Una tienda de antigüedades en pleno siglo XXIII, que abre al anochecer...a veces. ¿No debe de dar mucho dinero, verdad?
Pero es que 200 años dan para ahorrar mucho. Y no es que gaste demasiado en...comida. Además, había un par de cosas interesantes en mi tienda, cosas que no se podían coseguir en otros lugares. En otros tiempos.
Yo dormitaba tranquilamente sobre el mostrador, una mesita antigua de madera. No tenía hambre, ni nada que hacer. Excepto meditar, claro.
¿Con todo este jaleo de humanos, mutantes y vampiros...? ¿Cómo acabará todo?
Aunque tenía la cabeza entre los brazos, no tenía miedo de que ningún aprovechado hurtase algo a escondidas. Vamos, son 80 años de práctica en esto. Quizás 100. No lo sé.
La campanilla de la puerta, más que una antigüedad, una reliquia, tintineó. Oí pasos. Debía ser un hombre... Levanté la vista unos segundos. Sí lo era. Bastante alto, delgado, pelo...rojo y ojos dorados...No pude evitar pensar que era una combinación extraña. Oh. Él...sabía vestir. Sí, una combinación extraña.
-Buenas noches.-Saludó mientras me miraba, luego sus ojos recorrieron todo el lugar. Me tapé la boca para bostezár sin hacer ruido, luego me incorporé y me frote los ojos. -Buenas noches-dije suavemente-.Mire sin compromiso.
Asintió levemente mientras observaba cada objeto del lugar. Aparentaba, por su mirada, haber conocido cada artefacto y saber, por si fuera poco, para que servía. Se detuvo frente un gran baul que había guardado desde hacía veinte años atrás. Lo rozó con su dedo indice, como si estuviese examinandolo. -¿cuánto?-preguntó. Sonreí para mis adentros. -Quinientos dólares-sonreí. -¿Cuanto?-preguntó quitando sus ojos del baúl y mirándome.
Estuve a punto de soltar una carcajada. Esto podría ser divertido.
-Hum... ¿Quinientos no le parece excesivo?-insistió. -Es que ese baúl es especial. Una auténtica pieza de coleccionista. De roble, por cierto. Ahora ya sólo se utiliza...-fruncí el ceño-.Plástico y metal. -Precisamente por ello. Cualquiera lo encontraría incómodo... ¿Qué le parece cuatrocientos? -¡Regatear de esa manera con una señorita...!-dije, fingiendo asombro-.Cuatrocientos cincuenta-sonreí. -Trescientos ochenta.-Refunfuñó mientras se cruzaba de brazos. Enarqué una ceja. -Cuatrocientos veinticinco. -Trescientos setenta...-Puso cara pensativa por un momento, luego me miró. -Sí, claro-crucé los brazos detrás de la cabeza y me apoyé contra la pared, balanceándome en la silla-.El baúl puede quedarse aquí y esperar otros veinte años. Y entonces lo venderé a mil dólares. -¿Realmente por esa época habrá quien quiera comprarlo? -Hmm...la verdad es que no lo sé. -Por esa época este tipo de objetos estarán mal vistos.-Tocó con su mano derecha el baúl con mucho cuidado.- Además... El tiempo es un poderoso enemigo. ¿No cree?
Quizás para ti...
-Para el baúl, puede-dije ladeando la cabeza. -Así pues... ¿trescientos cincuenta? Reí suavemente. -Cuatrocientos, como quería al principio. -Ni para usted ni para mí... Trescientos noventa y uno. Me encogí de hombros. -Así sea. -Bien.-Suspiró mientras sacaba su billetera, sacó el dinero justo y me lo tendió.- Gracias. -A usted-dije mientras contaba el dinero con aire aburrido, luego lo guardé.
El tomó el pesado baúl con un solo brazo. No pude evitar sentir algo de desconfianza, entonces. No era humano. Y creía que no era de los míos, así que...
Me situé en una posición más cómoda, pero también más estratégica.
-¡Vaaaaya!¡Pero si es usted muy fuerte, no lo parecíiia! -No debe considerar que voy a atacarla.-Respondió mientras me miraba de reojo.- Mientras no piense en chuparme la sangre todo va bien. -Cómo tengo TANTOS clientes también los uso de aperitivo-lo miré un poco molesta-.Y además, no...chupo, bebo. No soy un mosquito, ¿sabe? -¿En serio? Yo creía que los vampiros eran más bien como sanguijuelas. Aunque siempre se aprende algo nuevo.
Suspiré con aburrimiento y puse los pies sobre la mesa.
-Aún así no deseo buscarme problemas con la única persona que vende objetos decentes de la ciudad.-Comentó mientras comenzaba a ir hacia la puerta. -Oh, vuelva cuando quiera-yo también me levanté y fui hacia la puerta. -¿Termina ya?-preguntó, ya afuera. -Me ha entrado...hambre-sonreí, esta vez mostrándole mis colmillos en todo su esplendor. -Hum. Que maja...-masculló, luego se giró para continuar caminando.- Sea como sea... Al menos que sea un humano lamentable. -No creo que los humanos elijan los peces más lamentables para alimentarse-cerré la puerta y dejé caer la reja metálica del escaparate. -Pero dicen que los humanos lamentables son los que mejor saben.-Comentó mientras se alejaba.
...
-Aún tengo hambre-murmuré, limpiándome las comisuras de la boca-.Debería haber bebido hasta hartarme. Pero el miedo reflejado en los ojos de ese hombre eran tan real... No parecía...ganado, de ninguna forma. Me abracé a mi misma mientras salía del callejón oscuro donde había dejado a mi víctima.
Oí extraños ruidos mientras caminaba por aquella oscura y solitaria calle. De pronto, de uno de los callejones salió despedida una vampira. La conocía. No tuvo tiempo para mirarme, pues una hoz que conectaba con una cadena estaba clavada en su garganta. Chocó contra la pared, manchandolo todo de sangre. Pasó a pocos milímetros de mi rostro. La cadena entonces se tensó, mientras oía pasos.
Pasos que salían del callejón.
Me giré lentamente hacia las sombras, hacia los pasos que se acercaban... Aquella cuchilla salió del cuerpo de la Vampira, dejándola caer al suelo con una grave herida. Pronto el dueño de aquella cadena se dejó ver. Me quedé helada por un momento... era... El cliente, aquel tipo de pelo rojo...
Miré a la vampira. Luego a él. -Ella se llamaba Vanessa-dije con tranquilidad. -Lo sé.-Respondió. Luego una de sus cadenas, como si tuviera vida propia, se encargó de atravesarle el corazón. -Tenía amigos y una especie de familia. -Igual que los humanos a los que acaba de matar con sus juegos.-Respondió él, su mirada era muy fría. -Mataba para alimentarse-le miré a los ojos. -¿Es necesario matar y torturar para alimentarse?-Frunció el ceño.- No lo es. Lo hacía por diversión.
Me acerqué a él.
-Entonces-le susurré-¿Por qué no vas a matar a un par de humanos también? Parece que últimamente comparten nuestros hobbies. -¿Quien te dice que no lo hago ya?-Dijo mientras me miraba fijamente a los ojos. -Ja. Qué desgracia; parece que acabo de conocer a un justiciero-le di la espalda con bruquedad. -Desgracia si te dedicas a matar por placer.-Comentó, luego oí como se giraba y comenzaba a caminar.- Los vampiros dejareis de dominar la ciudad muy pronto. -Yo lo único que quiero dominar es el mercado de los objetos antiguos...-murmuré tras bostezar. Luego eché a caminar en la dirección contraria. -Mientras solo sea eso... Está bien.-Tras decir eso, dejé de oir sus pasos. Al girarme, ya no estaba allí.
Ese tipo de gente... Humanos, mutantes o vampiros, da igual. Cuando se convierten en jueces... Es entonces cuando comienzan los problemas.
Debería haberle cobrado 600 dólares por ese baúl. No. Ni siquiera debería habérselo vendido.
//Out// Un poco largo ;_; lo sientoooo! Pero han habido otros cortitos, asi que compensa =D mil gracias a lore por rolearr //Out//