Por aquel entonces yo era muy joven.
La gran matanza llevada a cabo por nuestros “amigos” los vampiros rompió cualquier esquema y esperanza de vivir en paz, tanto vampiros como mutantes, con los humanos. El miedo hacia nosotros fue latente, se crearon miles de asociaciones que nos buscaban y deseaban matarnos.
A los vampiros les divertía la situación…
A nosotros no…
La situación cada vez iba a peor, no podíamos continuar con aquella alianza Vampiro-mutante. Aquello solamente afectaba a nuestro bien estar, a nuestro deseo de convivir con los humanos. No queríamos eliminarlos, no queríamos someterlos, solo queríamos… Vivir en paz.
El hecho de que nuestro líder, que siempre se había mantenido en la sobra, decidiese acabar con aquella alianza solo supuso, realmente, un problema. Realmente no se sabe qué ocurrió con él. Simplemente, un mes después de que informase a los vampiros de su decisión desapareció. Por aquel entonces teníamos dos enemigos, los vampiros y los humanos. Nadie quería hacerse cargo de su puesto, suponía muchas responsabilidades y ningún beneficio. Finalmente yo le sustituí y, aunque sabía que jamás podría llegar a su altura, continué con lo que él siempre quiso. Un mundo en el que los mutantes no tuvieran que ocultarse, un mundo seguro… Para ello debía acabar con aquellos vampiros que disfrutaban matando y jugando con los humanos, solo de esa manera podríamos vivir en paz.
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No lo he dicho pero soy profesor de universidad. Aquella mañana vi a un muchacho bastante tímido que, al contrario que los otros días, vestía completamente de negro y se tapaba los ojos con unas gafas de sol. Iba por los pasillos huyendo de cualquier rayo de luz que pudiera entrar por las ventanas…
-Michael.-Le llamé mientras le sujetaba por un brazo. Se estremeció y me miró a través de las gafas. Su respiración era agitada, aparentaba ser un animalillo.
-Pro… profesor tengo que… irme… me duele todo… todo…-musitó, incluso aparentaba que le dolía hablar.
Vampiros…
Maldita sea…
Le hice levantar la cara, luego le quité las gafas viendo que los tenía inyectados en sangre. Gruñó y me quitó las gafas de la mano, luego se las colocó con rapidez y se me escabulló.
-… Tendré que encargarme de él…-musité mientras continuaba caminando por el pasillo.
Cada noche, los vampiros salían de caza y, en cierta manera, yo también. Me había acostumbrado a degollarlos, a arrancar su corazón y, por supuesto, a investigar sobre ellos. La noche anterior en una tienda de antigüedades me encontré con una vampira un tanto especial. No era vehemente, e incluso poseía en su cara una mueca de aburrimiento. Fue por ello quizá por lo que no deseé encargarme de ella, no lo veía necesario, mientras no matase ni jugase con humanos…
Aquella noche, sin embargo, era diferente. Me habían dicho que Michael solía rondar el Bar Musical Hot Melody. Seguramente allí le robaron su alma, su sangre, su existencia… Debía acabar con la sucia vampira que le dejó en ese estado, seguramente fue esa mujer de la que dicen estaba tan enamorado.
Entré en aquel lugar mientras miraba bastante desconfiado a todos lados. Vampiros y humanos… Mezclados. Aunque los últimos no tenían ni idea de en qué lugar se habían metido. Estaba cantando una mujer en aquel momento, la presentaron como Elisabeth.
¿Es ella?...
Sí, es ella. Es una vampira. Sus gestos, su voz., su cuerpo… Todo hubiese sido capaz de hechizarlo. Toda ella era un arma de seducción para pobres humanos ineptos. Sonreí levemente… Había acabado con la vida de mi alumno, sin embargo, yo acabaría con ella aquella noche. Tras terminar su actuación, pregunté por su camerino. Me lo dijeron enseguida, cosa que me hizo pensar que ella estaba acostumbrada a comer en el trabajo…
¿No sabes que mezclar el trabajo con el placer es perjudicial, Elisabeth…?
Llamé a la puerta.
-Adelante.-Dijo una voz femenina al otro lado d ela puerta, era Elisabeth. Yo entré y la vi frente a un espejo arreglándose un poco su larga melena rizada.
-Hola.-La saludé con una sonrisa.- ¿Puedo pasar?
Ella me miró a traves del espejo.
-Puedes...
Entré y cerré la puerta detrás de mi. Miré a mi alrededor... Aún olía a sangre. Olía la sangre de miles de jovenes... Que fue vertida para el placer de esta... Mujer. Mis ojos fueron a ella de nuevo. Realmente... a ese juego podemos tomar parte ambos... Sonreí de forma atractiva, mientras continuaba acercandome a ella.
-¿Que Quieres?-preguntó aun mirándome a través del espejo mientras seguía retocándose el cabello.
-Te admiro.-Mentí.-Y deseaba verte de cerca, de más cerca.
-Ah...-dijo sin ganas.-¿Quieres un autógrafo o algo?
-Quiero...-Respondí, en ese momento se levantó.
-¿Quieres...?-dijo acercándose y mirándome a los ojos.
-Algo más que un autógrafo.
Ella me miró enarcando una ceja y sonrió.
-Vaya... Que directo.
-No se frenarme...-Rozé ligeramente su mejilla con mi mano.- ... cuando estoy ante una belleza así.
-Bueno... si insites.-Se acercó mas a mi.
La tomé por la cintura y la acerqué a mi. Mis ojos se clavaron en los suyos y sonreí levemente, para luego besarla. Solo un poco, cuando estaba comenzando a poner de su parte en el beso me aparté, dejándola con las ganas. Volví a sonreir.
Ella me miró y se relamió los labios.
-Jugando ¿eh? Nadie me deja con las ganas que lo sepas, si no eres tú, vendrá otro.
-¿Pero alguno será como yo?-Pregunté, la tomé por la barbilla.- Creo que no.
-Pareces muy seguro de ti mismo.-dijo mirándome frunciendo un poco el ceño.
-Es solo una manera de actuar.-Comenté.- En realidad no se qué decir, qué hacer delante de ti.
-Entonces... dejame actuar a mi.-Elisabeth me cogió de las muñecas y me besó dejándome contra la pared.
-Está bien...-musité mientras me dejaba llevar por ella.
Ella comenzó a besarme en la boca y el cuello, parecía tener ganas de "juerga".
Me empujó contra su cama, luego intentó desvestirme aunque yo me adelanté. Realmente, si yo hubiese sido humano, habría estado jugando conmigo todo el tiempo. Como no lo soy, y conozco a las vampiras de su calaña, simplemente me mantuve espectante para ver hasta que nivel iba a llegar. Cuando creyó que "era suyo", me besó en el cuello e intentó abrir la boca.
...¿Morderme...? No, lo siento...
Mis cadenas la detuvieron en el aire, inmovilizandola. Abrió los ojos con sorpresa, sin embargo, sonreí levemente mientras la miraba bastante entretenido.
-Ja...-sonrió.-Un asqueroso mutante...
-Lo de asqueroso sobra, querida.-Comenté, divertido.- Así que estás tan ocupada con tu trabajo que te dedicas a comer en el camerino... Muy interesante.
-Como donde me da la gana, eso no es d etu incumencia.-Dijo intentando soltarse.
-En realidad...-Las cadenas se apretaron más.- Sí que lo es... Verás... Por gente como tú los humanos están alterados. ¡Uh, no sabes lo nerviosos que se ponen por la noche!
-A una rata como tú nunca le importarían.-Comenté.- Pero las ratas como tú están por desaparecer.
-JAJAJAJAJAJA-comenzó a reír.-Ingenuo, los vampiros somos la raza dominante, no los mutantes.
-Por muy poco tiempo...-Iba a continuar hablando, sin embargo en ese momento se abrió la puerta de par en par. Michael.
-Michael...-dijo elisabeth poneindo una falsa voz de tristeza.-Este sujeto esta loco, quiere matarme, sálvate tú.-Ela sabía que Michael no iba a marcharse.
Michael había sido mordido por ella, ahora era su maestra. Fuese quien fuese yo, dijese lo que ella dijese él intentaría defenderla. Se lanzó como un loco hacia mi. Le esquivé, mientras aún continuaba sujetandola con fuerza. Iba a matarla, no iba a escaparse. Pero Michael continuaba corriendo hacia mi, patéticamente, intentando matarme. Finalmente tuve que pegarle una patada en la cabeza para que retrocediese. Quedó contra la pared, confuso.
-Parece que ahora tu pelele se ha quedado confuso.-Le comenté a Elisabeth, luego me reí de ella.
-Realmente me da igual, acabaré contigo.-dijo mirando asqueada a Michael.
-Permite... que lo dude.-Comenté, Michael volvió a la carga y esta vez, si quería librarme de él, hubiese tenido que golpearle peligrosamente. Quizá por ello mismo, me despisté y acabé aflojando las cadenas. Lo justo para que se liberase.
Fue ella pues quien se abalanzó sobre mí con un puñal en la mano, no sabía de donde había sacado esa rapidez pero me inmobilizó y me puso el puñal en el cuello.
-¿Au?-Dije.
-Eres escoria.-me susurró al oído, luego deslizó su lengua por mi cuello con la intención de morderme.
Le sujeté el brazo con el que manejaba el cuchillo, luego la hice girar y quedamos cara a cara. Con la otra mano le dije que no con el dedo, y la lanzé contra Michael.
-Se ve pero no se prueba.-Aclaré
ella se relamió los labios.
-Ya lo veremos.-volvió a abalanzarse sobre mí.
Forcejeé con ella por un momento, pero también estaba concentrado en esquivar a Michael. De pronto la dejé contra la pared, la sujetaba por ambas muñecas. Sonreí... No obstante, la puerta se abrió de par en par. Vampiros... Varios vampiros... Sonreí de forma amarga, mientras les miraba de reojo.
Todos entraron en aquella habitación y lo cierto es que… eran demasiados. Comenzaron a golpearse, incluso entre sí, y aunque hubiese preferido matarla en aquel momento tuve que marcharme aunque no pensaba dejarla viva por mucho tiempo. Por eso no me preocupé demasiado y salí de allí antes de que nadie pudiese percatarse.
Out: Fin del post. Gracias a la señorita Maron por su ayuda