
25.7.07
Miercoles 20 de Junio, 11 de la noche, Bar Musical Hot Melody.
I still feel your touch in my dreams.
Forgive me my weakness, but I don't know why
Without you it's hard to survive.
'Cause everytime we touch, I get this feeling.
And everytime we kiss I swear I could fly.
Can't you feel my heart beat fast, I want this to last.
Need you by my side.
'Cause everytime we touch, I feel the static.
And everytime we kiss, I reach for the sky.
Can't you hear my heart beat so...
I can't let you go.
Want you in my life.”
Cuando acabé de cantar mi cancion la gente comenzó a aplaudir haciendo un ruido ensordecedor, pues yo, como siempre, habia sido la estrella aquella noche, pero mi turno había temrinado, salí del escenario guiñándole un ojo a humanos y vampiros y sonriéndoles de forma seductora, luego me metí en mi camerino para recoger las cosas y marcharme para casa.
Ya me disponía marcharme cuando llamaron a la puerta del camerino, era un chico muy joven, de unos 20 años con aspecto tímido.
-Hola...-dijo sonriendo con timidez.-Perdona... ¿me firmas un autografo?
Qué mono... Tiene de estar delicioso...
-Por supuesto cariño.-Le dije sonriéndole de manera seductora.-¿Como te llamas?
-Michael.-dijo acercándose y dándome una libreta para que se la firmara. Yo la cojí y escribí “Con mucho amor de Elisabeth para Michael” y le tendí la libreta.
-Aqui tienes cielo.-Dije guiñándole un ojo.
-Mu.. Muchas gracias.-dijo girándose para irse.
-Oye espera, ¿no quieres que te de dos besos ni nada?-dije poniéndole una carita triste falsa.
-Cla... claro.-dijo sonrojándose.
Se acercó para darme dos besos cuando yo lo agarré por el cuello de la camisa y le besé, el se sonrojó todavia más pero tambien me besó. Seguí besándole con pasion y el hizo lo mismo, pareció perder la timidez cuando me hizo hacia el cogiéndome por la cintura, yo le abracé y le acaricié la nuca y el cuello.
Nos besamos apasionadamente durante unos minutos, me separé de él un momento para mirarle a los ojos, estaba completamente sonrojado, y esa expresion en su rostro...
Es virgen...
Aquello me tentó muchissimo, comencé a quitarle la ropa, el me miró sorprendido, pero no dijo nada, se limitó a seguir besándome y a ayudarme a quitarle la ropa mientras tambien me quitaba la mia, lo tiré en un sofá que había.
El camerino temblaba de la lujuria que desprendía, lo monté como si fuera una verdadera cowboy, y el se sonrojó mucho y gritó, gritó muchíssimo, cada gemído suyo era musica celestial para mis oídos, iba a dejarle llegar hasta el final para así poder disfrutar yo luego con su sangre.
Para ser su primera vez, dejó la timidez muy rápido y aunque estaba tremendamente sonrojado y sus movimientos seguian siendo tímidos me hizo sentir mucho placer, ni siquiera tuve que fingir.
Pronto nuestros gemidos se mezzclaron, cualquiera qwue pasar apor ahí cerca hubiera quedado sorprendido si nos hubiese oído, pero por algo habia pedido que insonorizaran mi camerino, y era la estrella del local, así que no podían negarse.
Cuando el chico acabó lo besé con pasion y me tumbé junto a el, en el sofá.
-Vaya...-dijo mirándome.-Elisabeth, te quiero, llevo 10 meses viniendo a verte cada día y nunca me había atrevido a pedirte un autógrafo, soy muy timido y...
-Shhhh-le hice callar poniéndole el dedo indice en los labios y luego le besé y me coloqué sobre él.
-Elisabeth... te amo.
Pues ahora... me amaras durante toda la eternidad.
Le sonreí y volví a besarle con mucha pasion. Luego deslicé mi lengua por su cuello y lo mordí, el soltó un pequeño gritito, comencé a chuparle la sangre, tal y como había imaginado, estaba deliciosa, despues de eso me hice una herida en un dedo y chupé mi propia sangre que luego con mi lengua deslicé por encima de su herida del cuello, ya era uno de los nuestros.
Él me miraba sin comprender nada.
-Elisabeth... ¿Qué...?
-Dijiste que me amas ¿verdad?-dije interrumpiéndole.
-Sí, desde hace mucho tiempo y con toda mi alma... ¿Tú... Tú me amas?
JAJAJAJAJAJAJA Iluso... yo no amo a nadie.
-Claro que sí mi amor.-mentí.-Y estaremos juntos por toda la eternidad.-Volví a besarle.
-¿Qué...?
-Ahora márchate, pronto te darás cuenta de lo que quiero decir.-dije sin dejarle hablar.
Michael se vistió y antes de irse se acercó y me dió un beso.
-Te amo.-Volvió a decir antes de salir del camarote.
Arg que cansino tanto te amo te amo.. comprate un perro, estúpido.
Me vestí yo tambien y me arreglé un poco, cuando salí de mi camarote y me dirigí a la salida, allí estaba Alda, apoyada en la pared con expresion de aburrimiento, como siempre.
Alda es algo así como mi mejor amiga, vivimos juntas en una casa bastante grande en la periféria de la ciudad, es muy tranquila y nunca se altera por nada, al contrario que yo, de echo, no nos parecemso en nada, pero nos llevamos muy bien. Alda es una de las pocas personas a las que respeto y aprecio.
-Hola Alda.-saludé cuando estuve a su lado.
Ella no dijo nada, sólo se sacó un pañuelito del bolsillo y me lo tendió. Luego se señaló su propia mejilla.
-Hola-dijo sonriendo-¿Estabas cenando?
-Sí, jeje, ¿se nota?-pregunté mientras me limpiaba.
-Sí, pero no por esa manchita. Es porque pareces...muy feliz-me miró, inquisitiva.
-Es que era un chiquillo muy mono, y muy… virgen.-sonreí de oreja a oreja.
-¿Lo...has matado...?
-No, de echo, hace tiempo que no mato a ninguno.-negué con la cabeza.- ¿Me estaré ablandando?
-¿Eh? No, no creo...-luego endureció un poco su mirada-.Aunque espero que no lo hayas convertido...eso sería casi peor...
Miré hacia le otro lado haciéndome la disimulada.
Alda hinchó un poco los mofletes.
-¡Más competencia! ¡Tú comes en el trabajo, pero lo que es yo...!-suspiró-.Qué desgracia...
-Ay Alda no me regañes, me dijo que me amaba y que venía a verme cada noche cantar, jajaja, mas mono, no podía matarle.-la miré y me crucé de brazos.-Siempre eres tan estricta...
Se encogió de hombros.
-Ahora eres su dueña, maestra, ama, algo así. Tendrás que cuidarlo y bla, bla...Y seguro que te encuentra y se viene a vivir con nosotras-refunfuñó.
-¡¡No seas boba!!-dije dándole un pequeño empujoncito en el brazo.-Es un pardillo, además, si se atreve a acercarse a mi… lo mato.
-Espero que no se acerque entonces...
-Y yo... por su bien.-sonreí con malicia.-Por cierto, ¿como es que has venido al bar? Hacia tiempo que no venías.
Alda agachó un poco la cabeza, como avergonzada.
-Me hacía ilusión verte cantar, no te escuchaba desde hacía mucho y...además...Me gustaría volver contigo a casa. Desde hace unos días...esta ciudad me da un poco de... ... -se calló.
-¡Qué mona es mi Aldaaaaaaa!-dije abrazándola. Realmente no podía ser fría con ella, pero con los demás si, lo era y mucho, solo que Alda era... Alda.-¿Te da miedo la ciudad estos días?-dije cambiando de tema.
-...Bueno...no lo llamaría...miedo...yo...No lo sé-confesó-.Me preocupa como están las cosas entre mutantes, vampiros, humanos...Y todos...vais tan tranquilos por ahí, como...si nada.
-No creas, a mi también me preocupa, estos asquerosos mutantes no me dejan comer tranquila…-me puse seria.-Hay que eliminarles.
Alda me miró, luego volvió a bajar la vista.
-Eso suena...difícil.
-Si...-me miró y me cogió de la barbilla haciéndome levantar la mirada.-Pero lo conseguiremos.
-Está bien-dijo sonriendo-¡Pero yo no pienso luchar, eh!
-¡¡Vaga!!-dije riéndome.
Finalmente llegamos a casa, habíamos ido dando un paseo, de todas formas, aunque estaba en la prefería, no estaba muy lejos del bar.
-Oye Alda...
-¿Sí?
Le puse una carita con los ojos brillantes y pucheritos, muy impropia de mí y que Alda no se esperaba en absoluto.
-¿He cantado bieeeen?
Me miró asombrada por un buen rato; siempre tardaba mucho en reaccionar. Luego rió suavemente.
-¡Ha sido genial!
-Graciass-dije emocionada.-Eres la mejor.-Por alguna razón estaba contentísima.
-Qué va-se dejó caer sobre el sofá. Ella parecía más bien pensativa-.Hey, Elisabeth...
Me senté a su lado.
-Dime.
-¿Es posible-vi su expresión: se preparaba para hacerme una de sus extrañas preguntas-que todas las razas podamos vivir en armonía, aún cuando una tenga que alimentarse de la otra, hiriéndola constantemente?
-Alda... Eres siempre tan pacífica...-suspiré.-Me temo que no, estamos condenados a vivir en guerra constante, a mi los humanos no me importan tanto, ya ves que últimamente ni los mato, pero esos mutantes...-le acaricié la cabeza a mi amiga.
-¿No podríamos ignorarlos? Además, antes eran "amigos"...mucho tiempo atrás...
-Si... Tienes razón pero... Son todos unos cretinos, hay que eliminarlos.-dije endureciendo la voz.
-¿Por qué?-insistió, como una niña pequeña.
-¡Ay Alda¡.-me quejé.-Siempre haces que me plantee mucho las cosas con esas preguntas tuyas.-refunfuñé
-Lo siento-me miró ladeando la cabeza-.Pero, como siempre, me siento muy confusa.
-Ya... tendrías que ser un poco más como yo, pensar un poco más en ti y no darle tantas vueltas a la cabeza.
-Es posible...-luego sonrió divertida-... ¿Lo...pensaré?-rió.
Las dos nos quedamos sentadas en el sofá riendo y viendo la TV hasta que más tarde nos fuimos a dormir.
