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23.7.07

 

Nuevo hogar...
Nueva ciudad...
Nueva gente...


Odio lo nuevo y sin embargo... Aquí estoy. Mis padres hicieron un gran esfuerzo por pagarme todo lo referente a mis nuevos estudios que, solamente, podrían llevarse acabo en aquella ciudad. Ingeniería Genética. Aún así, estar tan lejos... ¿Pero qué digo? ¡Debo espabilar! Se han sacrificado de esa manera para que yo pudiese hacer lo que deseaba, ¡No puedo flaquear y huir ahora! Debo.... quedarme aquí aunque al menos los primeros meses no me gusten. En realidad... tengo miedo.

El primer día de clase en la facultad fue horrible. No llegué a tiempo a ninguna clase y, por si fuera poco, discutí con algunas que ya estaban en segundo curso. Me incomodaba su forma de ser y, por si fuera poco, intentaron tirarme varias veces. No pude más y les grité. Tuve mala suerte, acabé discutiendo con la hija de uno de los profesores... El día no podía ir peor...
Volvía a la residencia y, por si fuera poco, volví a perderme... Caminaba por aquellas oscuras calles, sin saber muy bien por donde realmente caminaba.
- ¿Te has perdido? – escuche de repente

Me giré y vi a un tipo de piel blanca, pelo claro y bien vestido. Fuese quien fuese, a aquellas horas, en aquel lugar apartado...
-No.-Mentí.
- Tranquila, no tienes que tenerme miedo, soy un caballero solo pretendía ofrecerte mi ayuda.

Le miré desconfiada por un momento. Pero en aquella ciudad... sin conocer nada ni a nadie... quizá solo debía confiar en él aunque fuese un poco, un poquito. Asentí, aceptando su ayuda. Quería ir a la calle principal, solo a la calle principal...
-¿Por donde queda... la calle principal?-pregunté.
- Pues la verdad es que queda bastante lejos de aquí, pero puedo alargarte en un momento con mi coche ya que yo también me dirigía hacia allí ahora
-¿Eh? No creo... no creo que deba.-Musité.
- Es peligroso que vallas sola por la calle, siempre atacan a la gente, sobre todo a chicas tan guapas como tu


No debo confiar en la gente...
Es un tipo extraño pero... ¿Qué debo hacer? ¿Dar vueltas como una idiota? Podría encontrarme con alguien peor por el camino... Aún así, se defenderme... No creo que, aunque quiera, pueda hacerme algo. Mi mirada permanenció perdida por un momento, sin embargo, luego asentí.
-Está bien.-Acepté finalmente.
- Mi coche está a dos calles de aquí, es un corto paseo llegaremos enseguida.

Asentí con la cabeza mientras le miraba levemente, comenzó a caminar y yo simplemente le seguí.
- ¿Hace mucho que llegaste a la ciudad?
-...No. Ayer.-Respondí. No debes hablar Bianca...
- ¿Y se atreven a dejar a una bella e indefensa señorita por las calles de esta gran ciudad? Eso es realmente imperdonable.
-... Estoy bien...
- Se nota que no eres de por aquí, por la noche está ciudad es muy peligrosa, pero no tienes que preocuparte que yo estoy ahora aquí para evitar que te pase nada malo. ¿Por cierto cómo te llamas?
-... Bianca... ¿Y tú?
- Kyle, tienes un bello nombre, pero no solo el nombre es bello en tí
-Deja de hablarme de esa manera...-Le dije. Me incomoda...
- Lo siento, pero me es difícil el no decir nada. Ya estamos llegando a donde está el coche.
-Bien...-asentí con la cabeza mientras miraba hacia otro lugar.
- Mira es ese porche plateado de allí en frente.

Levanté la mirada para observarlo. Sí, allí estaba. Miré a Kyle por un momento. Tenía una sensación extraña. Algo me decía que no debía estar allí, no debía acercarme a él... sin embargo... ¿Por qué acepté acompañarle? Caminamos hacia el coche y mis ojos quedaron fijos en él.
- ¿Te gusta?, si quieres te dejo conducirlo hasta que lleguemos a tu casa.
-No conozco las calles. Solo necesito que me lleves a la principal. Gracias.
- De acuerdo, pero viendo la hora que es, ¿dime tienes hambre?

La tenía. Pero debía llegar pronto a la residencia. Negué con la cabeza pero, sin embargo, mi estómago me delato. Aún así, intenté mentir:
-No.
- Te lo preguntaba porque yo cuando nos habíamos encontrado me disponía a ir a cenar y el lugar está cercano a la calle principal y bueno siempre es mejor cenar acompañado y mejor si es con buena compañía.
-... está... bien...
-Te prometo que no te arrepentirás, podrás comer lo que te apetezca. – dijo con una sonrisa en su rostro.

Me limité a asentir con la cabeza y poco después ya estaba en el coche. Él arrancó y comenzamos a movernos por la ciudad. Miré por la ventanilla, la ciudad era tan grande que daba miedo. No sabía de quien fiarme, con quien hablar, como actuar... Entrecerré los ojos y luego miré al frente.
Al final llegamos a nuestro destino, era uno de esos restaurantes franceses a los que iba la gente rica y los que tan bien hablaban por su comida.
-¿Esto no es caro?-farfullé.
- Bueno, quizás un poco, pero como paga la agencia no me tengo que preocupar.
-¿Agencia?
- Si, es que soy modelo de ropa maculina
-Ah.-Musité mientras le miraba sorprendida, luego entramos a aquel lugar.
- ¿Y tu a que te dedicas?
-Soy estudiante universitaria de primer año.-En ese momento, uno de los camareros nos indicó nuestra mesa.
- Por favor, permíteme – dijo mientras me apartaba la silla para que me sentará

Me senté y, tras eso, se colocó en su lugar. Vino el camarero, nos tomó nota y luego nos dejó a solas de nuevo. Aquella sensación que tuve anteriormente volvió. No debo estar aquí, no, no debo... Levanté la mirada y sus ojos estaban clavados en mi. Acto seguido miré a otro lado.
- ¿Me tienes miedo? - preguntó el de golpe
-¿Miedo?-susurré.- ¿Por qué tendría... que... tenerlo?
- Porque evitas el mirarme a los ojos, y estás muy a la defensiba
-No te conozco.-Clavé los ojos en él.- Es natural. Ni siquiera debería de estar aquí.
- Pues para ello he querido invitarte a cenar, para que me conozcas, lo siento pero te lo tengo que volver a decir, eres una chica muy bella e inocente.

Fruncí el ceño.
Hablaba de una manera tan extraña que algo me hizo ponerme en pie, sin embargo, me miró levemente y me hizo un gesto para que me sentase de nuevo. No entendí el motivo, pero obedecí. No entendía que sucedía. Me sentía como... ¿La presa ante un cazador? ... me incomoda pero... ¿Por qué no puedo huir?
- No tienes que tenerme miedo, nunca me atrevería a hacerle nada a una señorita sin su concentimiento, ya te lo dije soy un caballero
-Los caballeros no existen.-Le respondí.
- Eso lo dices porque todavía no habías tenido la oportunidad de conocer alguno.

Nos trajeron la cena... La miré levemente y comencé a comer. Sin embargo, Kyle no provaba bocado. Simplemente me miraba fijamente, fue por ello por lo que levanté la mirada y fruncí el ceño.
-¿qué?-pregunté.
- Nada pensaba por lo que me habías dicho antes, me ofendió un poco que dijeras eso. Y no quería que estuvieras molesta conmigo
-No lo estoy.-negué con la cabeza.- ¿No vas a comer?
- Si pero tampoco quiero comer mucho, me espero para los postres
-Ah bien...
- La vida de modelo es muy dura y el tema del peso lo tienen muy controlado, pero tu puedes comer lo que te apetezca, eres mi invitada.
-No quiero abusar.-Susurré.

Poco después había terminado de comer y salimos de aquel lugar. Miré el reloj. Era muy tarde. Mañana debía ir a la universidad... La universidad en donde todo iba mal. Entrecerré los ojos mientras caminaba al lado de él. Maldita ciudad, maldita universidad, maldito todo...
- Bueno, al final tampoco fué tan malo que te perdierás, ¿no crees?- dijo guiñandome un ojo
-No se que decirte.-Respondí, luego le miré.
- No puedo evitarlo mi cuerpo no me responde, perdóname por lo que voy a hacer. – dijo mientras me daba un beso en los labios.

Abrí los ojos con pasmo y aunque al principio intenté quitarmelo de encima, finalmente acabé respondiendo a su beso.
- El destino ha querido que nos encontráramos esta noche, dime que me vaya y me iré. Pero si dices que me quedé dejamé hacer que reluzca esa sonrisa que tienes, y que brillen esos ojos.

Vete...
¡Dilo! "Vete"... No es tan dificil... ¡Dilo!... no... No lo digo... ¿Por qué?
Sus ojos son... extraños. No me dejan pensar con claridad... Bianca, reacciona... Bianca...
Lo tomé por la solapa de la chaqueta y lo hice hacia mi. Quedamos cara a cara, yo simplemente permanecí mirándolo sin decir nada. Bianca, detente, Bianca... ¡Haz caso al instinto de supervivencia!... Bianca...
Estoy sola...
-Yo...-susurré, luego le besé suavemente.
- No tienes que preocuparte de nada, yo te protegeré.

Me aferré a él. ¿Por qué? No me entiendo ni a mi misma... No debería... Siento peligro y aun así...
- ¿Quieres que te acompañé hasta tu habitación?

No. Vete.
Le tomé de la chaqueta y halé de ella para que me siguiese. Que alguien la pare... ¡Detente!
Al llegar a la puerta de mi cuarto miré por los pasillos, por si había alguien, para mi desgracia no había nadie así pues halé de su chaqueta de nuevo y lo besé mientras abría la puerta del cuarto.
Cuando ya estábamos dentro, él me empujo y me lanzó encima de mi cama mientras me seguía besando apasionadamente. Luego me empezó a quitar la ropa y según me la quitaba me iba besando mi cuerpo.
-e...-intenté detenerlo cuando regresó mi sentido común por un segundo, pero luego desapareció y continué besándole.

El seguía desvistiéndome y me iba lamiendo los pechos suavemente mientras iba recorriendo su mano lentamente hacia abajo empezando desde el cuello.
Abrí los ojos bruscamente y le miré, sin embargo luego los entrecerré mientras le quitaba la chaqueta, luego la camisa... Había perdido el control. Nunca me había comportado de aquella manera tan irraciona, sin embargo... ¿Cómo parar? Simplemente me era imposible.
- ¿Quieres que siga? - dijo mientras me susurraba lentamente por el oido y me mordia dulcemente la oreja.
-Por favor...-mascullé.

Él se puso encima de mí y lentamente iba metiendo su arma mientras dulcemente me lamia el cuello.
Intenté abrir la boca para decir algo, pero no pude emitir ningún sonido que pudiese entenderse. Solo un leve gemido, por lo que cerré la boca con fuerza e intenté dejarme llevar mientras me agarraba de su cuello.
- Ahora vas a sentir el mejor de todos los placeres que hay en el mundo - dijo mientras me acariciaba el pelo y me seguia besando por el cuello
-¿hm...?-apenas pude responder, simplemente abrí los ojos un poco.

Entonces me mordió el cuello, y podia sentir como me estaba chupando la sangré mientras seguia metiendome su arma cada vez más deprisa. Después se hizó un pequeño corte en su mano derecha e hizó que unas cuantas gotas de su sangre callerán sobre mi boca.
Notaba que el aire me faltaba, estaba sofocada y lo único que pude hacer fue abrir los ojos con fuerza. Le miré, fijamente, ¿qué ha...? Aire... necesito aire... Mis ojos quedaron fijos en él mientras aún notaba el sabor de su sangre... Sangre... Me pareció en aquel momento la bebida más apetitosa y refrescante del mundo.
-¿Qué has...?-Pude mascullar, luego me concentré en respirar.
- Te he dado el don más preciado que pueda desear cualquier ser humano, la vida eterna.
-¿¡Qué!?-exclamé. En ese momento noté como el cansancio podía conmigo, así pues aún con la sorpresa y la sensación de ahogo, acabé quedando profundamente dormida.

Que solo... sea un sueño...


Out: FIn! espero que no sea muy largo. Bueno, Aquí la Bianca ha sido transformada... ¡Kyle malo! xDDDD en fin... T_T pobrecica ella. Gracias a mister Kike por la ayuda ^^



Maddy maldijo la ciudad a las 8:25 p. m.