedó delante de mi. No pude hacer otra cosa más que mirarlo.
- No te esfuerces, yo he sido el que te ha convertido y ahora eres una de mis siervas. Hasta que aceptes por completo lo que eres y puedas irte de mi lado no podras matarme. Pero si eso ocurre dejaré que me mates.
-¿Sie... siervas...?-Abrí los ojos con fuerza. Estaba tan... furiosa.-... Eres un desgraciado de mierda....
- No te lo tomes a pecho mujer, es una manera de decirlo, eres parte de mi, pero no te voy a utilizar ya tengo a otras. Como ya te dije tu eres especial
-¿A qué te refieres con especial?-pregunté, lo más ofensivo que podía hacerle en aquellos momentos era gritarle.
- Tienes carácter, no eres como las otras que a la mínima ya se derriten por mis palabras, ni por mis ojos. Y eres realmente bella
-Vete.-Le ordené, luego señalé la puerta.- ¡Largo!
- Si tú lo deseas me iré, pero pronto vendrás en mi busca. Ya sabes donde encontrarme. Adios mi pequeña y bella vampirita - dijo guiñando un ojo mientras salia por la puerta
-.... idiota...-Gruñí, tras eso dí un portazo y me apoyé en la puerta mientras me dejaba caer y quedaba de rodillas en el suelo.

Out: well, final ^^ gracias a Kike por rolear!



Maddy maldijo la ciudad a las 1:09 a. m.